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Conjura por la supervivencia en la coalición

Conjura por la supervivencia en la coalición

Hay una parte burlona en lo que ocurre en la política. Quizá, como en ‘El sueño de una noche de verano’, donde la ley dicta que los padres son quienes deciden con quién se casan sus hijos, pero hay duendes caprichosos que todo lo trastocan y no paran de hacer travesuras a los humanos hasta convertir su vida en una pesadilla en la que nada sale como estaba previsto. Y si hubiera que seguir con Shakespeare quizá en ‘Otelo,’ un militar de alto rango obsesionado y desesperado por los celos, encontráramos las respuestas al malestar que reina entre los socios del actual Gobierno.

Este curso político ha arrancado, dicen, con ‘Mucho ruido y pocas nueces’. Con amores que surgen por sorpresa entre personajes que a priori parecen opuestos, como el PSOE y Ciudadanos. También se tejen traiciones y conspiraciones que rompen con la atmósfera casi idílica con la que se inauguró el primer Gobierno de coalición en democracia. Lo que nadie quiere –ni socialistas ni morados– es que esto se convierta en una réplica de Hamlet, en la que la traición y la venganza sean los grandes temas y que haya un final épico cargado de dramatismo. Tampoco que, si de ambición hablamos, la coalición acabe como Macbeth, que no dudó en empujar a su marido al asesinato para alcanzar sus objetivos. 

Todo está en Skakespeare. La condición humana, la política, sus pasiones, sus desvaríos y sus sentimientos. Quizá a este Ejecutivo le falte un guionista que ponga orden en los protagonistas y en sus voces a menudo tan cruzadas. La del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, tronó esta semana ante los micrófonos de la Cadena SER cuando desveló que había tenido «una fuerte discusión» con el presidente, Pedro Sánchez, por no haberle hecho partícipe de la «la huida del emérito», en referencia a la salida de España de Juan Carlos I. Y tampoco gustó en La Moncloa que agradeciese que Sánchez se disculpara por no haber sido transparente con él sobre lo que se gestó en Zarzuela.

Iglesias no oculta las diferencias con sus socios, ni que hay ministros con los que no tiene sintonía ideológica, como es el caso de Nadia Calviño. El último roce con el presidente lo ha tenido por no haber sido informado de la fusión de Bankia y Caixabank, pero en la formación morada admiten además que cuando el PSOE comenzó a allanar el camino en busca del apoyo de Ciudadanos para los presupuestos tampoco fueron informados. 

«Si la ministra de Asuntos Sociales hubiera seguido siendo la socialista María Luisa Carcedo tampoco hubiera sido informada de la fusión de Bankia. El presidente maneja códigos e información sensible que sólo puede compartir con los responsables de las áreas competentes y su círculo más estrecho», alegan en Moncloa para justificar que Sánchez no compartiera el alcance de la operación con Iglesias.

La comunicación en todo caso es deficiente, la coordinación es escasa y la cohabitación, no siempre fácil. Pese a todo, en ambos partidos existe el convencimiento de que hay que seguir juntos en el Gobierno y que están condenados a entenderse. Nadie se plantea otro escenario, más allá de que Unidas Podemos tenga una estrategia para visibilizar diferencias  y que en la parte socialista del Ejecutivo lo achacan a que, como socio minoritario, «no esté capitalizando la acción de Gobierno».

Desde el entorno del presidente creen que «ese afán suyo por apostar por la diferencia no le deja en buen lugar ante el electorado progresista, tampoco ante el suyo propio». Los morados defienden, por su parte, que no seguir esa estrategia sería «la muerte de Podemos», que no puede sucumbir al abrazo del oso de los socialistas hasta quedar reducido a un mero apéndice del PSOE.

Como en el PSOE, en la formación morada defienden que «no está en peligro el Gobierno», si bien admiten que fallan cosas, que hay desacuerdos y hasta visiones muy diferentes en asuntos nucleares como la Monarquía, el futuro de la banca o los apoyos parlamentarios con los que debe sostenerse el Gobierno. Y añaden que entra dentro de la lógica política que las desavenencias se clarifiquen en privado pero también en público para que Podemos no vea reducido aún más su espacio electoral. Con todo, creen que «la radicalización de la derecha de Casado, cada día más próximo a Vox» es una salvaguarda para la continuidad del Ejecutivo de coalición, pese a que desde que se aprobó el estado de alarma Ciudadanos haya decidido que «quiere salvar su mundo» y haya entrado en la escena «para enturbiar» la relación entre socios ofreciéndose a apoyar los Presupuestos del Estado y a rebajar la participación de los morados en las cuentas, pero también la de ERC o Bildu con el propósito de fracturar la mayoría que hizo posible la investidura.

Pedro Sánchez se ha lanzado a explorar la vía naranja y en su entorno están convencidos de que si las cuentas públicas fueran aprobadas con el apoyo de los de Arrimadas, Unidas Podemos acabaría aceptando los presupuestos. Lo contrario, auguran desde la Presidencia, les obligaría a salir del Gobierno. «Ni ellos ni nosotros lo queremos», concluyen. El de Sánchez es, por tanto, un Ejecutivo con «mala salud de hierro», aquejado de múltiples achaques, pero con una enorme capacidad de resistencia  que está conjurado para permanecer en el tiempo.

Otra cosa es que Iglesias, asegura un miembro socialista del Gobierno, exija una bilateralidad «como si fuera Quim Torra», algo que en algunos asuntos sectoriales no puede funcionar de ese modo como tampoco es permisible que alguien pretenda que la acción del Ejecutivo discurra «de politburó a politburó y los ministros sean meros asistentes».

«El Gobierno no funciona como si fuéramos dos partidos con dos líderes políticos. Y muchos menos somos un Gabinete integrado por dos formaciones políticas en igualdad de escaños, sino con una proporcionalidad que cae por su propio peso (35 diputados frente a 120) y que, además, no suma mayoría absoluta», señala otro ministro socialista para poner en valor la fuerza numérica del PSOE frente a la de Unidas Podemos, a quien reclama más «esfuerzo y menos abrir vías de agua» en un momento excepcional de país que necesita de soluciones y no «de problemas o batallas que tienen que ver con la falta de madurez y de experiencia en la gestión» de los morados. Entre los socialistas está instalada la percepción de que el partido de Pablo Iglesias actúa así porque «ha quedado desdibujado y porque quiere ocupar en el Gobierno un espacio que no le corresponde con sus 32 escaños».

Pese a todos los momentos de tensión vividos entre los socios de coalición, el PSOE subraya que tan sólo en una ocasión ha tenido que recordar a Podemos la proporción de votos y escaños que cada uno aporta a la coalición y que fue con motivo de la comisión de investigación sobre el rey emérito que pidieron Unidas Podemos y otras formaciones como ERC, el PNV, EH-Bildu, JxCat, Compromís o Más y que el PSOE rechazó con la suma de PP y VOX.

Más allá de eso ha habido en este arranque de curso diferencias notables y tensiones que han trascendido a los medios, como el reproche que Unidas Podemos hizo a la titular de Educación, Isabel Celaá, por su falta de liderazgo ante el inicio del curso escolar en el mismo momento en que estaba reunido el primer Consejo de Ministros después del parón de agosto. «Claro que hay manifestaciones públicas que no entendemos de nuestros socios, pero tenemos la piel dura y somos conscientes de que si ERC no puede o no quiere apoyar los Presupuestos, tenemos que buscar otras vías», explican desde La Moncloa a la presión de Iglesias para mantener la mayoría de la investidura. 

Los socialistas rechazan que su estrategia, como barruntan en el partido morado, pase por revitalizar a Ciudadanos para mantener abierta la posibilidad a futuro de un cambio de alianzas. Mucho menos que las declaraciones esta misma semana del secretario general del PSM, José Manuel Franco, ofreciendo a los naranjas la Presidencia de la Comunidad de Madrid ante una hipotética moción de censura a Ayuso forme parte de las conversaciones con Arrimadas a cambio de su apoyo a los Presupuestos, como temen los de Iglesias.

Las declaraciones de Franco, que compatibiliza su cargo orgánico con el de delegado del Gobierno en Madrid, han sido calificadas tanto en Moncloa como en Ferraz como «una equivocación y una imprudencia» de alguien ajeno por completo a lo que se cuece en los despachos de la dirección federal que quizá ha recibido el eco de alguna «conspiración de salón a beneficio de inventario» en el horizonte inmediato.

La comunicación fluida que hoy mantiene el PSOE con Ciudadanos para la elaboración de los Presupuestos ha sido motivo de algo más que la escenificación pública del malestar de Podemos. En el Gobierno admiten que el asunto motivó un gran revuelo interno que hubo que aplacar con un acuerdo de emergencia para que el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, formase parte de la comisión negociadora del Ministerio de Hacienda con los grupos parlamentarios.

En las filas del partido morado restan importancia a las desavenencias que creen lógicas entre partidos diferentes y están convencidos de que de los «grandes conflictos saldrán los mejores acuerdos» porque todo pasa por «una supervivencia de Sánchez» para la que ellos son necesarios. «Si la perduración del presidente pasara por destruir a Podemos, nos destruiría y volvería a perder el sueño», ironizan.

Hoy por hoy solo con gobernar, sentencian, «el PSOE gana y Sánchez soluciona parte de sus problemas del mismo modo que el PP en la oposición pierde y Casado arrastra los miedos del pasado». Es su forma de ilustrar que hay una clara voluntad de permanencia de la coalición, más allá de los roces y de que el presidente del Gobierno «juegue a la vez en varias pistas, como suele hacer desde que ejerce la política: a veces juega al izquierdismo; a veces, hace un guiño al sector más conservador del PSOE. Pero, sobre todo, lo que hace es mantenerse».

Al final, sentencia un dirigente de Podemos, «las discrepancias dan entidad a los personajes y, aunque todas las tramas estén abiertas», hay un gran acuerdo que es mantener el Gobierno. De lo contrario, ni Iglesias saldría a vanagloriarse de que Sánchez le había pedido perdón tras una fuerte discusión ni los de Sánchez irían quejándose por los despachos de la falta de lealtad de los de Iglesias. El presidente puede flirtear con Ciudadanos, pero está obligado a ser «virtuoso con la izquierda y con la condición plurinacional de Catalunya», añaden. Y es que no tiene alternativa, pese a que en toda esta farsa nadie represente el papel que desearía, ni siquiera ERC que, de no ser por sus intereses electorales, estaría apoyando sin fisuras al gobierno de izquierdas. Con otra aritmética, el PSOE igual tampoco hubiera pactado con el centro derecha ni Podemos estaría en la oposición agitando a las masas. Hoy no puede porque la pérdida de votos le llevó a intentar poner orden en todo su desorden con la entrada en el Gobierno, que es donde seguirá pese a las desavenencias y las representaciones que protagoniza sobre la escena.

https://www.eldiario.es/politica/conjura-supervivencia-coalicion_129_6215160.html

Sánchez: «PSOE y Unidas Podemos somos conscientes de que los presupuestos no pueden ser excluyentes»

Pedro Sánchez da por zanjado el conflicto que ha atravesado el Gobierno de coalición en los últimos días a raíz de la inminente negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021. El presidente aparcó las divergencias con Pablo Iglesias en una reunión este lunes en Moncloa en la que acordaron que el borrador de los presupuestos será consensuado por las dos facciones del Ejecutivo y que el socio minoritario estará involucrado en las conversaciones con el resto de grupos políticos. Así se aplaca el malestar que tenía Unidas Podemos por el intento de Inés Arrimadas de dejar a un lado a los de Iglesias en las negociaciones y que había provocado una amenaza de ruptura por parte de la formación de Iglesias, que aseguró este viernes ser «incompatible» con Ciudadanos.

«No ha habido veto», ha asegurado el presidente en una entrevista en la Cadena SER este martes en la que ha asegurado que tanto el PSOE como Unidas Podemos son «conscientes de que los presupuestos tienen que ser progresistas y no pueden ser excluyentes», es decir, que Iglesias asume que se hablará con todos los grupos políticos, incluidos PP y Ciudadanos, aunque es el partido de Arrimadas en la que el PSOE tiene depositadas sus esperanzas para sacar adelante el proyecto que es imprescindible para la perdurabilidad de la legislatura. Al mismo tiempo, Iglesias se asegura estar involucrado en la negociación de las cuentas públicas con el resto de actores políticos. «Todos los interlocutores tienen que reconocer que este es un Gobierno de coalición», ha sentenciado Sánchez.

Tras la discrepancia que verbailizaron los dirigentes de Podemos y que motivó un encuentro entre Sánchez e Iglesias para zanjar el problema, la ministra de Hacienda María Jesús Montero, se sentará ya este martes con el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, para iniciar los trabajos de preparación de los presupuestos, según ha informado Moncloa en un comunicado a primera hora de este martes.

Sánchez ha enfatizado la necesidad de actualizar las cuentas públicas, que están prorrogadas desde 2018 para tener capacidad de «absorber» y «vehicular» los fondos que llegarán de la Unión Europea para reactivar la economía tras la pandemia de la COVID-19, tal y como acordaron los ventisiete en julio. «Arrastramos unos presupuestos de 2018 que nada tenían que ver con emergencia económica y social, que fueron aprobados por partido conservador y que no recogen elementos para hacer frente a emergencias sociales ni para vehicular los fondos que van a venir de Europa», ha explicado el presidente, que ha asegurado que «es urgente» sacar adelante un nuevo proyecto presupuestario.

El presidente abordará la negociación de las cuentas con los líderes políticos en los encuentros que va a mantener durante el miércoles y el jueves. Aunque se lo trasladará a Pablo Casado, en el Gobierno son conscientes de que el PP no está dispuesto a allanar ese camino. Sánchez se ha defendido de la crítica del líder de la oposición, que le acusa de no haberle mantenido informado durante la pandemia. «Yo estoy dispuesto a enmendarme, ser una persona que reconozca errores; pero dos no bailan si uno no quiere», ha expresado Sánchez, que ha recordado que la coalición está viviendo la misma «oposición despiadada» que tuvieron enfrente José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González.

La esperanza para los socialistas para los presupuestos está en Arrimadas, que se ha mostrado dispuesta a secundar las cuentas públicas. No obstante, la preferencia de Unidas Podemos es apostar por la mayoría parlamentaria de la investidura. También era esa la intención del PSOE, pero ahora admiten los socialistas que la vía de ERC es casi imposible.

«Va a ser el acuerdo de Gobierno la propuesta que se materialice en ese borrador, pero tendremos que hablar con socios estratégicos para la estabilidad del Gobierno, como el PNV y otros muchos partidos del arco parlamentario», ha dicho el presidente. Preguntado por si ya no confía en ERC, Sánchez no ha querido descartar esa vía que no ha mencionado al hablar de esas alianzas en las que sí ha señalado a los nacionalistas vascos. «En muchas ocasiones escucho si no queremos dialogar, ahí estamos dispuestos a reunirnos en septiembre, cuando quiera el Govern», ha afirmado sobre el diálogo con la Generalitat, que es una exigencia de los republicanos catalanes, pero que ha congelado el president Quim Torra.

Sánchez no ha querido entrar en otra de las principales discrepancias entre PSOE y Unidas Podemos: la monarquía. «Es evidente que PSOE y Unidas Podemos tenemos una cultura política distinta», ha dicho sobre el debate sobre el modelo del Estado que plantean los de Iglesias y que él descarta: «Defendemos el pacto constitucional y no se trocea». Sobre el abandono de España por parte de Juan Carlos I, el presidente no ha querido pronunciarse más allá de destacar la «labor que esta haciendo la Casa Real y el esfuerzo que ha hecho por separarse de estas supuestas prácticas no ejemplares». Preguntado por si trató de evitar que el rey emérito acabara en Abu Dhabi, ha apelado a la «confidencialidad» de sus despachos con Felipe VI, aunque ha reconocido que «no fueron los términos de la conversación».

Sobre la evolución de la pandemia en España, Sánchez ha puesto en valor la gestión que está haciendo el Gobierno central poniendo a disposición de las comunidades recursos materiales -como los rastreadores militares-, digitales -como la aplicación Radar Covid-, legales -el ofrecimiento de un estado de alarma territorializado- y económicos -el fondo no reembolsable de 16.000 millones-. No obstante, ha reconocido su preocupación por la situación epidemiológica en la Comunidad de Madrid, que es la que tiene peores datos. «Las capacidades estratégicas tienen que mejorar», ha advertido al Gobierno de Isabel Díaz Ayuso.

Además, ha defendido a Fernando Simón de la crítica de la presidenta regional, que le acusó de «ensañamiento» por destacar que la Comunidad de Madrid es la que tiene más contagios y mostrar su inquietud. «Si Simón trasladó ese mensaje desde Sanidad, yo creo que lo que estamos trasladando es que nos preocupa estado de salud pública y la evolución de la epidemia en Madrid», ha dicho Sánchez que ha vuelto a apelar a la necesidad de aparcar la «lucha partidista» y «robustecer las instituciones públicas»: «No hay virus de izquierdas o de derechas, hay un enemigo que es el virus».

También se ha defendido de las acusaciones de inacción en la gestión algunas cuestiones como a vuelta al colegio, que ha asegurado que será segura. «El riesgo en la epidemia no es cero, pero hay un riesgo que sí tenemos que evitar que es el riesgo a la exclusión social por no volver al colegio», ha dicho Sánchez, que ha asegurado que con la guía de recomendaciones que aprobaron el jueves pasado Educación y las comunidades autónomas «los padres y madres y la comunidad educativa pueden estar seguros de que sus hijos y los trabajadores van a estar mucho más seguros en los centros educativos que en otras partes». 

Sobre las medidas de conciliación para los progenitores que tengan que cuidar a sus hijos en caso de que tengan que hacer cuarentena, Sánchez ha asegurado que «existe una baja por incapacidad que está reglada en la Seguridad Social y los padres y madres que tengan esta eventualidad se podrán acoger a ello».

El líder del Partido Popular, Pablo Casado, ha asegurado en una entrevista en Antena 3 que acudirá a la reunión de este miércoles con el presidente del Gobierno con voluntad de «escuchar», pero ha insistido en que no negociará los Presupuestos si no rompe con Podemos. Este lunes José Luis Martínez Almeida incidió en esta idea en su debut como nuevo portavoz del PP nacional y criticó que Sánchez quiera un ‘sí’ de la oposición a un «cheque en blanco, porque todavía no ha presentado las cuentas. «Con los socios de Sánchez no podemos pactar unos presupuestos; Sánchez tendrá que elegir», rechazó.

«A mí no me presiona nadie», ha espetado Casado esta mañana. «Lo que faltó ayer [en el acto con empresarios] fueron recetas y propuestas. Una hora de autombombo y propaganda para no decir nada», ha reprochado el líder del PP.

https://www.eldiario.es/politica/sanchez-psoe-unidas-conscientes-presupuestos-no-excluyentes_1_6192551.html

Calvo asegura que PSOE y Unidas Podemos pactarán unos presupuestos para negociar con el resto de partidos y asume que ERC no apoyará

Calvo asegura que PSOE y Unidas Podemos pactarán unos presupuestos para negociar con el resto de partidos y asume que ERC no apoyará

El Gobierno busca encarrilar las fuertes desavenencias que protagonizó la coalición la semana pasada, especialmente a raíz de la advertencia que lanzó Podemos en contra de una negociación presupuestaria con Ciudadanos. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, ha intentado restar importancia a los diferentes «matices» que tienen los partidos que forman el gabinete y ha tratado de tranquilizar a su socio minoritario asegurando que las cuentas públicas partirán de un acuerdo «interno» y que después se buscarán los apoyos «externos» que necesitan para la mayoría absoluta. Ahora bien, la dirigente socialista asume que ERC no secundará el proyecto presupuestario y asegura que el Ejecutivo se dirigirá a todo el arco parlamentario para salvar las cuentas y, con ellas, la legislatura.

 «Es lógico que dos partidos políticos distintos tengan matices diferentes para elaborar un presupuesto, pero no tenemos en este momento ninguna inquietud -ha afirmado Calvo en una entrevista en Las Mañanas de RNE-. Nos vamos a dirigir con un proyecto interno de los dos partidos que estamos en el Gobierno, de ambos partidos, al resto». Calvo trata de aplacar el malestar de Pablo Iglesias por el intento de Ciudadanos de restar todo protagonismo del grupo confederal en las cuentas públicas. «El PSOE sabe que con nosotros no va a contar para unos presupuestos con Ciudadanos», sentenció el viernes la portavoz de Podemos, Isa Serra, que instó a los socialistas a «cuidar la mayoría que sustenta el Gobierno».

Pero mientras Unidas Podemos quiere esperar a que se resuelva el horizonte electoral en Catalunya para allanar el apoyo de ERC, la parte socialista del Gobierno deja claro que no es esa su intención.  «Hace dos o tres fines de semana Junqueras decía: «No vamos a aprobar los presupuestos». Esto lo leímos como Gobierno, no se lo ha inventado nadie -ha dicho Calvo sobre un titular de hace un mes en La Razón-. Si leemos esto, tenemos que seguir trabajando». «No nos queda otra. esto no es elegible, es obligado», ha dicho la vicepresidenta primera sobre la necesidad de buscar el resto de apoyos parlamentarios.

«Por mucho que se esté en la oposición, ha llegado la hora de ayudar, no es aleatoria la aritmética -ha expresado sobre la mayoría absoluta que se requiere para sacar adelante el proyecto de presupuestos-. Intentaremos negociar con todos los que sientan que también tienen que aportar algo». La parte socialista del Ejecutivo ha multiplicado la presión sobre Pablo Casado para que facilite las cuentas públicas. Pedro Sánchez protagoniza este lunes un acto en el que reunirá a los máximos representantes del Ibex 35 así como a la patronal, los sindicatos y representantes de la sociedad civil con la pretensión de reclamar unidad tanto a las fuerzas políticas como al conjunto de agentes sociales para superar la crisis que deja el coronavirus.

«El PP es un partido importantísimo para entender la democracia española, no hace falta que le presione nadie hace falta que encuentre su posición», ha dicho Calvo, que considera que Casado debe luchar contra la ultraderecha y «ocupar un espacio de colaboración en una situación excepcional». Así, ha aprovechado para exigir al PP y a los gobiernos que lidera que abandonen la «confrontación» a propósito de la lucha contra la pandemia. De hecho, Calvo ha atizado a las comunidades autónomas que acusan al Gobierno de inacción y ha recordado que muchas pidieron salir del estado de alarma y que se les devolvieran las competencias mientras ahora reclaman al Gobierno que actúe. «Estas frases de confrontación del PP quedan bien pero no se sustancian con la realidad en absoluto», ha aseverado. Calvo también ha descartado que el Gobierno vaya a realizar una reforma legislativa para facilitar que se limiten derechos y libertades sin el estado de alarma que, a su juicio, es la fórmula más garantista.

La vicepresidenta ha asegurado que el repunte de los contagios era «previsible» y ha emplazado a la «prudencia y la disciplina» como fórmula para atajarlo. Así, ha enfatizado que las administraciones públicas tienen los elementos para prevenir y rastrear los casos para frenar la expansión del virus. No obstante, se ha mostrado contraria a realizar un nuevo confinamiento: «Un país no puede estar permanentemente en confinamiento porque acaba hundiéndose».

Sobre la marcha del rey emérito de España y la posibilidad de que se abra un debate sobre el modelo de Estado a instancias de Unidas Podemos, Calvo lo ha descartado. «En el Gobierno podemos estar dos partidos con ideas distintas sobre la forma de Estado, pero el Gobierno como tal está en la defensa del orden constitucional», ha afirmado antes de apostillado: «Tenemos una monarquía parlamentaria como forma de Estado y a eso nos dedicamos. El Gobierno no está sobre abrir un debate sobre la forma de Estado»

https://www.eldiario.es/politica/calvo-asegura-psoe-unidas-pactaran-presupuestos-negociar-resto-partidos-asume-erc-no-apoyara_1_6190526.html

La negociación de los Presupuestos tensiona la coalición de PSOE y Unidas Podemos tras una semana de rifirrafes

La negociación de los Presupuestos tensiona la coalición de PSOE y Unidas Podemos tras una semana de rifirrafes

Desde Podemos aseguran que no se trata de un rifirrafe más ni de otra de esas patadas en la espinilla que sirven al partido para fijar su posición dentro del Gobierno en asuntos que son líneas rojas para su electorado. Sostienen que esta vez está en riesgo la unidad de la coalición, dicen fuentes cercanas al vicepresidente Pablo Iglesias, que ya no se atreven a garantizar que la legislatura vaya a durar los cuatro años. El escollo ya no es una investigación sobre el rey Juan Carlos o el papel que pudo jugar Felipe González en la guerra sucia contra el terrorismo hace varias legislaturas. Ahora el asunto son los Presupuestos y además la política de alianzas del Gobierno para afrontar un momento clave para el país: la gestión de la pandemia a corto plazo, pero sobre todo, la tarea de reconstrucción, las líneas económicas que van a marcar la salida de la crisis que viene en el último trimestre y el comienzo del año que viene.

Nadie duda ni en el gobierno ni fuera de que sin Presupuestos no hay legislatura y la negociación de las cuentas públicas monopolizará la política durante el último trimestre del año. La intención de la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, es presentarlos en «tiempo y forma» en el Congreso, es decir, el 30 de septiembre, aunque su aspiración es registrarlos una vez tenga garantizados los apoyos. La intención inicial del Gobierno era sacar adelante las cuentas públicas con los aliados de la investidura, pero el calendario electoral en Catalunya, pendiente de la decisión de Quim Torra sobre la convocatoria de los comicios, complica la posición de ERC. Por eso la parte socialista del Gobierno trata de aprovechar el giro que ha dado Ciudadanos, que salvó algunas de las prórrogas del estado de alarma y con quien ha puesto en marcha un diálogo fluido. Además de las reuniones que han sido comunicadas, el contacto entre ambas partes es continuo. A pesar del acercamiento a Inés Arrimadas, Sánchez hace equilibrios también con guiños ERC para no cerrar esa vía. «Lo inteligente es dialogar dentro de la Constitución, en una agenda del reencuentro, que es en lo que está el Gobierno de España», expresó Sánchez el martes.

Antes de que empiece la ronda de contactos, Podemos ha dado un golpe en la mesa. Cierto que no ha salido ni el vicepresidente ni ningún miembro del Gobierno a marcar las líneas rojas. Ni siquiera el portavoz parlamentario, Pablo Echenique. Salieron Isa Serra y Rafa Mayoral, pero nadie que conozca el partido duda de que la amenaza de votar contra los Presupuestos si hay un pacto con Ciudadanos estaba pactada con Iglesias.

El presidente había multiplicado los llamamientos a la unidad política para hacer frente a las devastadoras consecuencias de la pandemia y ha decidido rodearse de los poderes económicos como herramienta de presión sobre Pablo Casado e Inés Arrimadas, con los que pretende abordar las cuentas públicas en la ronda de contactos que inicia la próxima semana con los líderes políticos así como la renovación de instituciones como el Consejo General del Poder Judicial, que está en funciones desde hace casi dos años.

«Queremos y necesitamos unos Presupuestos de País, no unos Presupuestos de un Gobierno u otro. Los Presupuestos antiguos eran ya inservibles antes de la crisis provocada por la pandemia. Ahora, tras la crisis, son peor que inútiles, son contraproducentes y nocivos –afirmó Sánchez en la rueda de prensa posterior al primer Consejo de Ministros tras las vacaciones–. La negociación de unos nuevos Presupuestos medirá la responsabilidad y también el sentido de Estado de todas las fuerzas políticas y de cuáles anteponen los intereses generales a los partidistas». Moncloa ha creado una unidad de seguimiento de los fondos de recuperación de la UE, pero no todo se queda en manos de las administraciones sino que ha puesto en marcha un grupo de alto nivel de colaboración público-privada para exprimirlos al máximo. La estrategia diseñada por Moncloa pasa por involucrar en la salida de la crisis a las grandes empresas del país de manera que estas multipliquen ese ruego para la aprobación de las cuentas de 2021. El primer escaparate para esa operación será la conferencia que Sánchez protagonizará ante un nutrido grupo de empresarios, representantes de la patronal, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil este lunes, 48 horas antes de reunirse con Casado y Arrimadas.

Génova se limitó a confirmar el encuentro del próximo miércoles en un comunicado en el que aseguró que Casado asistirá a Moncloa «como siempre ha hecho cuando Sánchez le ha llamado» y en representación de un partido «con sentido de Estado y comprometido con el futuro de los españoles, que ejerce una oposición constructiva y leal». Según publicó El Mundo, el jefe de la oposición se abre a negociar los Presupuestos si Unidas Podemos sale del Gobierno, una opción que desechan fuentes de la cúpula socialista. Arrimadas será la segunda en ver al presidente tras haberse convertido en una aliada inesperada –a la vez que estratégica– para el Gobierno durante el estado de alarma. Las dificultades de ERC ante el complejo tablero catalán han hecho a los socialistas reforzar la relación con Ciudadanos ante la posibilidad de que pueda salvar los Presupuestos. Y en el PSOE no olvidan que ERC ya dejó caer al Gobierno de Sánchez una vez, en la anterior negociación presupuestaria, y que también le retiró su apoyo en un momento crítico para el país, cuando se precisaba alargar el estado de alarma.

Podemos llevaba varios días tomando nota de los mensajes que enviaba Sánchez. Especialmente sobre que las cuentas de 2021 ya no serán las del Gobierno de coalición sino unos «Presupuestos de país». Y este viernes llegó la respuesta. «El PSOE sabe que con nosotros no va a contar para unos Presupuestos con Ciudadanos», afirmó la portavoz de la formación, Isa Serra, que emplazó a los socialistas a «cuidar la mayoría que sustenta este Gobierno». «Nosotros apostamos, claramente, por unos Presupuestos de país, y el PP, para este país, ni está ni se le espera», apostilló el diputado Rafa Mayoral en la misma rueda de prensa este viernes.

Fuentes del grupo confederal aseguran que la rueda de prensa no hizo más que repetir lo que los dirigentes de Unidas Podemos llevan manifestando en privado a Sánchez. La sospecha en Unidas Podemos es que los socialistas estén tratando de buscar un pacto por la derecha a base de hechos consumados. Y son partidarios de esperar unos meses si, tal y como admiten, no es posible reconstruir ahora el bloque de la investidura porque la precampaña catalana impide el apoyo de ERC a las cuentas públicas. Todo menos apoyarse en Ciudadanos para sacar adelante unos Presupuestos que vayan en línea diferente a lo que ha repetido Iglesias y su equipo: que de esta crisis no se va a salir como en la de 2008.

El malestar según las fuentes consultadas en el grupo confederal ha ido en aumento a lo largo de la semana. Iglesias ha contado a los suyos que se enteró por la prensa de la reunión de Sánchez con los empresarios. Esa suma de gestos es lo que ha llevado al partido a dar el puñetazo en la mesa de este viernes que, según las fuentes consultadas no debe interpretarse como un farol negociador sino como una línea roja de Unidas Podemos: con Ciudadanos no.

No solo Podemos ha advertido a Sánchez de que una entente con la derecha es «incompatible» con su proyecto. ERC ha reiterado que no estará en una alianza que cuente con el sello del partido liberal. EH Bildu, que también facilitó con su abstención la investidura y que es uno de los apoyos parlamentarios del Gobierno, ha advertido de que tiene que elegir entre Ciudadanos o los aliados de la izquierda y ha criticado «la deriva» y «los bandazos» del PSOE.

La posición del partido de Iglesias no ha sido unánime dentro del grupo confederal. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, se había mostrado contraria este jueves a imponer vetos en la negociación presupuestaria. «No se puede excluir a nadie y menos en pandemia. Este es el hecho diferencial español, que nos entorpece y fuera nos miran como con extrañeza -defendió en una entrevista en Las Mañanas de Radio Nacional-. Estamos en plena crisis económica y social y nunca se va con una línea roja, y menos con exclusiones».

La posición fijada por Podemos en contra del llamamiento a PP y Ciudadanos que formuló el presidente ha sentado fatal en el PSOE. “Vamos a apostar por unos Presupuestos de país, apelamos a todas las fuerzas políticas», expresaban posteriormente fuentes oficiales del partido de Sánchez. «La alternativa a los Presupuestos de PSOE y Unidas Podemos no pueden ser los de Montoro”, añaden las mismas fuentes.

A pesar del enfado que ha causado en las filas socialistas -«es una deslealtad de Iglesias», reprocha una de las fuentes consultadas-, en la cúpula tratan de rebajar el desencuentro y confían en poder encauzar la situación. «Hay que tener tranquilidad y paso a paso», dice un destacado socialista a elDiario.es. Dirigentes del PSOE pronosticaron tras el batacazo de Podemos en las elecciones vascas y gallegas del 12 de julio un cierto viraje de Podemos hacia posiciones más radicales ante el temor a que la institucionalidad les condene a una posición residual.

Los Presupuestos son la prueba de fuego de la coalición, pero no ha sido el único choque entre los miembros del Gobierno en los cinco días que han tenido de actividad a medio gas en la última semana de agosto. En su primera aparición pública este martes tras el parón estival, Sánchez se vio obligado a templar las aguas ante el malestar que Unidas Podemos dejó patente por la gestión del Ministerio de Educación ante la vuelta al colegio. En una comunicación a los medios, la formación de Iglesias acusaba a Isabel Celaá de «falta de liderazgo» en la organización de la anormal reapertura de las aulas para el curso 2020-2021 ante la pandemia de coronavirus. Planteaban, además, «una bajada de ratio de alumnos en los centros educativos» así como condicionar el reparto de los 2.000 millones de euros que el Gobierno ha dado a las comunidades como inversión extra a la contratación de profesorado.

Los ministros, incluida Celaá, se encontraron publicada la queja de Unidas Podemos al levantarse de la reunión del gabinete, en la que Iglesias y los suyos no hicieron ninguna alusión al respecto, según todas las fuentes consultadas. «Todos mis ministros y ministras son los ministros del Gobierno de España, no son los ministros de un partido o de otro -respondió el presidente a preguntas de los periodistas sobre esa desavenencia-. Todos y cada uno de ellos tienen mi máxima confianza y lo único que puedo decir es que tengo lógicamente una positiva opinión del funcionamiento del Gobierno de coalición y de la aportación de Unidas Podemos al funcionamiento del Gobierno».

Pero la crítica de Unidas Podemos cayó como un jarro de agua fría en el sector socialista del Ejecutivo, especialmente en Educación, que lleva varios días defendiéndose de los ataques del PP y algunas comunidades. «Nunca lo he oído decir, en ninguna parte, nunca se lo he oído a nadie de Podemos, pero no me va a distraer esto. Todo el Gobierno está trabajando en una misma dirección», expresó Celaá en una entrevista en la Cadena SER el miércoles.

Tanto Sánchez como Educación recordaban, además, que en junio se elaboró una guía de recomendaciones para organizar la reapertura de los colegios y que las comunidades han ido desarrollando sus propios planes. Una de las reivindicaciones del socio minoritario del Ejecutivo, según fuentes del grupo confederal, es una «bajada de ratio de alumnos en los centros educativos». En Educación sostienen que ya está contemplado en el protocolo enviado hace un par de meses a las autonomías. Ese documento recomendaba «establecer grupos de convivencia estable de alumnado, idealmente un máximo 15 alumnos/as (y hasta un máximo de 20 si fuera necesario)».

Otra de las exigencias de los de Iglesias es que la parte correspondiente a educación del fondo no reembolsable que el Gobierno ha destinado a las comunidades para hacer frente a las consecuencias de la pandemia estén condicionados a la contratación de profesores. Pero Educación y Hacienda sostienen que corresponde a las autonomías en su marco competencial distribuir esos 2.000 millones de euros. Celaá evidenció su malestar con el socio de Gobierno, que no puso pegas a los términos del reparto en la reunión del gabinete en la que se aprobó ese decreto: «El fondo COVID de 2.000 millones fue aprobado por el Consejo de Ministros, por la totalidad del Consejo de Ministros, el 16 de junio».

En defensa de la titular de Educación salieron, además, los ministros de Trabajo y Consumo. “No le ha faltado liderazgo en absoluto”, expresó Alberto Garzón. El líder de IU calificó de «excelente» la labor de Celaá. «Hace un trabajo extraordinario», dijo Díaz.

No solo Unidas Podemos irrita a la parte socialista del Ejecutivo. Nada más volver de vacaciones las palabras de Carmen Calvo y Margarita Robles ante la exigencia de explicaciones de PP y Ciudadanos por parte de Iglesias en el Congreso sobre las denuncias de un abogado despedido por Unidas Podemos molestaron en el grupo confederal. La vicepresidenta primera no dejó claro cuál sería el posicionamiento del PSOE en la Diputación Permanente, el órgano que pilota la actividad parlamentaria en los periodos inhábiles y donde se iba a debatir esa propuesta. «Es verdad que hemos de distinguir los espacios de gobierno de los espacios partido», expresó en declaraciones a los medios. Poco antes, la titular de Defensa, que es la que peor relación tiene con los de Iglesias, se mostró partidaria de que rindiera cuentas en el Parlamento. «La transparencia siempre es buena, el control parlamentario siempre es positivo», expresó Robles en la Cadena SER. No obstante, fuentes socialistas aseguran que la dirección ya había trasladado al grupo confederal que votarían en contra de las solicitudes formuladas por PP y Ciudadanos.

De hecho, en ese debate que se producía justo cuando trascendía el malestar de Unidas Podemos con la gestión de Celaá, el portavoz adjunto del PSOE, Felipe Sicilia, recordaba en el Congreso que otras investigaciones sobre la presunta financiación irregular del partido de Iglesias habían quedado archivadas. “Que un partido condenado por beneficiarse de la corrupción venga a pedir responsabilidades resulta curioso”, reprochaba al PP, al que advertía de que tendría que pedir disculpas al vicepresidente si estas causas quedan en nada. «Elijan los temas que quieran, nosotros vamos a elegir los que preocupan a los ciudadanos de este país (…), en eso estará mi grupo, pero en el juego sucio que ustedes pretenden utilizar incluso con la justicia de por medio no nos van a encontrar», sentenció entre aplausos de su bancada y también de la del grupo confederal. También Sánchez, que se había reunido el día anterior con el vicepresidente segundo, hizo una férrea defensa de Iglesias dando un giro a la posición que había mantenido hasta entonces, colocándose de perfil al limitarse a mostrar su respeto por el Poder Judicial, que tiene en sus manos la denuncia del exabogado de la formación, José Manuel Calvente. La intervención de Sicilia fue jaleada en las redes por dirigentes de Unidas Podemos, incluido su portavoz parlamentario Pablo Echenique.

«Total confianza y total apoyo a Unidas Podemos y al vicepresidente segundo», zanjó Sánchez en su primera comparecencia a la vuelta de las vacaciones. Salió así en defensa de su socio ante la investigación que copó durante semanas portadas en la prensa. La derecha dio por hecha la existencia de una supuesta caja B, de la que de momento nadie ha aportado pruebas, ni siquiera el abogado despedido que ejerce como denunciante. Otra de las causas que enfrenta Podemos ha surgido a partir del informe del fiscal de Tribunal de Cuentas que ha pedido investigar si existe malversación en un contrato de Unidas Podemos con una empresa de consultoría. Esa segunda vía de investigación si preocupa a algunos dirigentes socialistas.

A pesar de la contundencia de las palabras del presidente, en las filas socialistas sí existe cierta preocupación por cómo puede acabar ese procedimiento y sobre todo por el desgaste que pueda acarrear. En Unidas Podemos garantizan que no se cometió ningún delito y recuerdan que la justicia ha ido archivando otras denuncias sobre su financiación que también han hecho mucho ruido en algunos periódicos.

En la misma Diputación Permanente en la que el PSOE cerraba filas con el vicepresidente, Unidas Podemos anunciaba su voto a favor de la comparecencia del ministro de Sanidad, Salvador Illa, –aunque acabó votando en contra– y evidenciaba su malestar con la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, por la fórmula que ha escogido para que los ayuntamientos puedan invertir parte de sus ahorros previo préstamo del superávit al Estado. El decreto ley que aprobó el Consejo de Ministros el pasado 4 de agosto –que fue aceptado por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) con el único respaldo de los alcaldes socialistas y salió adelante por el voto de calidad del presidente, Abel Caballero, tras la abstención del representante del grupo confederal (el regidor de Rivas Vaciamadrid, Pedro del Cura)– no cuenta por ahora con el apoyo de ningún partido de la Cámara. De hecho, el portavoz de Unidas Podemos, Jaume Asens, afeó que esa iniciativa fuera «un pacto del PSOE con el propio PSOE». Montero tendrá que rendir cuentas en la comisión de Hacienda el lunes porque así lo secundaron todos los grupos en la Diputación Permanente, a excepción del socialista.

El desencuentro anterior había surgido por la salida del rey emérito de España por los escándalos sobre sus finanzas que investiga la justicia. La maniobra, hablada por Sánchez y Calvo con Zarzuela, cuenta con el apoyo de la parte socialista del Gobierno en su intento por salvar la monarquía encarnada por Felipe VI. Moncloa defiende que la marcha de Juan Carlos I «fortalece» al actual monarca mientras que Unidas Podemos ha marcado distancias con esa posición y sostiene que es el momento de replantear el modelo de Estado.

Unidas Podemos manifestó su enfado por la «huida» del rey emérito y reclamó explicaciones a Sánchez ante lo que, en palabras del presidente del grupo confederal, Jaume Asens, había sido una «deslealtad» con su socio de Gobierno. De hecho, el líder de los comunes aseguró que reclamarían la comparecencia en el Congreso de Felipe VI y Carmen Calvo, aunque la amenaza no llegó a sustanciarse. «No es una decisión que se haya tomado en el Gobierno de coalición», remató la ministra de Igualdad, Irene Montero. A pesar de ese malestar, en Unidas Podemos admiten que la posición sobre la monarquía es uno de los desencuentros prepactados en el acuerdo de investidura. Mientras que las desavenencias en materias programáticas, presupuestarias o del funcionamiento diario del Ejecutivo sí se negocian, ambas partes asumen las distintas posiciones en lo relativo a la jefatura del Estado.

Pese a los conflictos que se han producido en los últimos meses e incluso en los cinco días de comienzo de curso, en Unidas Podemos aseguraban a principio de semana que la coalición no corre peligro. Tampoco lo creían en las filas socialistas. La situación ha cambiado durante las últimas horas, al menos, en el entorno de Iglesias. El pulso por los Presupuestos está echado y será la prueba del engranaje del primer bipartito desde la restauración de la democracia en España.

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