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Montero enfría la subida de impuestos en la negociación presupuestaria: «Se tendrá que modular al ciclo económico»

Superadas las tensiones dentro del Gobierno de coalición ante la inminente negociación presupuestaria, el Ejecutivo se pondrá manos a la obra para la elaboración de las cuentas públicas para 2021. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se sentará esta tarde con el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez, para dar el pistoletazo de salida a la preparación del borrador del proyecto presupuestario sobre el que se abrirá la negociación con el resto de formaciones políticas. «Espero que Ciudadanos y ERC estén en disposición de llegar a acuerdos», ha expresado la portavoz del Gobierno, que ha agradecido la posición que hasta ahora ha mostrado Inés Arrimadas. Montero ha asegurado que los presupuestos estarán inspirados por el acuerdo programático que firmaron PSOE y Unidas Podemos -en ejes como la transición ecológica, la digital, la agenda feminista y de cohesión-, pero ha enfriado la reforma fiscal con subidas de impuestos que figura en ese documento.

«La fiscalidad se inspira en el acuerdo programático, pero se tendrá que modular al momento y al ciclo económico. No podemos ser ciegos a la situación económica -ha expresado Montero-. Tenemos a lo largo de la legislatura todo por hacer». Pedro Sánchez pretende dejar, por tanto, el grueso de la reforma fiscal más adelante. La ministra de Hacienda ha hablado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros de «dos velocidades»: «Una que acompaña proyectos de recuperación y a lo largo de la legislatura que nos debe permitir la revisión de la figuras fiscales». Aún así, no ha querido especificar si habrá alguna subida como la de situar el impuesto de sociedades en el 15%: «Lo vamos a abordar como parte nuclear de la negociación con Unidas Podemos y el resto de fuerzas».

En el Gobierno son conscientes de que la negociación presupuestaria no será fácil de puertas hacia dentro ni con el resto de agentes externos, pero fuentes gubernamentales admiten que aparcando la subida de impuestos facilitan el apoyo de Ciudadanos, que es la vía que ven más factible en la parte socialista dada la posición que mantiene ERC por el posible adelanto de las elecciones catalanas. «Estoy convencida de que hay un punto de encuentro entre todos», dice Montero sobre la incompatibilidad mutua que han mostrado públicamente Unidas Podemos y Ciudadanos. No obstante,

Pero Sánchez no quiere esperar al calendario electoral en Catalunya y pondrá en marcha la negociación de los presupuestos de forma inmediata, con el objetivo de llevarlos al Congreso «en tiempo y forma» antes del 1 de octubre. No obstante, el Gobierno también ha dejado claro en las últimas fechas que no registrará el proyecto hasta tener los apoyos amarrados.

Montero ha enviado un mensaje tanto al PP como a ERC al instarles a comunicar cual es su voluntad respecto a la negociación, pero reclamarles que no planteen condiciones imposibles. «En eso consiste la negociación: cada uno expresamos nuestras prioridades y luego tendremos que modular en función de que las propuestas sean viables. Es una mala broma cuando algunos ponen encima de la mesa propuestas que saben que son inviables y no me refiero solo al PP», ha advertido.

ERC puso como condición sine qua non que se reúna la mesa de dialogo entre el Gobierno y la Generalitat para negociar las cuentas públicas. «Si ERC cree que debe reunirse la mesa de diálogo que convenza al señor Torra», ha sentenciado la portavoz del Gobierno sobre la negativa del presidente catalán a reunir ese organismo pese a la disposición mostrada por el Ejecutivo tras el levantamiento del estado de alarma.

https://www.eldiario.es/economia/montero-enfria-subida-impuestos-negociacion-presupuestaria-tendra-modular-ciclo-economico_1_6193394.html

Sánchez e Iglesias aparcan sus diferencias y acuerdan en Moncloa un plan conjunto para negociar los Presupuestos

Sánchez e Iglesias aparcan sus diferencias y acuerdan en Moncloa un plan conjunto para negociar los Presupuestos

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han aparcado las discrepancias que se habían avivado en el seno de la coalición a raíz de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado de 2021. Este martes a las 18.00 se reunirán la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y el secretario de Estado de Derechos Sociales y secretario de Economía de Podemos, Nacho Álvarez, para iniciar los trabajos de preparación del anteproyecto. En los prolegómenos de esas conversaciones, al socio minoritario le saltaron todas las alarmas ante el protagonismo que Ciudadanos iba a tener en las cuentas públicas y amenazó con no apoyar ese proyecto legislativo, que es la clave para la supervivencia del bipartito. En las últimas horas se ha ido rebajando la tensión por ambas partes y presidente y vicepresidente segundo tuvieron un encuentro este lunes en Moncloa para analizar la situación y buscar una fórmula que contente a las dos partes. El resultado, según fuentes gubernamentales, será un protocolo que establecerá que PSOE y Unidas Podemos negociarán conjuntamente las cuentas públicas a partir de una base previamente pactada entre los socios de Gobierno.

La idea la deslizó a primera hora de la mañana de este lunes la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, después del conflicto que emergió en el seno de la coalición a propósito de la negociación presupuestaria. «Nos vamos a dirigir con un proyecto interno de los dos partidos que estamos en el Gobierno, de ambos partidos, al resto», expresaba la dirigente socialista en una entrevista en Las Mañanas de RNE. En la cita mantenida horas después en Moncloa, Sánchez y el vicepresidente segundo han llegado a la conclusión de cambiar el método en esa dirección, que es la que había trasladado el líder de Unidas Podemos al presidente.

Sánchez e Iglesias mantienen este tipo de reuniones de forma periódica y es en esos encuentros en los que desencallan los conflictos que surgen en el seno de la coalición –provocando en ocasiones la desautorización a ministros o dirigentes de ambas formaciones–. En esta ocasión, tenían que abordar el desencuentro a raíz de la inminente negociación de los presupuestos, el proyecto legislativo al que la coalición fía su duración, y que ya habían tratado someramente el pasado lunes. «Nos llega buena onda de ese encuentro. La relación del presidente y el vicepresidente siempre ha sido buena, cordial, nunca ha habido ningún problema», señalan fuentes gubernamentales de la parte socialista.

En Unidas Podemos habían asegurado a elDiario.es que esta vez el conflicto no era un rifirrafe más, que la coalición estaba en riesgo si el plan de Moncloa para la negociación presupuestaria se orientaba a hacer cesiones a Ciudadanos, con el que se declaran «incompatibles». Así, Podemos advirtió este viernes al PSOE en una rueda de prensa de que no podrían contar con su apoyo a las cuentas si Ciudadanos entraba en la ecuación: «El PSOE sabe que con nosotros no va a contar para unos Presupuestos con Ciudadanos». La portavoz de la formación, Isa Serra, instó a sus socios a «cuidar la mayoría que sustenta el Gobierno». La intención de Unidas Podemos es que se priorice a ERC a la hora de negociar las cuentas. La preocupación de Iglesias, además, es que Ciudadanos le ningunee, dado que el partido de Inés Arrimadas ha defendido su intención de negociar en exclusiva con la parte socialista del Gobierno, como hizo en las prórrogas del estado de alarma en las que se llegó a acuerdos que incluían materias como la prórroga de los ERTE, así como intentar rebajar al máximo el sello del grupo confederal. Los socios de la coalición salieron con esa contundencia el viernes para tratar de evitar que el presidente adoptase una posición de hechos consumados y girase la orientación de las cuentas con el argumento de convencer a Ciudadanos.

La amenaza de Podemos –que no coincide con la posición que mantienen algunos miembros del grupo confederal, entre ellos la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que no es partidaria de establecer exclusiones previas en la negociación– cayó como un jarro de agua fría en las filas socialistas en una semana en la que ya habían encarado otras críticas, como la acusación de «falta de liderazgo» de la ministra de Educación, Isabel Celaá, por parte del socio minoritario. En Moncloa habían lanzado ya un llamamiento a todas las fuerzas políticas para sacar adelante los presupuestos, como herramienta fundamental para la recuperación. De hecho, Sánchez había convocado a plana mayor del Ibex 35 para mandar el mensaje de que toda la sociedad está involucrada en la salida de la crisis. La convocatoria buscaba, además, trasladar la presión a Pablo Casado con quien tenía una cita cerrada para este miércoles. «Vamos a apostar por unos Presupuestos de país, apelamos a todas las fuerzas políticas. La alternativa a los Presupuestos de PSOE y Unidas Podemos no pueden ser los de Montoro», era la respuesta oficial que le dieron desde Ferraz a la advertencia de Podemos.

A partir de ahí la formación de Iglesias suavizó su posición. Fuentes del grupo confederal aseguraron este fin de semana que la exigencia es que PSOE y Unidas Podemos pacten el proyecto presupuestario en primer lugar y, a partir de ahí, se busquen los apoyos necesarios para que salga adelante, es decir, que se elabore un borrador elaborado por parte de los socios de gobierno y después se busquen las alianzas. «Pero con un borrador negociado», subrayaban esas fuentes, que explicaban que la desavenencia respecto a los aliados parlamentarios se puede «arreglar».

En ese sentido, la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, aplacó bastante los ánimos este lunes a primera hora al asegurar que las cuentas públicas se pactarán primero en el seno del gabinete y después de intentarán encontrar los apoyos. No obstante, en el PSOE asumen que no podrán contar con ERC para sacar adelante los presupuestos, a pesar de que inicialmente era su preferencia. «Hace dos o tres fines de semana Junqueras decía: «No vamos a aprobar los presupuestos». Esto lo leímos como Gobierno, no se lo ha inventado nadie –ha dicho Calvo sobre un titular de hace un mes en La Razón–. Si leemos esto, tenemos que seguir trabajando».

En el PSOE insisten en que el llamamiento a negociar incluye a todas las fuerzas políticas, excepto Vox. De hecho, en las últimas semanas, Sánchez ha hecho equilibrios para no cerrar la puerta a que las formaciones independentistas, especialmente los republicanos catalanes, aprueben las cuentas. «Nosotros hablaremos con todos», insisten en la cúpula socialista, en la que reconocen que ERC no «acaba de deshojar la margarita». Mientras tanto, Arrimadas ha mostrado su total disposición a negociar los presupuestos. La líder del partido autodenominado liberal ha asegurado que acudirá el próximo miércoles a la reunión con Sánchez con «espíritu constructivo» para sentarse a hablar «con responsabilidad» sobre unos presupuestos «buenos y sensatos».

A pesar de la tensiones desatadas en la coalición y antes de sentarse con Iglesias, Sánchez garantizó ante la cúpula del IBEX y representantes de eso que se llama sociedad civil, estabilidad para los próximos años, aunque reclamó la «unidad» de los distintos agentes sociales así como a las fuerzas políticas. «Necesitamos un nuevo clima político, marcado por la estabilidad y la unidad», señaló el presidente ante la atenta mirada del poder económico. «Nadie tiene derecho a no arrimar el hombro porque tenga una ideología contraria al Gobierno de turno, una identidad distinta o unos intereses opuestos -agregaba-. El gobierno de coalición no pide renunciar a ninguna de esas convicciones o preferencias políticas que tenga cada cual. Solo lo que pedimos es acompasarlas al momento excepcional e inédito que nos ha tocado vivir. Debe compaginar esas convicciones, esas preferencias, esas, esa ideología con un bien superior. Y ese bien superior es la recuperación del país».

Sánchez, que busca atraer e involucrar al mundo de la empresa en la gestión de la crisis a través de un grupo público-privado para gestionar las inversiones de los fondos europeos, vincula los presupuestos a la reactivación económica y pidió que estos tengan la «mayor base parlamentaria» para que la recuperación sea lo más rápida posible. En todo caso, antes de tener los apoyos amarrados y apenas 48 horas después de que las desavenencias en el seno del Gobierno estallaran en público, auguró «una legislatura dilatada». En ese acto celebrado en la Casa de América con la presencia de un centenar de invitados, los miembros del Gobierno trataban en privado de limar asperezas al menos hacia afuera: Irene Montero conversaba animadamente con la presidenta de Banco Santander, Ana Patrica Botin, y en el gabinete suavizaban el desencuentro interno en el seno de una coalición cuyas partes admiten que se necesitan mutuamente para sobrevivir.

https://www.eldiario.es/politica/sanchez-e-iglesias-aparcan-diferencias-acuerdan-moncloa-plan-conjunto-negociar-presupuestos_1_6191938.html

La amenaza de otra prórroga a los Presupuestos de Montoro: unas cuentas para un mundo que ya no existe

La amenaza de otra prórroga a los Presupuestos de Montoro: unas cuentas para un mundo que ya no existe

El Gobierno lleva meses exhortando a la oposición a pactar unos nuevos Presupuestos Generales del Estado que sustituyan a los actuales, vigentes desde 2018 y elaborados por el Ejecutivo del PP bajo la tutela del entonces ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Pedro Sánchez ganó la moción de censura durante su tramitación parlamentaria y pactó con el PNV mantener ese proyecto a cambio de sus votos para descabalgar a Mariano Rajoy. Los socialistas aceptaron conservar el principal legado político del PP a cambio de amarrar la Moncloa. 

Fue hace más de dos años, en una coyuntura política, económica y social que nada tiene que ver con la actual. La peor crisis sanitaria en un siglo ha derivado en la mayor contracción económica en España desde la Guerra Civil y que, a escala mundial, solo tiene parangón con la Gran Depresión de los años 30. En el caso de España, en el segundo trimestre registró una caída intertrimestral del PIB del 18,5%, la segunda mayor de los países ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), solo superada por la de Reino Unido. La economía española, sumida ya en una durísima recesión, es una de las más afectadas por esta crisis por la dureza de la pandemia y su elevada dependencia del turismo y otras actividades donde el consumo es intensivo en contacto humano, como restauración y comercio minorista. 

Las cuentas actuales se configuraron para un mundo que ya no existe. Fueron aprobadas definitivamente en el Congreso en junio de 2018, con Pedro Sánchez recién aterrizado en Presidencia del Gobierno. Se han mantenido vigentes hasta ahora por la debilidad parlamentaria del Ejecutivo. Tras sucesivas prórrogas, son las más longevas de la historia democrática de España.

Los presupuestos del Estado son una autorización de gasto limitativa. Determinan a qué se va a destinar el dinero público (los gastos) y el origen de esos fondos (de dónde vendrán los ingresos). Los actuales son, como señala a elDiario.es el director de Coyuntura y Análisis Internacional de Funcas, Raymond Torres, para un mundo que «ya fue». Habilitan gasto para unas políticas que no son las que se necesitan en esta situación de emergencia, en un momento en el que se debate, por ejemplo, cómo abordar una reindustrialización de España tras las carencias que ha evidenciado la crisis del coronavirus en la estructura productiva, o cómo canalizar los 140.000 millones de euros que vendrán del Fondo de Recuperación europeo pactado en julio, una inyección sin precedentes de la que 72.000 millones serán a fondo perdido. 

El reparto de esos fondos, que deberá incidir especialmente en áreas como la transición ecológica o la recuperación, es a juicio de los expertos uno de los principales motivos por los que urgen esos nuevos presupuestos. El fondo funcionará en base a proyectos concretos que presente cada Estado miembro, por lo que «tiene que haber una articulación entre cada país y el presupuesto europeo» e inversiones «que anuncien lo que se puede conseguir desde Europa». Esto «requiere nuevos presupuestos tanto de España como de otros países», recuerda Torres. «En Polonia ya tienen una unidad muy grande para formular, presentar y seguir proyectos cofinanciados por la UE», añade.

El actual Gobierno de coalición —que incluye cinco ministros de Unidas Podemos— aspira a tramitar un nuevo Presupuesto este otoño pero de momento está lejos de conseguir los apoyos. El Ministerio de Hacienda, en manos de los socialistas, trabaja en su preparación después de la aprobación del Fondo de Recuperación. Entonces, en el último Consejo de Ministros de julio, la ministra María Jesús Montero reclamó «el concurso de todos» ante este momento «inédito» para hacer unas cuentas públicas que «tienen que ser la plasmación concreta de los fondos que se han negociado de forma tan satisfactoria con la Unión Europea y afrontar los grandes retos que tenemos de país”. En las filas socialistas creen que será imposible aprobarlos antes de que Catalunya tenga un nuevo gobierno que saldrá de unas elecciones para las que todavía no hay fecha. Los cálculos más optimistas aluden a final de año. Hasta entonces no será posible involucrar a Esquerra, en permanente campaña electoral.

Para el catedrático de Hacienda Pública de la Universidad del País Vasco, Ignacio Zubiri, unos nuevos presupuestos evitarían «problemas a la hora de tomar las medidas necesarias para que el país pueda ponerse en marcha de nuevo». y urgen «en un momento en el que necesitas credibilidad ante la UE y presentar unos planes que convenzan a gente que realmente no tiene muchas ganas de darte el dinero y tiene derecho de veto».

Cuando se aprobó el proyecto de presupuestos todavía vigente hoy, la Comisión Europea acababa de revisar al alza las previsiones de crecimiento del PIB de la zona euro para 2018 y 2019, hasta el 2,3% y el 2%, respectivamente. España venía de encadenar tres años con crecimientos del PIB superiores al 3% en tasa anual. Eran otros tiempos: en el segundo trimestre de 2020, el PIB de los países de la moneda única registró una contracción récord del 12,1%. En julio, Bruselas pronosticó un batacazo del 8,7% para este año en la zona del euro. En el caso de España, tras el citado desplome del segundo trimestre, el Banco de España pronostica un derrumbe de entre el 9% y el 15,1% en 2020, en función de la evolución en la segunda mitad del año.

Cuando se aprobaron los últimos Presupuestos de Montoro, España venía de sumar 469.900 ocupados en el segundo trimestre de 2018. Esa creación de empleo récord contrasta con el dato del segundo trimestre de este año. Con la economía parada y España confinada, se destruyeron 1.074.000 empleos. Fue el peor trimestre de la serie histórica, como consecuencia de la hibernación forzosa de la actividad.

Por su parte, la tasa de paro aumentó en solo 55.000 personas en el segundo trimestre y se situó en el 15,33%. Pero esos incrementos, por efecto de los ERTE y por la metodología con la que se elabora la EPA (una encuesta), no reflejan la realidad del desastre laboral que propició la hibernación de la economía. Más fiable es el indicador de los inactivos (aquellos que ni trabajan ni buscan empleo), categoría que aumentó en 1.062.800 personas en el trimestre de la gran reclusión, o el número récord de personas que están cobrando la prestación o ayuda de paro, casi 6 millones.

Se espera que el impacto de la pandemia en el empleo muestre su verdadera cara a partir de este otoño, en función de cómo evolucione la situación epidemiológica y su impacto económico. Muchas personas que actualmente están en un ERTE pueden pasar a engrosar definitivamente las listas del paro y, previsiblemente, empezarán a levantarse algunas de las medidas de apoyo público extraordinario que se han puesto en marcha en los últimos meses.

Por el lado de los ingresos, las nuevas cuentas podrían plantear subidas de impuestos ante el desplome de la recaudación que ha propiciado la caída de la actividad, del 11% interanual solo en el primer semestre, y el aluvión de gasto para contener la sangría. Una posibilidad, subir impuestos, que en el caso de las empresas la patronal CEOE rechazó con denuedo en la cumbre que montó en junio, en paralelo a la Comisión de Reconstrucción del Congreso, mientras reclamaba apoyos públicos masivos para evitar un colapso económico.

En opinión de Torres, una reforma fiscal es necesaria, pero menos perentoria que otras como la educativa o la laboral, para «reducir la precariedad y la temporalidad». Para Ignacio Zubiri, «está claro que en una situación de recesión lo mejor sería no tocar los impuestos», pero cree que en este momento es necesaria una reforma fiscal que, más que una subida del Impuesto de Sociedades (que “no lo paga quien tiene pérdidas”, recuerda), elimine deducciones innecesarias y ponga el foco en las rentas altas o el IVA, donde hay “margen muy amplio para eliminar bonificaciones” ante el «brutal» déficit público que se avecina. La última estimación de AIReF para el conjunto de las Administraciones es un desfase de entre el 11,9% y el 14,4% para este año. El desequilibrio fue del 2,8% en 2019 y en 2018, cuando entraron en vigor los Presupuestos actuales, cerró en el 2,5%.

El descenso de los ingresos públicos y las medidas de apoyo estatal masivo para contener el derrumbe (singularmente, los ERTE, y otras como el Ingreso Mínimo Vital que se acaba de poner en marcha) van a propiciar un fuerte repunte de la deuda pública, que creció hasta junio en 82.473 millones, un 6,8% más, hasta un nuevo máximo histórico que ya roza los 1,3 billones. En una primera aproximación, ya equivale al 116% del PIB previsto para el conjunto del año, frente al 98,4% que alcanzaba cuando entraron en vigor los presupuestos actuales. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) estima que este año se situará entre el 117,6% y el 123,2%. Regresar al nivel del 95,5% registrado a finales del año 2019 “requerirá al menos dos décadas”, advierte. De momento, España no está teniendo problemas para colocar su deuda. Gracias al apoyo masivo del Banco Central Europeo (BCE), la prima de riesgo ha vuelto a los niveles previos a marzo.

Tras la gran reclusión, algunos indicadores en España estaban registrando una recuperación en forma de V, como es el caso de las matriculaciones de coches (tras el programa de ayudas públicas aprobado en julio). Pero los últimos conocidos en agosto, en medio del auge de rebrotes, apuntan a que la ansiada salida rápida de esta crisis se antoja ya imposible. Hace unos días la OCDE situaba a España en el vagón de cola de la recuperación y el indicador PMI sobre expectativas de gestores de compras en la Eurozona apunta a un frenazo de esa salida en V en agosto. 

Como señala Torres, «la recuperación estaba en marcha desde mayo», pero las expectativas para el tercer trimestre se han enfriado a medida que se han disparado los rebrotes y los principales emisores de turistas, singularmente Reino Unido y Alemania, han vetado a España como destino. Esto ha llevado a la patronal Exceltur a elevar esta semana su previsión de pérdidas para la campaña de este año a casi 100.000 millones. A eso se suma el impacto en la confianza de los hogares, que están disparando su tasa de ahorro. El director de Coyuntura de Funcas no prevé una recuperación completa de España hasta 2023 «siempre que los rebrotes no vayan a más y no haya un segundo confinamiento», y advierte de que «lo peor sería que no fuera posible la vuelta al colegio» porque supondría un «cuasi confinamiento» para las personas con hijos que no pueden teletrabajar.

Las cuentas públicas del año que viene son también fundamentales para asegurar la continuidad del Gobierno y que se cumpla el pronóstico de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias de que la legislatura sea larga. PSOE y Unidas Podemos coinciden de partida en reeditar la alianza parlamentaria que dio la investidura al líder del PSOE el pasado enero. Es la opción más acorde con el acuerdo de coalición y la que genera menos tensiones entre los dos socios. Pero los socialistas no han abandonado la idea de sumar a Ciudadanos, que podría además sustituir a ERC en caso de que los 13 diputados que comanda Gabriel Rufián rechazaran el acuerdo, como ocurrió en 2019. Entonces, la derrota en los Presupuestos llevó a Sánchez a convocar unas nuevas elecciones

La llamada vía Ciudadanos inquieta en Unidas Podemos, donde temen que la presencia del partido de Inés Arrimadas haga girar a la derecha los Presupuestos y diluya su impacto en esas cuentas. Aunque durante el estado de alarma el grupo confederal acogió el apoyo de sus diez diputados cuando peligraban las prórrogas de la excepcionalidad, la creciente relación entre la parte socialista del Gobierno y Ciudadanos se ha vuelto más incómoda para los de Iglesias. 

De momento el compromiso por parte del presidente del Gobierno es el de cumplir el acuerdo de coalición, si bien el PSOE mantiene en público su apuesta por atraer a Ciudadanos ante la incertidumbre por las elecciones catalanas. El partido de Arrimadas, por el momento, ha pedido documentos para poder hablar de su hipotético apoyo a las cuentas. “Hay que poner documentos sobre la mesa y, sobre eso, empezar a trabajar”, dijo la semana pasada la portavoz de su ejecutiva, Melisa Rodríguez. 

Aunque la parte socialista del Gobierno —y también Ciudadanos— han incluido al PP en sus llamamientos a apoyar las cuentas del año que viene, el respaldo del partido de Pablo Casado está totalmente descartado. El líder de los populares lo dejó claro el pasado jueves (“No podemos formar parte de la gobernabilidad de Sánchez porque somos su alternativa”, dijo). 

Pero es que también avisan los aliados de la investidura, muy críticos con cómo la parte socialista el Ejecutivo ha gestionado la salida de España de Juan Carlos I, otro elemento que ha evidenciado en las últimas semanas las diferencias entre los socios que llevaron a Sánchez a la Moncloa. En contraposición, la posición de Ciudadanos en la crisis por la marcha de España del emérito está alineada con la del PSOE. ERC y EH Bildu han solicitado la comparecencia de la vicepresidenta Carmen Calvo para que dé explicaciones por este asunto. 

El PNV, por su parte, ha lamentado «la poca claridad con la que se enfrenta esta situación en el Estado español». La formación jeltzale ya permitió en 2018 que el PP aprobara con Ciudadanos las cuentas que siguen vigentes en la actualidad. Si sus seis diputados no bloquean la negociación por la presencia del partido de Arrimadas, el Ejecutivo podría prescindir de ERC y Bildu si suma a Más País, Compromís, Teruel Existe, Nueva Canarias y Coalición Canaria. 

Un escenario que los expertos consideran absolutamente indeseable es el de una nueva prórroga de las cuentas que obligara al Ejecutivo a gobernar como hasta ahora a golpe de decreto-ley para, en palabras de Ignacio Zubiri, «realizar gastos que permita el mínimo común denominador de la oposición porque esos decretos hay que convalidarlos», con medidas «irrechazables cara a la Cámara». El catedrático cree que España debe «demostrar ante la UE que está ante un país serio, capaz de elaborar unos presupuestos y tomar decisiones, que tiene proyectos e ideas para gastar el dinero que está pidiendo, y que además de querer ayuda de los demás está dispuesto a ayudar».

https://www.eldiario.es/economia/amenaza-prorroga-presupuestos-montoro-cuentas-mundo-no-existe_1_6174119.html

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