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Andalucía suma 10 brotes en cinco provincias con 181 casos

Andalucía registra diez brotes de coronavirus COVID-19 en fase de control o de investigación en las provincias de Málaga, Granada, Cádiz, Huelva y Almería, con un total de 181 casos confirmados y ha sumado 19 positivos por PRC en las últimas 24 horas, en las que no se han registrado fallecidos por la enfermedad, según los datos difundidos este domingo por la Consejería de Salud y Familias.

La actualización de datos a las 10.00 horas de este domingo realizada por este departamento contabiliza un nuevo brote detectado en la Axarquía de Málaga con seis casos confirmados. En total, se han registrado seis brotes en fase de investigación, con estudio de contactos y realización de pruebas, y cuatro en fase de control, entre ellos, el brote de Lepe (Huelva) y el de Almería que pasan a estar en fase de control desde la jornada de este domingo.

Los cinco brotes en fase de investigación que proceden de días anteriores se localizan uno en el distrito sanitario de Málaga, que alcanza los 91 casos confirmados –uno más en 24 horas–, vinculado al Centro de Acogida de Emergencia y Derivación gestionado por Cruz Roja y los otros cuatro en la provincia granadina, todos ellos en el distrito metropolitano de Granada con 15 casos confirmados –sin cambios en 24 horas–, seis –igual–, cinco –uno más que el sábado– y siete –uno más–.

Además, el brote de Lepe y el de Almería han pasado desde este domingo a la fase de control (concluidas las pruebas y el estudio de contactos), como ya se encontraban uno en el Campo de Gibraltar con 23 casos confirmados, vinculados a una pensión y la sede de una ONG en Algeciras (Cádiz), y otro en el distrito de Granada capital, con 14 casos confirmados.

Los dos brotes en fase de control desde este domingo cuentan con diez casos confirmados en Lepe y cuatro en el distrito Levante-Alto Almanzora de Almería. En suma, de los diez brotes –independientemente de la fase– cinco proceden de Granada, con un total de 47 casos positivos, mientras que Málaga, con dos brotes en fase de investigación, es la provincia que más contagiados registra, con 97 casos.

Además de estos brotes, Andalucía no ha sumado ningún fallecido por COVID-19 en una jornada en la que ha registrado tres nuevos hospitalizados y un ligero descenso diario en la cifra de casos confirmados por PCR con 19, después de que el sábado sumara 45 nuevos contagiados, mayor cifra en el mes de junio.

https://www.eldiario.es/andalucia/Andalucia-registra-provincias-jornada-PCR_0_1042895957.html

Andalucía registra un nuevo brote y suma nueve en cinco provincias

Andalucía registra nueve brotes de coronavirus Covid-19 en fase de control o de investigación en las provincias de Málaga, Granada, Cádiz, Huelva y Almería, con un total de 172 casos confirmados y ha sumado 45 positivos por PRC en las últimas 24 horas, en las que se han registrado dos fallecidos por la enfermedad, según los datos difundidos este sábado por la Consejería de Salud y Familias.

La actualización de datos a las 10.00 horas de este sábado realizada por este departamento contabiliza siete brotes en fase de investigación, con estudio de contactos y realización de pruebas. Seis de ellos proceden de días anteriores, uno en el distrito sanitario de Málaga, que alcanza los 90 casos confirmados –tres más en 24 horas–, vinculado al Centro de Acogida de Emergencia y Derivación gestionado por Cruz Roja; otro en el distrito metropolitano de Granada con 15 casos confirmados –dos más en 24 horas–; y un tercero en el distrito costa de Huelva con diez casos confirmados –misma cifra que el viernes– en la localidad de Lepe.

Los otros tres brotes en investigación ya conocidos presentan una menor incidencia por el momento, dos en el distrito metropolitano de Granada con seis y cuatro casos confirmados –ambos con un contagiado más que hace 24 horas, y uno en el distrito Levante-Alto Almanzora de Almería, con cuatro casos confirmados.

El nuevo brote, en Granada

El brote conocido este sábado procede también del distrito Metropolitano de Granada, con un total de seis afectados. De los nueve brotes registrados, cinco proceden de Granada, y de los siete en investigación, cuatro se han registrado en Granada.

Además mantiene otros dos brotes en fase de control (concluidas las pruebas y el estudio de contactos): uno en el Campo de Gibraltar con 23 casos confirmados –tres más en 24 horas–, vinculados a una pensión y la sede de una ONG en Algeciras (Cádiz), y otro en el distrito de Granada capital, con 14 casos confirmados, misma cifra que el viernes.

Además de estos brotes, Andalucía ha registrado este v un ligero descenso diario en la cifra de casos confirmados por PCR con 45, mayor cifra en el mes de junio, en una jornada con dos fallecidos y en la que se suman dos nuevos hospitalizados y un ingresado en Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

https://www.eldiario.es/andalucia/Andalucia-registra-provincias-muertes-PCR_0_1042545992.html

Sanidad registra siete fallecidos más y 134 nuevos casos de COVID-19

El Ministerio de Sanidad ha registrado este sábado siete fallecidos con COVID-19 y 134 nuevos casos desde la última actualización del pasado viernes. En los últimos 14 días se han certificado 3.714 nuevos contagiados de la enfermedad. La mayoría de los nuevos se han concentrado en Madrid, con 37 infecciones, Castilla y León con 17 y Catalunya con 16.

Los siete fallecimientos de los que informa este sábado el Ministerio no se han producido en las últimas 24 horas sino que son confirmaciones distribuidas por varias jornadas anteriores de, aproximadamente, los últimos siete días. Este viernes el Ministerio de Sanidad actualizó la cifra de fallecidos con COVID-19 tras semanas de haberse quedado congelado el recuento mientras se revisaban las series de datos ofrecidas por las comunidades autónomas. El total, tras los casos mortales de esa jornada, se situó en 28.133 personas con un test positivo de coronavirus. La anterior cifra era 27.136. Antes de cambiar el sistema de notificación era mayor: 28.752 personas.

La decisión de detener la serie se tomó el pasado 7 de junio «ante la dificultad de ofrecer datos sólidos y estables», pero tras corregirse «esta será la base sobre la que se va a trabajar», dicho este viernes el director del Centro de Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. La revisión consistió en comprobar que cada caso confirmado contaba con un test de PCR que atestiguaba la infección por SARSCov-2 y, por tanto, un caso seguro de COVID-19. 

Los casos acumulados durante estos días se corresponden, básicamente, a los rebrotes de la enfermedad que, según ha informado el ministro de Sanidad, Salvador Illa, han llegado a ser 34, aunque en estos momentos solo hay nuevo activos y «bajo control», aseguró el ministro. Este sábado, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez ha apelado a la «responsabilidad personal» para impedir una nueva ola de la pandemia. , «Cada uno podemos ser un muro frente al virus o una vía de contagio”, ha subrayado Sánchez en una comparecencia para dar por cerrado el estado de alarma decretado el pasado 14 de marzo. Por eso ha reiterado que «no podemos bajar la guardia y debemos seguir a rajatabla las reglas de protección».

https://www.eldiario.es/sociedad/datos-sanidad_0_1040096303.html

¿Habrá una segunda oleada de COVID-19 en otoño?

¿Tendremos un otoño tranquilo? ¿Habrá una segunda oleada de COVID-19? Para intentar prever la evolución de la enfermedad se ha recurrido a comparaciones con la última gran pandemia, la gripe de 1918-19 provocada por el virus A-H1N1.

Desde que mejoraron las estadísticas sobre la evolución de la COVID-19 en España (Figura 1), los debates sobre la reducción o «desescalada» de las medidas de distanciamiento físico y la apertura de fronteras para favorecer el turismo aluden con frecuencia a las tres «olas» que caracterizaron la dramática mortalidad de la gripe H1N1. A medida que las tasas de contagio y mortalidad de la COVID-19 comenzaron a remitir a mediados del mes pasado, el debate se centró en dos líneas de pensamiento.

Por un lado, se sitúan quienes defienden, sin pruebas, que el coronavirus está perdiendo virulencia y en dos o tres semanas será tan marginal como la gripe. Esa percepción se basa en la supuesta debilitación del virus por adaptación a nuestra especie, un proceso que se ha dado en otras ocasiones.

Por otro lado, otros pronostican una segunda oleada similar a la que se produjo en el otoño de 1918, el período más mortal de la gripe H1N1 (Figura 2).

Se estima que casi 500 millones de personas (un tercio de la población mundial de 1918) mostraron síntomas clínicos asociados a la gripe H1N1. La enfermedad fue excepcionalmente grave. Las tasas de letalidad fueron superiores al 2,5 %, veinticinco veces mayores que las registradas en otras epidemias de gripe cuya media ronda el 0,1 %.

Al menos 50 millones de personas fallecieron y algunas investigaciones sugieren que se acercaron a los 100. La Primera Guerra Mundial, que coincidió temporalmente con la gripe de 1918, acabó con la vida de 21 millones de personas en cuatro años. La gripe hizo lo mismo en cuatro meses. Hoy sabemos que el 80 % de las bajas estadounidenses en aquella guerra no fueron por fuego enemigo sino por la gripe.

El virus de 1918 fue la madre de todas las gripes. Las pandemias de gripe A desde entonces, y de hecho casi todos los casos de gripe A en el mundo (excepto las infecciones por los virus aviarios A-H5N1, de 1997, y A-H7N7, de 2003), han sido causados por descendientes del virus de 1918, incluidos los virus «derivados», el A-H2N2 (gripe asiática de 1957, también con tres olas epidémicas), y el A-H3N2 (gripe de Hong Kong de 1967, con dos oleadas), que están compuestos por genes clave del virus de 1918, modificados por genes de la gripe aviar que se incorporaron posteriormente.

Los virus de la gripe y el coronavirus comparten algunas semejanzas en la forma en que se transmiten a través de partículas respiratorias, primero, y, secundariamente, de las superficies en las que se depositan. Por eso, las lecciones aprendidas de los esfuerzos para mitigar la propagación de la gripe de 1918-19 han guiado las políticas epidemiológicas de contención de la COVID-19 que promueven intervenciones no farmacéuticas, como el distanciamiento físico, el uso de mascarillas y el cierre de los centros de enseñanza.

La Primera Guerra Mundial y la gigantesca movilización de tropas crearon una situación idónea para la difusión de la gripe. El acuartelamiento de millones de soldados y sus desplazamientos por todo el mundo en barcos y trenes atestados impulsaron la circulación del virus en 1918.

La segunda oleada de gripe extraordinariamente mortal del otoño de 1918 se difundió de modo casi exactamente lineal a lo largo de las rutas ferroviarias y marítimas, y desde ellas irradió causando estragos en las poblaciones de todo el mundo no expuestas directamente a las mismas. Debido a que los brotes de gripe a escala pandémica disminuyeron a partir del verano de 1919, resulta tentador imaginar que la pandemia de hoy puede seguir una trayectoria similar.

Sin embargo, las diferencias fundamentales entre la biología del SARS-CoV-2 y los virus de la gripe hacen que sea difícil prever la evolución futura del COVID-19 en función de lo que sucedió a principios del siglo XX.

El SARS-CoV-2 y el virus de la gripe son diferentes. Ambos tienen material genético en forma de ARN. Los virus ARN tienden a acumular muchas mutaciones a medida que se multiplican; por lo general, no corrigen los inevitables errores que tienen lugar durante la replicación. Esas mutaciones impredecibles pueden conducir a cambios significativos: el virus puede saltar de especie a la que infecta, o puede volverse más o menos letal, o propagarse más o menos fácilmente.

Dentro de los virus ARN, los coronavirus son una excepción: corrigen los errores que tienen lugar durante el proceso de replicación, lo que disminuye su variabilidad. Por eso, desde que fue secuenciado por primera vez en diciembre de 2019 y a pesar de que ha viajado por todo el mundo y a través de múltiples huéspedes humanos, las secuencias descifradas recientemente en Estados Unidos solo registran menos de diez mutaciones en las 30 000 posiciones potenciales de su genoma.

La relativa estabilidad genética del SARS-CoV-2 significa que es improbable que los picos futuros de la enfermedad se deban a cambios naturales en la virulencia debidos a mutaciones. Todo parece indicar que el coronavirus reaparecerá de nuevo, aunque sin las devastadoras consecuencias letales que tuvo la segunda oleada de la gripe de 1918-19.

En una simulación reciente sobre la epidemia en España se pronostica una posible segunda oleada de COVID-19 que se iniciaría en el mes de septiembre. En ese artículo también se muestra que la intervención basada en conocer el estado infectivo de cada uno de nosotros mediante test diagnósticos fiables, con el consiguiente autoaislamiento y rastreo de los contactos, podría limitar su progresión y alcance.

En todo caso, las fluctuaciones en los casos de COVID-19 no sucederán con la previsibilidad de las oleadas de gripe en 1918-19. Lo más probable es que, a medida que el SARS-CoV-2 continúe circulando en poblaciones susceptibles a nivel mundial, el distanciamiento físico-social y el uso de mascarillas controlarán su propagación y mantendrán relativamente constantes las tasas de infección y mortalidad.

El estudio oficial de seroprevalencia ENE-COVID-19 ha calculado que un 5 % de la población española tiene anticuerpos frente al coronavirus. El problema está en ese 95 % de población que todavía no ha entrado en contacto con el virus. Por ello es clave la detección temprana de los potenciales transmisores mediante PCR, CRISPR, el fago Phi29, y otros test diagnósticos rápidos y de bajo coste que detectan la secuencia viral con precisión.

A medida que los estados a escala europea o las comunidades autónomas relajen las medidas de alejamiento social, surgirán nuevos brotes de COVID-19. Este escenario continuará hasta que la población europea adquiera una incierta inmunidad colectiva que, en el caso ideal, será acelerada por una futura vacuna. Desgraciadamente, este proceso puede medirse en años en lugar de en meses.

La historia muestra que la pandemia de gripe disminuyó después de una tercera oleada a finales de la primavera de 1919 sin que hubiera ni vacuna (que no estaría disponible hasta mediados de la década de 1940), ni test moleculares o serológicos, ni terapia antiviral efectiva, e incluso sin el decisivo apoyo de los respiradores mecánicos.

Hoy estamos viviendo una nueva pandemia. Afortunadamente, la biología de los virus de la gripe y de los coronavirus es diferente, lo que no hace previsible que haya una devastadora segunda oleada. Pero también, y desgraciadamente, el final de la gripe en el verano de 1919 no significa tampoco el final de COVID-19 en el verano de 2020.

El control de la pandemia depende de la sensatez y responsabilidad de todos y cada uno de nosotros. Depende de nosotros, no solo de lo que nos recomienden en las normas o de los resultados de los test diagnósticos por concluyentes que sean.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el original aquí.

https://www.eldiario.es/sociedad/segunda-oleada-COVID-19-otono_0_1037646334.html

La Comunidad de Madrid reporta cada día un dato de nuevos casos de COVID-19 menor al real, y lo modifica después

La Comunidad de Madrid informa a diario de un número inferior al real de nuevos casos de COVID-19. Cada día, el Gobierno presidido por Isabel Díaz Ayuso remite al Ministerio de Sanidad una cifra de contagios confirmados por PCR según la fecha de obtención de la muestra y que debe completar después cuando actualiza los resultados de laboratorio de los casos sospechosos. Con este procedimiento, los informes diarios de la Comunidad de Madrid ofrecen una cifra de nuevos contagios bastante menor a la que se ha producido efectivamente. 

La cuestión radica en que el Ejecutivo regional envía a Sanidad los nuevos casos de confirmados por PCR en las últimas 24 horas, pero esos resultados no se corresponden con todas las pruebas que han dado positivo ya que muchas muestras fueron recogidas en días anteriores. Así que, a medida que llegan los resultados desde los laboratorios, la Comunidad de Madrid agrega esos resultados positivos al día que se tomaron las muestras con lo que quedan sumados a posteriori.

Con esta fórmula, el volumen total de contagiados es la cifra real de casos confirmados por la Comunidad de Madrid, pero el informe que publica el Ministerio de Sanidad sobre los casos más recientes resulta infravalorado. Ofrece una situación mejor a la real y complica la comparación de nuevos casos con otras comunidades que siguen contando los nuevos casos en función de la fecha en la que confirman el caso.

El siguiente gráfico compara el número de nuevos casos por PCR en la nueva serie consolidada de la Comunidad de Madrid, la cifra de nuevos casos por fecha de notificación (casos totales notificados ese día menos los publicados el día anterior) y la cifra de nuevos casos publicada realmente en el informe diario del Ministerio.

Un ejemplo. El informe del Ministerio de Sanidad del 14 de mayo pasado indicaba 88 nuevos casos. Según los últimos datos consolidados remitidos por la Comunidad de Madrid, la cifra real consolidada es de 189 casos nuevos para esa misma fecha. Y si comparamos el número total de casos por PCR con los publicados en el informe del día anterior, tenemos 424 casos nuevos.

Y para el 16 de mayo se publicaron 38 casos en el informe de Sanidad, aunque si se revisa esa fecha en la serie histórica publicada por el Instituto Carlos III – a día de hoy- aparecen 92 contagiados ese día.

Esta diferencia se explica porque la Comunidad de Madrid desde el 1 de mayo está consolidando su cifra de contagiados por PCR en función de la fecha en la que se toma la muestra o se emite el resultado. Un cambio debido a un «retraso de varias semanas en la recepción de resultados».

En la práctica, esta modificación de la serie supone que Madrid está añadiendo nuevos casos a fechas anteriores. ¿Qué supone esto? Que en los nuevos datos consolidados se contabilizan 59.847 casos confirmados por PCR para el 22 de abril cuando en el informe publicado ese día se habían detectado 56.245. Estas correcciones de casos llegan hasta el 27 de febrero.

La diferencia entre lo publicado originalmente en los informes diarios del Ministerio de Sanidad y la nueva serie consolidada llega ser de más de 11.000 casos en el pico de la epidemia. El 30 de marzo, Sanidad reportaba unos 24.090 casos en Madrid. Con la nueva serie positivos por PCR según la fecha de recogida de la muestra, ese día había 35.049 casos confirmados.

El cambio afecta principalmente a la comparación de nuevos casos diarios entre las distintas comunidades autónomas. En el informe de Sanidad del 17 de mayo, Madrid contabiliza solo 6 nuevos casos por PCR aunque en la práctica ha confirmado 128 casos respecto al día anterior y han sido asignados a distintas fechas.

Los datos epidemiológicos de la Comunidad de Madrid se han convertido en material político desde que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha acusado al Ministerio de Sanidad de castigar a la región al no haberle permitido alcanzar la fase 1 de desescalada. Precisamente la detección precoz y el rastreo de nuevos casos y sus contactos son la mayor debilidad expuesta por el Ministerio para alargar la fase de preparación en la Comunidad de Madrid antes de avanzar en la transición tras el confinamiento por la pandemia.

https://www.eldiario.es/sociedad/comunidad-madrid-datos-diarios-contagiados_0_1028547469.html

El dato que tumbó el paso de todo el territorio valenciano a la fase 1: solo se realizó PCR a un 23% de los sospechosos

Los centros de atención primaria identificaron a 7.629 pacientes sospechosos de estar afectados por la COVOD-19 entre el 21 de abril y el 4 de mayo, pero tan solo realizaron pruebas PCR a 1.756, es decir, un 23%.

Del total de PCR realizados, un 30% resultaron positivos lo que implica que el 7% del total de los casos sospechosos se confirmaron como contagiados.

Así se desprende del informe de 230 páginas hecho público este domingo, el cual remitió la Generalitat Valenciana al Ministerio de Sanidad para justificar su paso en bloque a la fase 1 de desescalada, algo que finalmente solo han podido hacer 10 departamentos de salud de los 24 de toda la Comunitat.

Aunque de momento no se ha hecho público este mismo índice en otras comunidades autónomas para poder establecer una comparativa, este ha sido el principal escollo para que parte del territorio valenciano no haya pasado a la fase 1, tal y como explicó este domingo por la mañana el director del Centro de Coordinación de Emergencias del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón: «Había un número no desdeñable de casos sospechosos a los que todavía no se les había podido hacer un test diagnóstico».

Unos minutos más tarde, tras la conferencia de presidentes autonómicos, el presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, compareció acompañado de su subdirectora general de Epidemiología, Herme Vanaclocha, quien también forma parte de los equipos que asesoran al Gobierno.

Ambos explicaron que las pruebas PCR a los sospechosos no figuraban entre los criterios trasladados por el Ministerio de Sanidad a las autonomías para avanzar en la desescalada, sino que era algo que se debía de potenciar una vez alcanzada la fase 1.

Así queda patente en el documento aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 28 de abril. Sin embargo, el Gobierno aprobó el 8 de mayo el cuadro de criterios para el cambio de fase, que ya establece como variables a tener en cuenta el porcentaje de casos posibles/sospechosos con PCR realizada, así como la tasa de positividad de los casos sospechosos.

Es decir, incluyó este índice como uno de los que se tendrían en cuenta dos días después de que la Generalitat aportara su informe, elaborado con arreglo a los datos exigidos el 28 de abril.

En cualquier caso, tanto Puig como Vanaclocha aseguraron que la Comunitat Valenciana tiene capacidad para incrementar las pruebas PCR en los sospechosos detectados desde Atención Primaria, algo que ya tenían previsto para la fase 1 de desescalada, y que por tanto esperan que en los próximos días se pueda llevar a cabo ese paso a la fase 1, un argumento que también sostuvo el propio Simón.

Impacto económico

El informe de la Generalitat Valenciana incluye datos de impacto económico de la crisis en la Comunitat Valenciana muy relevantes.

Por ejemplo, refleja que la Comunitat Valenciana es la tercera más afectada por la destrucción de empleo –tras Canarias y Andalucía– en los meses de marzo y abril: «La caída de afiliaciones (medias) se cifra en -100.158 personas, lo que supone cerca del 13% de la destrucción total en España (-791.562), muy por encima del peso de nuestras afiliaciones en España (10%). Se han destruido en marzo y abril un 5,2% de las afiliaciones, claramente por encima de España (-4,1%)».

En cuanto al paro registrado, la Comunitat Valenciana es la segunda con más aumento absoluto tras Andalucía y la cuarta en términos relativos –tras Baleares, Canarias y Andalucía–: «En los meses de marzo y abril el aumento del paro registrado se cifra 73.680 personas, lo que supone cerca del 13% del aumento total en España (585.156), muy por encima del peso de nuestro paro en España (11,5% en 2019). El aumento del paro se cifra en un 20,1%, dos puntos porcentuales por encima de la media estatal (18%)».

https://www.eldiario.es/cv/territorio-valenciano-realizo-PCR-sospechosos_0_1025747901.html

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