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Casado busca un cortafuegos para salvar su liderazgo y promete echar del PP a los implicados en el espionaje a Bárcenas

Casado busca un cortafuegos para salvar su liderazgo y promete echar del PP a los implicados en el espionaje a Bárcenas

Una semana después de que el Partido Popular volviera a verse acorralado por un caso de corrupción tras el levantamiento del secreto de sumario de la Operación Kitchen –la pieza separada del caso Villarejo en la que se investiga el presunto espionaje del Gobierno de Mariano Rajoy al extesorero del partido Luis Bárcenas–, el líder del PP, Pablo Casado, ha decidido cambiar de estrategia prometiendo mano dura contra los exdirigentes que sean procesados por la trama.

El presidente de los populares trata así de romper con el pasado más inmediato de su partido, del que sin embargo también formaron parte él y los miembros de su dirección. Con la construcción de una especie de cortafuegos frente a la Operación Kitchen, su objetivo es salvar tanto las siglas como su propio liderazgo de un nuevo proceso judicial que vuelve a torpedear sus intentos por presentar al PP como una fuerza «ejemplar» y como la «alternativa» de gobierno a la izquierda, en un contexto en el que la derecha sigue dividida en tres –PP, Vox y Ciudadanos– y los populares continúan sin despegar en las encuestas.

La semana pasada, Casado atribuyó la trama a «tiempos muy pasados» en los que dijo no tener «responsabilidades», por lo que quiso desvincular a su partido de lo sucedido y pasar página. Pero la Fiscalía Anticorrupción ha pedido la imputación del exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, y la de la también exministra y exsecretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, cuyo apoyo fue decisivo para que el líder de los populares ganara las primarias de 2018. Además, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, único exdirigente popular imputado por el espionaje, ha involucrado en la trama al propio Rajoy.

Por todo ello, el presidente del PP quiso este lunes rectificar esa despreocupación inicial prometiendo «ejemplaridad» y abriéndose a expulsar de las filas de su formación política a todo aquel cuya participación en la turbia operación a cargo de los fondos reservados quede demostrada por los tribunales.

«Si esas informaciones un juez dice que se han demostrado y hay alguna persona que tenga algún tipo de culpabilidad, no solo me preocupará sino que me ocupará», señalaba este lunes el líder del PP en una entrevista en la Cadena Cope. Ante las dudas que generaron sus palabras del martes pasado, cuando trató de desligar a la actual dirección del partido que preside del espionaje argumentando que cuando se produjo él era solo un «diputado por Ávila», Casado busca ahora dejar claro que está dispuesto a ser «ejemplar», garantizando que «quien la haga la va a pagar».

En una clara ruptura con la gestión de Rajoy, su predecesor al frente del PP, el líder de los populares reconocía la gravedad del asunto asegurando que «los españoles ya están hartos de este tipo de casos que abochornan a todo el mundo». Por eso lanzaba una promesa: «Este partido va a estar a la altura de lo que los españoles opinan, piensan y esperan de una fuerza que ha gobernado España y que va a volver a hacerlo muy pronto. Y eso es conducta ejemplar y tolerancia cero contra cualquier conducta que no lo haya sido».

Frente al silencio que mantuvo la semana pasada, cuando se conoció el sumario de la Operación Kitchen, Casado asegura ahora que «cualquier información» de la «naturaleza» de la trama de espionaje sí «preocupa» en Génova 13 e «indigna» a los dirigentes del PP en caso de que «se demuestre por parte de un juez que es verdad». Por eso, este lunes prometía que esas actitudes, «vengan de donde vengan y afecten a quien afecten», contarán con el «reproche» del PP. «Caerá quién tenga que caer», zanjaba.

«No tengo nada que ocultar, pero que se investigue todo y de todos”, insistía Casado. «Decir que colaboraremos es compatible con decir que no voy a admitir ni juicios paralelos ni condenas de telediarios ni dobles raseros de señores que tienen a un partido imputado por financiación ilegal”, añadía, en alusión a Podemos. «No estoy aquí para arropar a compañeros de partido sino a los españoles», añadía, para advertir de que «no va a pasar ni una» y que «quien la hace la paga». 

Los estatutos del PP dictaminan que cuando «se tenga conocimiento» de que alguno de sus dirigentes «ha sido llamado a declarar como investigado en una instrucción judicial», el Comité de Derechos y Garantías del partido «procederá a la apertura de un expediente informativo, el cual se transformará en un expediente disciplinario en el momento en el que se tenga conocimiento de la apertura del juicio oral en el procedimiento judicial correspondiente». 

«La resolución de dicho expediente disciplinario tendrá lugar cuando se dicte la sentencia, no firme, o, en su caso, auto de sobreseimiento que ponga fin al procedimiento judicial», añaden los estatutos del partido que fueron aprobados en febrero de 2017, en el XVIII Congreso del partido.

La Operación Kitchen ha hecho saltar por los aires la estrategia de Casado, que pretendía iniciar el curso centrándose en su labor de oposición al Gobierno y que trataba de escenificar su enésimo giro a la moderación para desmarcarse de la moción de censura contra Pedro Sánchez anunciada por Vox al mismo tiempo que buscaba pescar votos tanto en las filas de Ciudadanos como en parte del electorado «descontento» con la gestión del Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

Además de la trama del espionaje, en Génova 13 sobrevuela también el caso Púnica en el que se ha visto implicado el senador madrileño David Erguido, amigo personal de Casado y uno de sus más estrechos colaboradores en los últimos dos años. Este lunes, el juez de la Audiencia Nacional Manuel García-Castellón, instructor del caso, ofrecía a Erguido declarar como investigado como paso previo antes de elevar la exposición razonada ante el Tribunal Supremo, donde el senador está aforado por su condición de parlamentario. A primera hora de la tarde, fuentes del PP confirmaban que Erguido declarará de forma voluntaria.

https://www.eldiario.es/politica/casado-busca-cortafuegos-salvar-liderazgo-promete-echar-pp-implicados-espionaje-barcenas_1_6220390.html

Sánchez reprocha a Casado que use a Unidas Podemos como excusa para no renovar el CGPJ: «Cumplen con la Constitución, ustedes no»

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reiterado este miércoles su petición al líder del PP, Pablo Casado, para que negocie los Presupuestos y la renovación de los órganos constitucionales pendientes, especialmente el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), cuyo mandato acumula dos años caducado. Sánchez ha acusado a Casado de utilizar como excusa al socio del Ejecutivo de coalición: «Vienen a decir que Unidas Podemos no es un partido con el que puedan llegar a acuerdos porque propone cuestiones que están fuera de la Constitución. Es cierto. Pero Unidas Podemos cumple con la Constitución, ustedes no. Renueven las instituciones, abandonen el bloqueo, arrimen el hombro y ayuden a la sociedad española».

El líder del PP ha reprochado a Sánchez durante la sesión de control al Gobierno que dijera «hace dos meses que se había derrotado al coronavirus» y si «asume su responsabilidad por mentir a los españoles». «Después de 50.000 muertos que se niega reconocer, la segunda ola le ha pillado de vacaciones. Se fue a tomar el sol, pero el coronavirus sigue matando y contagiando. Ha dejado atrás a millones de personas», ha reprochado Casado al jefe del Ejecutivo.

Sánchez, como en las últimas semanas, ha pedido «unidad» para «luchar contra la Covid, para los Presupuestos Generales y para renovar las instituciones de nuestro país». «Eso le propuse», ha dicho al líder del PP. «Y lo que recibo es un no. No un no cualquiera, un no absoluto. Rectifique, tienda puentes y deje de bloquear la renovación de las instituciones», le ha conminado.

Casado, en su réplica, le ha reclamado que le pida «perdón» como «hace con Iglesias cuando le regaña». «Le ofrecí despolitizar la Justicia, pero prefieren entregarlo a un partido imputado que arremete contra el rey y la justicia», le ha dicho, en referencia a Unidas Podemos. «Usted exige nuestra rendición incondicional para seguir haciéndolo mal sin oposición. Mientras siga perjudicando a los españoles, nos tendrá enfrente», ha zanjado Casado.

«Lamento que no arrime al hombro», ha respondido Sánchez. Y ha continuado: «El PP ha decidido no hacer nada y no ayudar a la sociedad. Vienen a decir que Unidas Podemos no es un partido con el que puedan llegar a acuerdos porque propone cuestiones que están fuera de la Constitución. Es cierto. Pero Unidas Podemos cumple con la Constitución, ustedes no. Renueven las instituciones, abandonen el bloqueo, arrimen el hombro y ayuden a la sociedad española».

También le ha tocado preguntar este miércoles al portavoz de ERC, Gabriel Rufián, quien ha cuestionado a Sánchez sobre «retrasos e incumplimientos» en las ayudas prometidas durante el estado de alarma -como que el Ingreso Mínimo Vital solo haya llegado a un 10% de las personas inicialmente previstas, según sus cálculos. El presidente, por su parte, le ha reiterado que apoye los Presupuestos Generales del Estado. 

Rufián le ha contestado de nuevo que tiene que elegir entre Ciudadanos o ERC y se ha dirigido directamente a Unidas Podemos: «¿No se dan cuenta que esta operación, la de revivir a uno de los partidos de la derecha, va mucho más allá de unos presupuestos? La operación es que el PSOE pueda escoger en los próximos diez años entre ustedes o Ciudadanos».

El portavoz de ERC ha repetido que no da igual “con quién se aprueben” los presupuestos. “No es lo mismo aprobarlos con la derecha que con un partido que, aunque independentista, es de izquierdas”. “Les pido que aguanten, porque si ustedes aguantan, nosotros aguantaremos”, ha dicho Rufián, que pertenece al sector más pactista de ERC.

“Ciudadanos ya ha elegido», le ha contestado Sánchez. «Claramente no se ha salido de la foto de Colón. Lo que queremos son unos presupuestos progresistas de país que alcancen un acuerdo lo suficientemente amplio».

La última de las preguntas a Sánchez se la ha dirigido este miércoles el presidente de Vox, Santiago Abascal, quien le ha reprochado anteponer «su agenda ideológica» a «los intereses de los españoles, su salud, igualdad y prosperidad». Abascal ha acusado a Sánchez de ser «el campeón mundial en la peor gestión de la pandemia», de «romper en pedazos la soberanía, arruinar a las clases medias y condenar de una manera irremediable a los españoles más desfavorecidos».

«Mientras nos enfrentamos a una nueva amenaza, vuelve de sus vacaciones de sultán con sus obsesiones, como su vicepresidente, que quiere acabar con la monarquía constitucional», ha continuado en referencia a Pablo Iglesias. Y ha concluido: «Son una catástrofe para España. Preside el peor Gobierno en 80 años».

La referencia temporal de Abascal ha llevado a Sánchez a criticarle por comparar un Gobierno democrático con los de la dictadura franquista. «En un lapsus propio de usted ha equiparado gobiernos democráticos con la dictadura franquista. Usted echa de menos algunas formas de gobernabilidad en nuestro país afortunadamente superadas», le ha respondido el presidente del Gobierno.

«Entiendo que no le guste la ley de memoria democrática porque vamos a prohibir e ilegalizar a fundaciones que defienden la dictadura franquista, como la Fundación Francisco Franco», ha insistido, para reprochar que en Vox «solo hacen teatro, no hacen política». «Plantean todas las medidas en función del teatro, quieren polarizar, sembrar odio. No lo van a lograr, pero sí arrastran al centro derecha a posiciones de ultraderecha», ha zanjado.

El vicepresidente segundo del Gobierno también ha sido cuestionado en la sesión de control. El número dos del PP, Teodoro García Egea, le ha preguntado qué responsabilidad asume el Gobierno «en ser el que peor ha gestionado la pandemia» tras repasar la situación económica que atraviesa España por la incidencia del coronavirus.

Iglesias, antes de responder, le ha pedido a Egea que «vocalice mejor» porque, ha dicho, con la mascarilla puesta no le ha entendido bien toda la intervención del diputado del PP. Egea, en su réplica, le ha respondido que «viaje más» y que disfrute «de los acentos» diferentes que hay en España.

Entrando en materia, Iglesias ha dicho que asume «toda» la responsabilidad. «Para ustedes, la pandemia no es una crisis sanitaria, social y económica. Sino una oportunidad de hacer caer al Gobierno. Cuando su socio reivindica los gobiernos de la dictadura y no demuestran ninguna lealtad de Estado, revela la situación decadente y patética de la derecha española», ha espetado el vicepresidente.

Egea le ha reprochado a Iglesias no estar pendiente de las tareas del Ejecutivo. «Está en sus líos, sus escándalos judiciales. Quiere meter la mano en los jueces porque tiene la peor cantera y el mejor banquillo», ha señalado. Egea ha dicho que los españoles están preocupados por la okupación de sus viviendas: «Entiendo que usted no tiene el problema pero hay gente que sí lo tiene. Vino a ser el robin hood, pero es el figurante del Ibex. Se le acaba el tiempo, señor Iglesias. Tic-tac».

Iglesias ha reprochado a Egea su «desfachatez». «Se creen que las instituciones son suyas Por eso crearon una estructura mafiosa de policías para perseguir a sus adversarios y tapar sus escándalos. Pretenden utilizar al Poder Judicial para atacar al Gobierno y bloquean su renovación de manera patética. La desfachatez no revela su poder, sino su decadencia e impotencia. Les quedan muchos, muchos, muchos años en la oposición», ha concluido.

https://www.eldiario.es/politica/sanchez-reprocha-casado-use-unidas-excusa-no-renovar-cgpj-cumplen-constitucion-no_1_6209466.html

El Gobierno acusa a Casado de «frentismo» tras constatar Sánchez su rechazo a los Presupuestos y a la renovación del Poder Judicial

Pablo Casado descarta apoyar los Presupuestos Generales del Estado y rechaza llegar a acuerdos con el Gobierno para renovar órganos constitucionales como el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional o el Defensor del Pueblo si Unidas Podemos sigue formando parte del Ejecutivo. «El problema lo tienen ellos», ha dicho el líder del PP, que se niega a entrar en una negociación en la que el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. La justificación es la posición de Unidas Podemos en contra de la monarquía y la imputación del partido en un procedimiento judicial a raíz de una denuncia de un extrabajador. Para el Gobierno, Casado está instalado «en el frentismo» y en el «desgaste» al Gobierno «legítimo» a pesar de la pandemia. El jefe de la oposición sí se abre a llegar a entendimientos puntuales con Pedro Sánchez en materia sanitaria, en los cambios de legislación para agilizar las restricciones de derechos para frenar la expansión del coronavirus o para crear una agencia independiente que gestione los fondos europeos que el Gobierno ha enfriado. «Lo que han escuchado de capacidad de encuentro son elementos secundarios», ha reprochado la portavoz, María Jesús Montero.

Sánchez y Casado han estado reunidos durante cerca de dos horas en Moncloa en el marco de los contactos con los líderes de la oposición que ha iniciado el presidente de cara al nuevo curso político y que se centrarán en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado para 2021 así como en la renovación de organismos constitucionales, como el Consejo General del Poder Judicial, que lleva en funciones dos años, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo o RTVE, para lo que la participación del PP es imprescindible porque requieren de mayoría cualificada en el Congreso. El líder del PP se ha quejado de que el Gobierno haya hecho nombramientos que le competen, como el de la Fiscalía General del Estado o la directora del CNI sin consultárselo. «Ahora que sí necesitan el concurso del PP para pactar el resto de instituciones hemos transmitido que el problema lo tienen ellos», ha expresado en una rueda de prensa en la que ha enfatizado que el «vicepresidente está en una petición de cambio de régimen constitucional» y «pidiendo, además, el derecho de la autodeterminación en Catalunya» o el «blanqueamiento» de EH Bildu.

«No podemos aceptar que Podemos vaya a estar como interlocutor en esa renovación de órganos constitucionales», ha zanjado Casado, que ha evitado pronunciarse sobre la situación en la que quedarían ese tipo de organismos ante esa negativa dado que Sánchez ha dejado claro que la coalición tiene por delante cuarenta meses. Así, los mandatos de esos organismos se mantendrían en funciones durante unos cinco años. De hecho, el presidente del CGPJ, Carlos Lesmes, que lleva ya dos años en funciones, ha hecho llegar una comunicación al Congreso en la que recuerda «la necesidad de la renovación de este órgano constitucional». La presidenta, Meritxell Batet, ha dado traslado a los grupos parlamentarios.

El Gobierno no ha ocultado su enfado por la posición que ha mantenido Casado en la reunión, que la portavoz, María Jesús Montero, ha calificado de «decepcionante». «Hemos encontrado al mismo Casado de hace dos años», ha lamentado la ministra, que ha reprochado que haga así una dejación de funciones de su «obligación constitucional» que tiene como principal partido de la oposición. «El PP está instalado en el frentismo y la confrontación, en el no es no», ha reprochado Montero.

Sánchez ha certificado en persona el rechazo de Casado a la renovación del CGPJ, pese a la negociación discreta que habían llevado a cabo desde el Gobierno con niveles inferiores del partido, como el consejero de Justicia de la Comunidad de Madrid, Enrique López. «Nadie, ningún partido que se llame constitucional, que incluso se crea el metro constitucional, puede borrarse de esas obligaciones». 

Sobre los presupuestos, Casado ha descartado facilitar su tramitación y ha empujado a Ciudadanos a que lo haga. «No me ha contado nada. No tengo ni una línea de qué pretenden», ha dicho sobre lo que Sánchez le ha trasladado de la negociación presupuestaria. «No puede ser un trágala -ha proseguido-. El PP es la oposición, la alternativa. Nunca en España la oposición ha apoyado los presupuestos y hay una suma alterativa que con la que no son necesarios ni Bildu, ni la CUP, ni ERC». «Ha dicho Ciudadanos en que no tiene problema que se siente Podemos en la mesa ni que haya un partido condenado por financiación irregular, nosotros sí», ha dicho Casado, a pesar de que el proceso judicial acaba de empezar y no ha habido ninguna sentencia.

Aunque ha recordado que él planteó tras las elecciones que Sánchez se apoyara en Unidas Podemos y en Ciudadanos, ha reprochado al partido de Inés Arrimadas que no ponga pegas a negociar con un partido que tiene dirigentes imputados mientras que sí lo hizo para hacerlo con Mariano Rajoy en 2015.

Montero ha asegurado que Casado se «agarra» a «elementos inconexos» para justificar su rechazo a las cuentas públicas y le ha recriminado que lo que cuestione en el fondo sea la «legitimidad» del Gobierno. «poyar unos presupuestos no es apoyar a este Gobierno, es apoyar a este país, ser patriota más allá de los golpes de pecho», ha respondido la titular de Hacienda, que ha instado al PP a «repensar» ese rechazo: «¿Si no es ahora, cuándo?». «¿Qué tienen que ver las cuentas con el concepto que tenga cada formación política de la arquitectura constitucional?», se ha preguntado Montero, que ve en las justificaciones de Casado «una excusa». No obstante, Montero ha dado por hecho que conseguirá los apoyos para sacar adelante los presupuestos «a pesar del PP».

La portavoz del Ejecutivo ha sido muy dura con el presidente del PP, al que ha acusado de seguir en una guerra de «desgaste» contra el Gobierno «legítimo». «Si en este momento no se puede contar con el principal partido de la oposición en una situación de emergencia nacional, ¿cuándo se puede contar con el PP?». Además, ha acusado al PP de decir «no a la despolitización de la pandemia»: «Creemos que seguirá utilizándola con intereses electorales». 

De hecho, al comienzo de su intervención, Casado ha atacado al Ejecutivo por las cifras que arroja la pandemia y, en respuesta a los periodistas, ha cargado contra Sánchez por la «obsesión» que tiene con la Comunidad de Madrid. “Cuando esta estadística hace tres semanas la encabezaba Aragón, no era un tema con mucho foco. Cuando fue Castilla-La Mancha la que tuvo la cifra relativa en cuanto a población peor de mortalidad y de contagio, también en residencias, tampoco se ponía el foco. Madrid siempre ha sido una obsesión para Pedro Sánchez, yo no sé si porque ha sido concejal en el Ayuntamiento o porque se da cuenta de que, junto con las otras autonomías que gobernamos, pues somos un contrapunto, una alternativa. En las políticas que hace Ayuso, que hace Feijoo, que hace Moreno… y eso se está viendo no solo en Madrid, sino también en las demás”, ha defendido el líder del PP en una rueda de prensa posterior a su reunión con Pedro Sánchez.

«No es cierto el cliché de que el PP está en el no es no. Yo podré ser el de así no. Yo así no puedo», ha dicho Casado, que considera que «el falso mantra de la unidad» en la dirección en la que lo reclama Moncloa «no hace mejor a los países». 

El propio Casado ha reconocido que el Gobierno tiene visos de sobrevivir y ha recordado que la única fórmula de acabar con el mandato de Sánchez sería una moción de censura para la que no hay apoyos parlamentarios suficientes. Ha dicho que no estaría en el mismo barco que Bildu, JxCat o ERC, que serían necesarios para que prosperara. Y en ese sentido ha dejado claro que no ve factible la anunciada por Vox: «Los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía».

Casado sí cree que hay disposición por ambas partes para llegar a entendimientos puntuales en asuntos como un pacto de Estado en materia sanitaria. «No tenemos excusa para no sentarnos, encerrarnos y legar a las generaciones futuras un acuerdo», ha señalado. Igualmente, ha mostrado vía libre para modificar la legislación de lo contencioso-administrativo para agilizar los procedimientos judiciales necesarios para restringir derechos para frenar la expansión del coronavirus en la misma línea que planteó el Gobierno este martes. «Lleva meses intentando justificar por que no apoyo el estado de alarma cuando este país lo necesitaba», le ha reprochado Montero.

También ha visto «horizonte de acuerdo» en la creación de una agencia nacional para la recuperación económica de España» que gestione los fondos europeos. Aunque se ha basado en una ley que está derogada, ha asegurado que es «fundamental» para evitar el «clientelismo y la discrecionalidad». Además, ha propuesto que la presida alguien sin filiación política, como algún exgobernador del Banco de España o excomisario europeo.

Sin embargo, el Gobierno ha enfriado esa posibilidad que para Casado evitaría una «procesión de lobbies» en Moncloa, que ya pretendía crear un grupo de trabajo con colaboración público-privada para la gestión de los fondos europeos. «Es anecdótico. Es absolutamente «, ha dicho Montero, que ha dicho que estudiarán la propuesta si se la hacen llegar, aunque ha destacado la contradicción de que proponga una agencia «cuando las declaró a extinguir» con la derogación de esa normativa.

https://www.eldiario.es/politica/casado-descarta-apoyar-presupuestos-rechaza-renovar-judicial-si-unidas-sigue-gobierno_1_6195519.html

El doble traje de Martínez-Almeida: Casado elige al «alcalde de todos» para confrontar con Sánchez

Cayó en el cartel electoral del PP casi por descarte. Se había quedado como líder de la oposición a Manuela Carmena tras la última de las despedidas de Esperanza Aguirre y recién nombrado presidente del PP, Pablo Casado, necesitaba un candidato que fuera de los suyos. No estaba clara la posibilidad de destronar a la alcaldesa de Más Madrid y tampoco estaba garantizada la continuidad en la Puerta del Sol tras haber tenido tres presidentes en cuatro años, caída en desgracia Cristina Cifuentes. El líder del PP eligió a una persona de su máxima confianza para la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, otra figura nacida en el ‘esperancismo’, sin experiencia de gestión como Casado, y que debía todo al PP de Madrid. Para el Ayuntamiento optó por quien ya estaba allí, un abogado del Estado que se había convertido en látigo de Ahora Madrid, que batalló contra las restricciones al tráfico y dio lo que los populares llaman la batalla cultural contra la izquierda.

Ambos necesitaron a Ciudadanos y a Vox y ambos lograron el poder. Pero a partir de ahí, los caminos de Martínez-Almeida y Ayuso empezaron a separarse. Al abogado del Estado, conocedor de cómo funciona la Administración por dentro, sus primeros reveses -la Justicia frenó de golpe su intento de paralización de Madrid Central- le hicieron ir más despacio. No ha renunciado al programa del PP ni a su ideología muy conservadora, pero la alcaldía lo ha suavizado. Todo lo contrario que Isabel Díaz Ayuso, que eligió la confrontación con el Gobierno central, con la oposición, los sindicatos… con tal de convertirse en el ariete de Casado. Dos años después de llegar al poder en el PP y tras cinco elecciones perdidas, el líder nacional lo ha elegido a él. Destituida Cayetana Álvarez de Toledo y con los barones exigiendo moderación, Martínez-Almeida pasa a ser la cara amable del partido.

Y su ascenso, consagrado hace una semana y media a la portavocía nacional del Partido Popular, ya se nota en el día a día de su trabajo como regidor. Pese al repetido mensaje de que su «techo es Cibeles», en referencia a la sede del Gobierno municipal, Martínez-Almeida alterna ahora dos trajes que le obligan a moverse entre dos aguas. De momento, va haciendo malabarismos.

«Si no le importa, y para evitar posibles equivocaciones, podemos quitar el cartel del Ayuntamiento de Madrid y así no hay equívocos entre la condición de alcalde y la de portavoz», dijo a una periodista el pasado martes en un acto para presentar el medida estrella del Consistorio para combatir la emergencia social, la tarjeta familias. En pocos segundos, la escena propia de una convocatoria institucional -con su cartel y su desfile de cargos- quedó reducida a un escueto micrófono. La vicealcaldesa, Begoña Villacís, y el delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, (ambos de Ciudadanos) salieron de plano para dejar más nítido el mensaje del PP. «Para que luego digan que no tenemos flexibilidad en los ayuntamientos», ironizó el regidor.

El gesto, rápido, es una muestra de la nueva cotidianeidad del alcalde de Madrid. Su nombramiento como portavoz atraviesa todas sus apariciones públicas. En las convocatorias de prensa, las preguntas locales y nacionales intenta separar cuidadosamente, aunque muchas veces las segundas terminan acaparando el espacio. Un día después de conocerse su designación, un enjambre de cámaras se agolpaban a su alrededor en el acto para inaugurar la peatonalización completa de la Puerta del Sol.

«Entiendo que pueda haber personas que se les hayan planteado inquietudes o dudas acerca de la dedicación. Quiero dejar claro a los madrileños que mi compromiso con Madrid es total y absoluto, que mi compromiso con el esfuerzo, la responsabilidad y ejemplaridad que han mostrado a lo largo de la pandemia exige que yo dé lo mejor de mí mismo las 24 horas del día para tratar de superar la emergencia económica y social a la que nos enfrentamos», expresó aquel día el regidor. Los más cercanos a su perfil en el PP defienden que, en la práctica, antes de ser designado ya tenía voz en asuntos nacionales.

«Casado lo ha elegido para chocar con Sánchez un día sí y otro también. Y no está Madrid, con la situación extraordinariamente grave que vive, para dedicarse a otra cosa», discrepa la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, quien ha llegado a acuerdos con el regidor durante lo más duro de la pandemia y ahora interpreta que el movimiento «no dice algo bueno de su compromiso con la ciudad». Pepu Hernández, del grupo socialista, coincide. «Madrid no es un ariete, sino una ciudad con sus necesidades. Desdoblar el trabajo es un detrimento para Madrid y un déficit que vamos a terminar pagando. Creo que va a entrar en contradicciones porque la ciudad necesita unas cosas y el PP, otras», razona el portavoz. La oposición considera que el nuevo cargo desvela que «la moderación le ha durado poco» y puede endurecer sus mensajes.

Su socio de Gobierno, Ciudadanos, ve riesgos y ventajas en la designación. «Cuando le nombraron le pedí que si tenía que elegir entre Madrid y el PP, eligiera Madrid», asegura la vicealcaldesa, Begoña Villacís, que cree que su nuevo cargo en el PP permite acentuar que el Gobierno municipal está formado por dos partidos distintos.

Desde las filas de Vox, partido que apoyó su investidura como alcalde, observan también la «doble vertiente» con reservas. «Esperamos que no perjudique al Ayuntamiento, ni por su capacidad de trabajo ni por que le marque ideológicamente por seguir directrices nacionales del PP en cuestiones municipales», apuntan fuentes del grupo municipal liderado por Javier Ortega-Smith.

No hay precedentes en la historia del Ayuntamiento sobre una situación así. De hecho, la figura de portavoz nacional ha sido creada por Casado con el nombramiento de Martínez-Almeida. Con esta decisión, el líder, además, consagra Madrid como el gran bastión de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez para el nuevo curso político, que se inaugura con un cambio de caras y de formas, pero no de fondo. Casado ya descartó tras la Junta Directiva Nacional cualquier posibilidad de pactos con el Gobierno de Sánchez.

Están por ver los equilibrios para tratar de ser «el alcalde de todos» -como se refieren a él sus más afines-, una baza que empezó a jugar durante la gestión de la pandemia sobre todo en comparación con Díaz Ayuso, y hacer ese papel institucional con el rol de látigo del PSOE que Casado reclama a cada uno de los dirigentes a los que asciende.

La designación de Martínez-Almeida también abre, a la interna, nuevos interrogantes sobre el futuro de la formación en la Comunidad de Madrid. La presidencia del PP regional está vacante desde la dimisión de Cristina Cifuentes y el movimiento ha levantado suspicacias en la organización donde ya hay debate sobre si implica que Ayuso, en su momento más crítico, contaría con un nuevo rival para presidir el partido en Madrid o incluso la candidatura a la Comunidad, en una organización donde ha sido habitual el cambio de cromos entre el Ayuntamiento y el Gobierno regional. El Congreso para elegir líder o lideresa no se celebrará hasta 2021.

El alcalde se ha esforzado durante la epidemia por construir un nuevo perfil más comedido en las críticas al Gobierno nacional con el que se ha sacudido impopularidad de los primeros meses de mandato. La pregunta que muchos se hacen ahora es si este ascenso -que pretende aprovechar su nuevo tirón- no terminará siendo un arma de doble filo que le impulse hacia arriba pero sea contraproducente para su imagen pública y su gestión como regidor de la ciudad. Una capital que gobierna, en coalición con Ciudadanos y con el apoyo externo de Vox, tras haber obtenido el peor resultado electoral de la historia en el Ayuntamiento y que vuelve a estar en el centro de la segunda ola del coronavirus.

https://www.eldiario.es/madrid/doble-traje-martinez-almeida-casado-elige-alcalde-confrontar-sanchez_1_6186984.html

Almeida, el político que ganó terreno con la pandemia al que Casado recurre para ensayar moderación

Almeida, el político que ganó terreno con la pandemia al que Casado recurre para ensayar moderación

La gran sorpresa de este lunes en las filas del PP no fue la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo, sobre la que desde hace semanas se sucedía un goteo incesante de informaciones, sino el ascenso a la primera línea orgánica –y de batalla política, con todo lo que eso conlleva– del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el nuevo portavoz nacional del partido. Un cargo que hasta ahora no existía en la formación y que desempeñaban, en la práctica, el secretario general Teodoro García-Egea y el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos. Pablo Casado recurre ahora a un externo a sus filas del Congreso de los Diputados con una popularidad creciente para ensayar una nueva imagen de moderación.

El líder nacional pretende rebajar las estridencias de Álvarez de Toledo, que han irritado en el último año a muchos barones del PP, con un político del ala más conservadora del PP, católico, aguirrista declarado, abogado del Estado y el menor de seis hermanos. Almeida dijo de sí mismo en una reciente entrevista en ABC que es el «típico ejemplo del que siempre ha hecho lo que se esperaba de él». Durante la epidemia, el alcalde de Madrid, cuyos primeros pasos en el Palacio de Cibeles socavaron su imagen pública, se hizo un nuevo hueco con un discurso tranquilo que huía de la confrontación y crispación que promulgaba su propio partido. Con Casado a la cabeza de la estrategia y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, como principal ariete contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Y funcionó. El alcalde recogió el apoyo de propios y ajenos y se sacudió del coste político que habían tenido para él algunas decisiones muy contestadas, sobre todo en materia de medio ambiente. A Almeida también lo ha elevado, por comparación, la cuestionada gestión de su homóloga en la Comunidad de Madrid y su rechazo de plano a negociar con la oposición. Ahora el líder nacional ha decidido agarrarse a su nueva popularidad. «Es una voz que se ha alzado por encima del ruido que provocaba la situación», dicen fuentes de la dirección nacional. El entorno de Casado destaca que se trata de una persona de la «máxima confianza» del presidente, «con sentido común y lealtad institucional». El mismo Casado que ahora lo asciende por estos motivos lo eligió como candidato a la alcaldía de la capital por ser el «auténtico azote» de Carmena y liderar una oposición poco constructiva y muy dura. Su relación con Vox, de cuyos cuatro concejales depende el Gobierno para tener mayoría suficiente, siempre ha sido buena. Mucho mejor que la de la facción de Ciudadanos en el Consistorio capitalino.

A Almeida le han distinguido en los últimos meses sus declaraciones. «Solo actuando en coordinación con el Gobierno tenemos credibilidad con los ciudadanos», aseguró en una entrevista con eldiario.es a mediados de marzo. Y un logro tangible: un acuerdo de más de 300 medidas sellado con las firmas de todos los grupos políticos municipales. «Madrid es hoy un espejo para España y los españoles de que hay una forma diferente de hacer política», afirmaba desde el antiguo salón de Plenos del Ayuntamiento en la sesión extraordinaria para aprobar los Pactos de la Villa mientras en el Congreso trataba de salvar un pacto y Díaz Ayuso daba por perdido, antes de empezar a negociar, cualquier acuerdo en la Comunidad de Madrid.

Pero más allá de las afirmaciones está su gestión durante un año al frente de una ciudad de 3,3 millones de habitantes. El regidor tomó el bastón de mando de la capital con la promesa de eliminar el área de bajas emisiones, Madrid Central, que evitó una multa de la Comisión Europea por exceder los límites legales de contaminación. Ya antes el grupo municipal que lideraba cuando estaba en la oposición presentó un recurso contra la ordenanza que regulaba las restricciones. Más de un año y medio después y con el PP en el Gobierno, la impugnación ha provocado la anulación de esta medida por parte de la justicia. El Ayuntamiento, tras intentar suspender el área de bajas emisiones el verano pasado sin éxito, ya ha anunciado que no recurrirá la sentencia, pese a que ello le expone a una devolución masiva de las multas. Quiere hacer su propio Madrid Central, una estrategia que ha llamado Madrid 360 y que pretende, si Ciudadanos no lo impide, abrir a más coches el perímetro marcado por Carmena. En las semanas más duras de la epidemia, el Consistorio ha impulsado también cambios para relajar el control sobre el ladrillo, en coordinación con el cambio de la ley del Suelo, promovido por el Gobierno de Ayuso, para que los promotores no necesiten licencia urbanística.

La oposición pone en duda si la moderación de la nueva etapa, con Almeida como cara visible en la portavocía nacional compartiendo protagonismo con la nueva voz en el Congreso, Cuca Gamarra (que hace dos años apoyo a su rival Soraya Sáenz de Santamaría en la pugna interna por liderar el PP tras la salida de Mariano Rajoy), es más una cuestión estética y de formas que de fondo. Y fuera y dentro del propio Ayuntamiento, incluso, algunos miran con dudas la compatibilidad del cargo de alcalde con el de portavoz del PP. Lo segundo supone ser el principal difusor de los argumentarios de Génova, 13 y responder en nombre del partido. En las glorias y también en las ocasiones más incómodas. «No creo que vaya a quemarse. Almeida como alcalde ya ha sido una voz reclamada para opinar sobre temas nacionales», asegura una dirigente del PP de Madrid.

En el PP subrayan la «lealtad» y también la disciplina de Almeida respecto al líder nacional, a quien le debe casi todo, mientras en los periódicos todavía ocupa la primera el titular que dejó Cayetana Álvarez de Toledo tras hacerse pública su destitución. «Casado necesita a su lado personas con criterio propio», dijo la ya exportavoz en su convocatoria a la prensa para dar su versión de lo ocurrido. A Almeida y los barones más críticos les mandó otro mensaje cristalino: «Personas que gobiernan gracias al apoyo de Vox pasan por moderados». Con el inicio del nuevo curso político se desvelará si efectivamente el PP ha optado por dejar de un lado la crispación o solo ha cambiado las caras visibles del partido.

https://www.eldiario.es/madrid/almeida-politico-gano-terreno-pandemia-casado-recurre-ensayar-moderacion_1_6169270.html

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