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El doble traje de Martínez-Almeida: Casado elige al «alcalde de todos» para confrontar con Sánchez

Cayó en el cartel electoral del PP casi por descarte. Se había quedado como líder de la oposición a Manuela Carmena tras la última de las despedidas de Esperanza Aguirre y recién nombrado presidente del PP, Pablo Casado, necesitaba un candidato que fuera de los suyos. No estaba clara la posibilidad de destronar a la alcaldesa de Más Madrid y tampoco estaba garantizada la continuidad en la Puerta del Sol tras haber tenido tres presidentes en cuatro años, caída en desgracia Cristina Cifuentes. El líder del PP eligió a una persona de su máxima confianza para la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, otra figura nacida en el ‘esperancismo’, sin experiencia de gestión como Casado, y que debía todo al PP de Madrid. Para el Ayuntamiento optó por quien ya estaba allí, un abogado del Estado que se había convertido en látigo de Ahora Madrid, que batalló contra las restricciones al tráfico y dio lo que los populares llaman la batalla cultural contra la izquierda.

Ambos necesitaron a Ciudadanos y a Vox y ambos lograron el poder. Pero a partir de ahí, los caminos de Martínez-Almeida y Ayuso empezaron a separarse. Al abogado del Estado, conocedor de cómo funciona la Administración por dentro, sus primeros reveses -la Justicia frenó de golpe su intento de paralización de Madrid Central- le hicieron ir más despacio. No ha renunciado al programa del PP ni a su ideología muy conservadora, pero la alcaldía lo ha suavizado. Todo lo contrario que Isabel Díaz Ayuso, que eligió la confrontación con el Gobierno central, con la oposición, los sindicatos… con tal de convertirse en el ariete de Casado. Dos años después de llegar al poder en el PP y tras cinco elecciones perdidas, el líder nacional lo ha elegido a él. Destituida Cayetana Álvarez de Toledo y con los barones exigiendo moderación, Martínez-Almeida pasa a ser la cara amable del partido.

Y su ascenso, consagrado hace una semana y media a la portavocía nacional del Partido Popular, ya se nota en el día a día de su trabajo como regidor. Pese al repetido mensaje de que su «techo es Cibeles», en referencia a la sede del Gobierno municipal, Martínez-Almeida alterna ahora dos trajes que le obligan a moverse entre dos aguas. De momento, va haciendo malabarismos.

«Si no le importa, y para evitar posibles equivocaciones, podemos quitar el cartel del Ayuntamiento de Madrid y así no hay equívocos entre la condición de alcalde y la de portavoz», dijo a una periodista el pasado martes en un acto para presentar el medida estrella del Consistorio para combatir la emergencia social, la tarjeta familias. En pocos segundos, la escena propia de una convocatoria institucional -con su cartel y su desfile de cargos- quedó reducida a un escueto micrófono. La vicealcaldesa, Begoña Villacís, y el delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, (ambos de Ciudadanos) salieron de plano para dejar más nítido el mensaje del PP. «Para que luego digan que no tenemos flexibilidad en los ayuntamientos», ironizó el regidor.

El gesto, rápido, es una muestra de la nueva cotidianeidad del alcalde de Madrid. Su nombramiento como portavoz atraviesa todas sus apariciones públicas. En las convocatorias de prensa, las preguntas locales y nacionales intenta separar cuidadosamente, aunque muchas veces las segundas terminan acaparando el espacio. Un día después de conocerse su designación, un enjambre de cámaras se agolpaban a su alrededor en el acto para inaugurar la peatonalización completa de la Puerta del Sol.

«Entiendo que pueda haber personas que se les hayan planteado inquietudes o dudas acerca de la dedicación. Quiero dejar claro a los madrileños que mi compromiso con Madrid es total y absoluto, que mi compromiso con el esfuerzo, la responsabilidad y ejemplaridad que han mostrado a lo largo de la pandemia exige que yo dé lo mejor de mí mismo las 24 horas del día para tratar de superar la emergencia económica y social a la que nos enfrentamos», expresó aquel día el regidor. Los más cercanos a su perfil en el PP defienden que, en la práctica, antes de ser designado ya tenía voz en asuntos nacionales.

«Casado lo ha elegido para chocar con Sánchez un día sí y otro también. Y no está Madrid, con la situación extraordinariamente grave que vive, para dedicarse a otra cosa», discrepa la portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, quien ha llegado a acuerdos con el regidor durante lo más duro de la pandemia y ahora interpreta que el movimiento «no dice algo bueno de su compromiso con la ciudad». Pepu Hernández, del grupo socialista, coincide. «Madrid no es un ariete, sino una ciudad con sus necesidades. Desdoblar el trabajo es un detrimento para Madrid y un déficit que vamos a terminar pagando. Creo que va a entrar en contradicciones porque la ciudad necesita unas cosas y el PP, otras», razona el portavoz. La oposición considera que el nuevo cargo desvela que «la moderación le ha durado poco» y puede endurecer sus mensajes.

Su socio de Gobierno, Ciudadanos, ve riesgos y ventajas en la designación. «Cuando le nombraron le pedí que si tenía que elegir entre Madrid y el PP, eligiera Madrid», asegura la vicealcaldesa, Begoña Villacís, que cree que su nuevo cargo en el PP permite acentuar que el Gobierno municipal está formado por dos partidos distintos.

Desde las filas de Vox, partido que apoyó su investidura como alcalde, observan también la «doble vertiente» con reservas. «Esperamos que no perjudique al Ayuntamiento, ni por su capacidad de trabajo ni por que le marque ideológicamente por seguir directrices nacionales del PP en cuestiones municipales», apuntan fuentes del grupo municipal liderado por Javier Ortega-Smith.

No hay precedentes en la historia del Ayuntamiento sobre una situación así. De hecho, la figura de portavoz nacional ha sido creada por Casado con el nombramiento de Martínez-Almeida. Con esta decisión, el líder, además, consagra Madrid como el gran bastión de oposición al Gobierno de Pedro Sánchez para el nuevo curso político, que se inaugura con un cambio de caras y de formas, pero no de fondo. Casado ya descartó tras la Junta Directiva Nacional cualquier posibilidad de pactos con el Gobierno de Sánchez.

Están por ver los equilibrios para tratar de ser «el alcalde de todos» -como se refieren a él sus más afines-, una baza que empezó a jugar durante la gestión de la pandemia sobre todo en comparación con Díaz Ayuso, y hacer ese papel institucional con el rol de látigo del PSOE que Casado reclama a cada uno de los dirigentes a los que asciende.

La designación de Martínez-Almeida también abre, a la interna, nuevos interrogantes sobre el futuro de la formación en la Comunidad de Madrid. La presidencia del PP regional está vacante desde la dimisión de Cristina Cifuentes y el movimiento ha levantado suspicacias en la organización donde ya hay debate sobre si implica que Ayuso, en su momento más crítico, contaría con un nuevo rival para presidir el partido en Madrid o incluso la candidatura a la Comunidad, en una organización donde ha sido habitual el cambio de cromos entre el Ayuntamiento y el Gobierno regional. El Congreso para elegir líder o lideresa no se celebrará hasta 2021.

El alcalde se ha esforzado durante la epidemia por construir un nuevo perfil más comedido en las críticas al Gobierno nacional con el que se ha sacudido impopularidad de los primeros meses de mandato. La pregunta que muchos se hacen ahora es si este ascenso -que pretende aprovechar su nuevo tirón- no terminará siendo un arma de doble filo que le impulse hacia arriba pero sea contraproducente para su imagen pública y su gestión como regidor de la ciudad. Una capital que gobierna, en coalición con Ciudadanos y con el apoyo externo de Vox, tras haber obtenido el peor resultado electoral de la historia en el Ayuntamiento y que vuelve a estar en el centro de la segunda ola del coronavirus.

https://www.eldiario.es/madrid/doble-traje-martinez-almeida-casado-elige-alcalde-confrontar-sanchez_1_6186984.html

Almeida, el político que ganó terreno con la pandemia al que Casado recurre para ensayar moderación

Almeida, el político que ganó terreno con la pandemia al que Casado recurre para ensayar moderación

La gran sorpresa de este lunes en las filas del PP no fue la destitución de Cayetana Álvarez de Toledo, sobre la que desde hace semanas se sucedía un goteo incesante de informaciones, sino el ascenso a la primera línea orgánica –y de batalla política, con todo lo que eso conlleva– del alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, el nuevo portavoz nacional del partido. Un cargo que hasta ahora no existía en la formación y que desempeñaban, en la práctica, el secretario general Teodoro García-Egea y el vicesecretario de Comunicación, Pablo Montesinos. Pablo Casado recurre ahora a un externo a sus filas del Congreso de los Diputados con una popularidad creciente para ensayar una nueva imagen de moderación.

El líder nacional pretende rebajar las estridencias de Álvarez de Toledo, que han irritado en el último año a muchos barones del PP, con un político del ala más conservadora del PP, católico, aguirrista declarado, abogado del Estado y el menor de seis hermanos. Almeida dijo de sí mismo en una reciente entrevista en ABC que es el «típico ejemplo del que siempre ha hecho lo que se esperaba de él». Durante la epidemia, el alcalde de Madrid, cuyos primeros pasos en el Palacio de Cibeles socavaron su imagen pública, se hizo un nuevo hueco con un discurso tranquilo que huía de la confrontación y crispación que promulgaba su propio partido. Con Casado a la cabeza de la estrategia y la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, como principal ariete contra el Gobierno de Pedro Sánchez.

Y funcionó. El alcalde recogió el apoyo de propios y ajenos y se sacudió del coste político que habían tenido para él algunas decisiones muy contestadas, sobre todo en materia de medio ambiente. A Almeida también lo ha elevado, por comparación, la cuestionada gestión de su homóloga en la Comunidad de Madrid y su rechazo de plano a negociar con la oposición. Ahora el líder nacional ha decidido agarrarse a su nueva popularidad. «Es una voz que se ha alzado por encima del ruido que provocaba la situación», dicen fuentes de la dirección nacional. El entorno de Casado destaca que se trata de una persona de la «máxima confianza» del presidente, «con sentido común y lealtad institucional». El mismo Casado que ahora lo asciende por estos motivos lo eligió como candidato a la alcaldía de la capital por ser el «auténtico azote» de Carmena y liderar una oposición poco constructiva y muy dura. Su relación con Vox, de cuyos cuatro concejales depende el Gobierno para tener mayoría suficiente, siempre ha sido buena. Mucho mejor que la de la facción de Ciudadanos en el Consistorio capitalino.

A Almeida le han distinguido en los últimos meses sus declaraciones. «Solo actuando en coordinación con el Gobierno tenemos credibilidad con los ciudadanos», aseguró en una entrevista con eldiario.es a mediados de marzo. Y un logro tangible: un acuerdo de más de 300 medidas sellado con las firmas de todos los grupos políticos municipales. «Madrid es hoy un espejo para España y los españoles de que hay una forma diferente de hacer política», afirmaba desde el antiguo salón de Plenos del Ayuntamiento en la sesión extraordinaria para aprobar los Pactos de la Villa mientras en el Congreso trataba de salvar un pacto y Díaz Ayuso daba por perdido, antes de empezar a negociar, cualquier acuerdo en la Comunidad de Madrid.

Pero más allá de las afirmaciones está su gestión durante un año al frente de una ciudad de 3,3 millones de habitantes. El regidor tomó el bastón de mando de la capital con la promesa de eliminar el área de bajas emisiones, Madrid Central, que evitó una multa de la Comisión Europea por exceder los límites legales de contaminación. Ya antes el grupo municipal que lideraba cuando estaba en la oposición presentó un recurso contra la ordenanza que regulaba las restricciones. Más de un año y medio después y con el PP en el Gobierno, la impugnación ha provocado la anulación de esta medida por parte de la justicia. El Ayuntamiento, tras intentar suspender el área de bajas emisiones el verano pasado sin éxito, ya ha anunciado que no recurrirá la sentencia, pese a que ello le expone a una devolución masiva de las multas. Quiere hacer su propio Madrid Central, una estrategia que ha llamado Madrid 360 y que pretende, si Ciudadanos no lo impide, abrir a más coches el perímetro marcado por Carmena. En las semanas más duras de la epidemia, el Consistorio ha impulsado también cambios para relajar el control sobre el ladrillo, en coordinación con el cambio de la ley del Suelo, promovido por el Gobierno de Ayuso, para que los promotores no necesiten licencia urbanística.

La oposición pone en duda si la moderación de la nueva etapa, con Almeida como cara visible en la portavocía nacional compartiendo protagonismo con la nueva voz en el Congreso, Cuca Gamarra (que hace dos años apoyo a su rival Soraya Sáenz de Santamaría en la pugna interna por liderar el PP tras la salida de Mariano Rajoy), es más una cuestión estética y de formas que de fondo. Y fuera y dentro del propio Ayuntamiento, incluso, algunos miran con dudas la compatibilidad del cargo de alcalde con el de portavoz del PP. Lo segundo supone ser el principal difusor de los argumentarios de Génova, 13 y responder en nombre del partido. En las glorias y también en las ocasiones más incómodas. «No creo que vaya a quemarse. Almeida como alcalde ya ha sido una voz reclamada para opinar sobre temas nacionales», asegura una dirigente del PP de Madrid.

En el PP subrayan la «lealtad» y también la disciplina de Almeida respecto al líder nacional, a quien le debe casi todo, mientras en los periódicos todavía ocupa la primera el titular que dejó Cayetana Álvarez de Toledo tras hacerse pública su destitución. «Casado necesita a su lado personas con criterio propio», dijo la ya exportavoz en su convocatoria a la prensa para dar su versión de lo ocurrido. A Almeida y los barones más críticos les mandó otro mensaje cristalino: «Personas que gobiernan gracias al apoyo de Vox pasan por moderados». Con el inicio del nuevo curso político se desvelará si efectivamente el PP ha optado por dejar de un lado la crispación o solo ha cambiado las caras visibles del partido.

https://www.eldiario.es/madrid/almeida-politico-gano-terreno-pandemia-casado-recurre-ensayar-moderacion_1_6169270.html

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