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El brote en la cárnica de Rafelbunyol se complica: Sanidad detecta siete nuevos casos que alcanzan ya los 14

La Conselleria de Sanidad Universal ha detectado siete nuevos casos de coronavirus relacionados con el brote epidemiológico en la empresa cárnica Uvesa, en Rafelbunyol (Valencia), de forma que se elevan a 14 los positivos confirmados vinculados a este brote.

Después de que la Conselleria confirmase el miércoles la existencia de un brote en Rafelbunyol (Valencia) con siete casos confirmados activos de COVID-19, Salud Pública ha seguido con el estudio de casos y ha realizado alrededor de cien pruebas PCR añadidas a las 349 que ya se habían hecho. De estas últimas pruebas realizadas han dado resultado positivo por coronavirus siete personas más, ha explicado en un comunicado la administración.

A esos nuevos casos se les están realizando pruebas serológicas para determinar si se trata de infecciones activas o infecciones pasadas y, por tanto, conocer si forman parte del brote detectado o no.

Como medida de precaución y aunque ningún caso ha presentado síntomas recientemente, se les ha recomendado aislamiento hasta conocer el resultado de las nuevas pruebas, en las próximas 24-48 horas.

https://www.eldiario.es/cv/carnica-Rafelbunyol-complica-Sanidad-detecta_0_1042895984.html

Más de una década de falta de inversión y apuestas fracasadas condenan la planta de Nissan en Barcelona

Punto y final a la trayectoria catalana de Nissan. La empresa japonesa ha trasladado a su dirección en Barcelona su intención de cerrar la planta de la Zona Franca, en el marco de sus planes de reorganización de sus factorías internacionales, una decisión que ha sido confirmada este jueves en una intervención pública del máximo responsable de la compañía, Makoto Uchida. La factoría nipona en Barcelona, con epicentro en la Zona Franca, y dos satélites en Montcada i Reixac y Sant Andreu de la Barca, dan trabajo a casi 3.000 trabajadores directos y hasta 20.000 indirectos.

Tras conocer la noticia, los trabajadores de la Nissan se han reunido a las puertas de la fábrica para protestar por el cierre de la planta. Las protestas se llevan a cabo desde poco después de las 10 de la mañana, con manifestaciones y quemas de neumáticos, y los representantes laborales anuncian más movilizaciones. «Los trabajadores de Nissan no descansaremos hasta convencer a la multinacional de mantener las operaciones industriales en España», ha asegurado CCOO, que ha emplazado además a las instituciones españolas, catalanas y municipales a trabajar junto a los sindicatos para buscar una solución.

El Gobierno, por su parte, ha reaccionado este jueves a través de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, que ha asegurado que está dispuesto a negociar con la empresa su salida, pero que también mantiene la propuesta de buscar una «solución alternativa» que no implique el cierre. El Ejecutivo central esgrime como argumento que el cierre de sus plantas en Catalunya costaría a la empresa japonesa hasta 1.000 millones, entre el dinero que deben abonar por los despidos y el que deben devolver por las ayudas comprometidas.

Sin embargo, esta cifra no parece mover a la empresa, que reitera que la decisión está tomada. En una rueda de prensa convocada este mismo jueves, Gianluca De Ficchy, presidente de Nissan Europe, ha apuntado que la planta barcelonesa había ido reduciendo la producción hasta llegar a poco más del 20% de su carga, una situación que se agravó el año pasado con la retirada de Mercedes de su modelo de ‘pick up’, que se fabricaba a partir de una plataforma común con Nissan.

De Ficchy ha justificado así el incumplimiento de los acuerdos del fabricante japonés con las autoridades españolas y catalanas, con quienes se había comprometido a mantener los empleos a cambio de estímulos económicos, como los 3 millones de euros invertidos por la Generalitat el año pasado o las facilidades dadas por la Seguridad Social. Desde la compañía garantizan en cambio la permanencia de las fábricas de Ávila y Cantabria, que no se verán afectadas por la reestructuración.

Una noticia esperada

El cierre de la segunda factoría del motor catalana –la primera es Seat– no es una noticia inesperada, pese a que las consecuencias económicas pueden ser muy importantes. Instituciones y empresarios se preparan desde hace meses para despedirse a la Nissan, desde que la matriz iniciara su proceso de reestructuración mundial, en 2019. Este desenlace es la consecuencia de una década y media de dejadez y falta de inversión de la compañía en su centro productivo catalán, pese a que ha recibido importantes ayudas y estímulos desde las instituciones.

La planta catalana de Nissan se ha sostenido hasta el momento gracias a la buena marcha de uno de los principales activos de la escudería, la furgoneta eNV200, un vehículo eléctrico y pensando para el trabajo y el transporte de personas que se vende bien tanto como flota privada como en el sector público. Esta furgoneta, además, estaba confirmada para que se produjera en la Zona Franca hasta enero de 2024.

Junto a la eNV200, Nissan ensambla en España tres modelos de furgoneta tipo ‘pick up’, uno para la propia marca nipona, otro para Renault y un tercero para Mercedes. Se trata, en realidad, de tres modelos prácticamente idénticos, con una plataforma común y variaciones en la chapa, interiores y acabados. Pero el contrato del Mercedes Clase X expiró este mes, lo que suponía el enésimo golpe a la viabilidad de la planta. Cuando todas las industrias cerraron por la crisis del coronavirus poco antes de la Semana Santa, los trabajadores avisaron de que probablemente no se volviera a abrir. Y así ha sido.

Primera deslocalización en 2006

Pero, aunque el confinamiento haya supuesto la puntilla, los problemas de Nissan poco tienen que ver con la situación sanitaria mundial. La planta de Zona Franca lleva 15 años perdiendo brillo, buscando sin encontrarlo un modelo de éxito y arrastrando un creciente desinterés y falta de inversión de la matriz de Yokohama. La apertura en 2006 de una nueva planta en Tanger (Marruecos), que se llevó parte de la producción barcelonesa, supuso el inicio de los problemas.

A partir de entonces, la producción se ha ido reduciendo hasta que la Zona Franca se ha quedado en poco más del 20% de su capacidad que empleaba al inicio de este 2020. De hecho, la planta barcelonesa era la que peor rendimiento tenía en Europa de las que controla la alianza Renault–Nissan–Mitsubishi, nacida en 1999 como un gigante euroasiático que, sin embargo, en el área de influencia francesa supuso la priorización de los intereses de Renault. 

Por camino queda el rastro de varias apuestas fracasadas, como el Nissan Pulsar, un modelo por el que la planta apostó en 2014 como si fuera su último flotador disponible -y realmente lo era-. El Pulsar era un coche pensado para competir con el Leon de Seat, con el Renault Megane o incluso con los modelos más compactos de Audi. Una apuesta que se pensaba segura y con la que se aspiraba a garantizar una producción anual de 80.000 utilitarios.

Pero el modelo no convenció entre los potenciales compradores. El primer año se fabricaron 35.000 unidades, que para 2018 ya eran únicamente 20.000. Y eso pese a que diferentes administraciones catalanas empujaron tanto como pudieron. En Barcelona es difícil ver un Pulsar por la calle que no lleve los colores de los Mossos d’Esquadra, un cuerpo que a partir de 2015 renovó buena parte de su flota de sus antiguos Seat Toledo con algunas adquisiciones a Nissan.

Falta de inversión y baja producción

Tras el fracaso del Pulsar, la planta ha podido aspirar a pocos nuevos productos por las deficiencias de la propia planta. Según explican fuentes conocedoras de la situación interna de la fábrica, las instalaciones necesitaban una reforma estructural hacía tiempo. Por ejemplo, la cadena de montaje no estaba preparada para poder acoger modelos como el Qashqai, que tienen tirón en Europa. Tampoco pudo mejorar su catálogo de eléctricos, que se quedó mayoritariamente Renault para sus plantas francesas y su propia marca.

Finalmente, en mayo de 2019 la dirección de Nissan acordó con los trabajadores un ERE de 600 puestos de trabajo a cambio de que se comprometiese a mantener el centro de producción en Barcelona. Un compromiso que se materializó con un plan de inversiones de 70 millones de euros que Nissan anunció para construir una nueva planta de pintura en el Prat de Llobregat, de los cuales 3 fueron directamente inyectados desde la Generalitat. 

Pese a los obligados mensajes de tranquilidad que las autoridades políticas se esforzaban por lanzar, el pasado verano comenzó a ser obvio que la planta barcelonesa tenía el futuro en vilo. Nissan anunció una reestructuración mundial para reducir más de 12.000 puestos trabajos fuera de Japón y, en noviembre, la consellera de Empresa, Àngels Chacón, acudió al país asiático para reunirse con los máximos responsables de la compañía. «Nissan reafirma su compromiso con sus plantas de Catalunya», aseguró la consellera.

Unas palabras que quedarían en nada solo unos meses después, cuando el presidente de Nissan Europa, Gianluca de Ficchy, aseguró a finales de enero que su planta en Catalunya no tenía viabilidad tal y como estaba. Con todo, el ejecutivo dejó la decisión final en manos de la central.

COVID-19 y esfuerzo final

Finalmente la crisis de la COVID-19 obligó a cerrar la planta por causas diferentes a la bajada de la producción. La escudería nipona presentó un ERTE para los cerca de 3.000 trabajadores de sus tres centros, con unas condiciones no pactadas con los sindicatos. Los representantes de los trabajadores anunciaron una huelga indefinida que finalmente comenzaron el pasado 6 mayo, cuando la planta anunció su reapertura. Desde entonces las posiciones no se han acercado ni un milímetro y el comité avanza que denunciarán a la empresa si alarga el expediente de regulación.

Los trabajadores han comenzado a asumir que el cierre llegará tarde o temprano, pero luchan por quedar en las mejores condiciones posibles. Además, el secretario general de UGT Nissan, Xavi Hernández, aseguraba este miércoles que creía poco probable que la automovilística nipona tomara una decisión este jueves, cuando exponga su plan de reorganización. «Lo que esperamos es que vuelvan a jugar a la ambigüedad y no resuelvan nada», aseguraba Hernández. 

«Hemos estado trabajando pensando que hay un proyecto de futuro de Nissan en España. Hemos puesto un plan de inversiones para garantizar la viabilidad de las plantas y lo que más nos preocupa que es el futuro del empleo de los trabajadores», aseguró este martes la ministra de Industria, Reyes Maroto.

El Gobierno daba muestras públicas de optimismo mientras lanzaba un mensaje con tintes de desesperación a la matriz, al asegurarles que su salida de España le supondría un coste de hasta 1.000 millones de euros. La propuesta alternativa de Industria era una salida clásica: trasladar a Barcelona la producción de un vehículo eléctrico. Unos planes que no han seducido en Yokohama, que han acabado apostando por reducir al mínimo posible su presencia europea para centrarse en el mercado asiático y de Estados Unidos.

https://www.eldiario.es/catalunya/politica/Adios-Nissan-Barcelona-inversion-llevaron_0_1031347640.html

El Gobierno interviene la sanidad privada para ponerla a disposición de las necesidades de la crisis del coronavirus

Los ministros de Sanidad, Salvador Illa; de Interior, Fernando Grande-Marlaska; de Defensa, Margarita Robles; y Transportes, José Luis Ábalos, han comparecido en Moncloa pasadas las 20:30 horas del domingo para explicar el desarrollo en cada una de las áreas del estado de alarma que el Consejo de Ministros decretó este sábado. La primera medida que han anunciado es que el Gobierno pone a las órdenes «de todos los consejeros de las comunidades autónomas» todas «las instalaciones de la sanidad privada» para las necesidades que requiera la crisis del coronavirus, ha declarado Illa.

Los consejeros autonómicos podrán «habilitar espacios en locales públicos o privados» según consideren para asegurar que se presta la atención necesaria a los pacientes, según la decisión del Gobierno. Dentro de las competencias de Sanidad, el ministro también ha ordenado otra medida aparte de la intervención de la sanidad privada: quedan suspendidas las rotaciones de residentes que aún no hayan obtenido su especialización «para que puedan prestar servicios en las unidades en las que se precise un esfuerzo del personal derivado de las necesidades asistenciales». 

También se autoriza «con carácter excepcional y transitorio» la contratación extraordinaria de perfiles sanitarios con un grado en licenciatura y que carecen aún del título de especialista para las funciones de una especialidad, solo cuando hayan aprobado las pruebas selectivas de médico residente pero no hayan obtenido plaza o cuando hayan obtenido el título de especialista fuera de la UE pero que aún se encuentren en trámite para su reconocimiento con situación favorable para la misma.

El Gobierno también va a actuar sobre el material higiénico y sanitario necesario para hacer frente al coronavirus. «Todas aquellas personas que dispongan de material y las empresas con capacidad de producción de este tipo de productos deben ponerlo en conocimiento del Gobierno. El incumplimiento conllevará su correspondiente sanción», ha especificado Illa. El ministro ha comenzado la rueda agradeciendo «el comportamiento cívico» de la ciudadanía española tras el decreto del estado de alarma, y sumándose en nombre del Gobierno al homenaje que se ha hecho desde las ventanas de todos los rincones de España a los profesionales sanitarios ayer sábado y hoy domingo.

Margarita Robles, ministra de Defensa, ha decretado las medidas correspondientes a su cartera. Hoy se ha reunido con los representantes de «todas las Fuerzas Armadas»: se pondrán todos los medios de los hospitales militares –Gómez Ulla, en Madrid, y el de Zaragoza– a las órdenes del Ministerio de Sanidad. Pondrán también a disposición de la crisis los médicos militares en reserva, así como camas de hospitales de campaña. «La crisis tendrá la total disponibilidad de la sanidad militar», ha resumido.

Robles se ha comprometido también a «tomar medidas para las personas que carecen de hogar y que no tienen recursos» durante esta crisis, en la que se ha ordenado el confinamiento domiciliario para frenar el contagio de COVID-19 de toda la población. La idea es que las personas sin hogar perciban recursos alimentarios que repartirán la Unidas Militar de Emergencias y el Ejército de Tierra. La presencia de las Fuerzas Armadas en las ciudades «se incrementará» los próximos días para poder asegurar el cumplimiento de todas las medidas tomadas, ha añadido, en colaboración la Guardía Civil y Policía. Este domingo se ha desplegado la UME en siete ciudades españolas en las que existían batallones y lo hará en los próximos días donde se detecte que es necesario, según ha explicado la ministra. 

La oferta de transporte público por carretera, ferroviaria y aérea se reduce en un 50%, salvo en cercanías, ha anunciado por su parte el ministro Ábalos. Renfe reduce a un tercio su capacidad «con tal de mantener el espacio» necesario entre usuarios. Entre ambas medidas suman un 85% de reducción en cuanto a plazas de transporte, calcula el Ministerio de Transportes. El objetivo: «evitar al máximo el riesgo de contagio entre pasajeros, operadores» y demás trabajadores. 

Marlaska, desde Interior, ha anunciado la «suspensión de las comunicaciones ordinarias y salidas de permiso» de las personas recluidas en instituciones penitenciarias, «un ámbito muy sensible» por estar de por sí privadas de libertad. En compensación, «se ampliará» el régimen de llamadas al exterior. Fuentes de Interior informan de que en todas las prisiones de España ha habido un total de cinco casos (un trabajador de la Entidad de Trabajo Penitenciario y tres trabajadores de los CP Madrid VI, Madrid IV y Melilla; y un interno en Álava). Marlaska ha asegurado que ni en las cárceles ni en la vía pública «se están produciendo incidentes reseñables», lo cual demuestra «el carácter cívico y responsable» de los ciudadanos, algo que también han puesto en valor otros ministros.

Sánchez no descarta el cierre de fronteras

«Hace dos horas se habían reducido en un 61% los accesos a Madrid con respecto al domingo de la semana pasada», ha registrado Marlaska, como efecto de estas políticas de restricción y el correcto seguimiento de los ciudadanos. Sobre el cierre de fronteras, también competencia de Marlaska, se producirán decisiones en las próximas horas «en coordinación con otros países europeas», tras la reunión entre sus homólogos y otros ministros de sanidad mañana. «Las medidas necesarias» y «en el momento preciso», «no es cuestión de control de fronteras sino de salud pública», ha precisado.

«Las medidas que se han tomado no son estáticas, iremos viendo cómo evolucionan las circunstancias», ha matizado Robles. Sobre la posibilidad de que se cierre el espacio aéreo, Ábalos ha recordado que de momento España solo ha restringido los vuelos que tienen Italia como origen, pero no ha descartado que se produzcan cambios de aquí en adelante en función de lo que decida la UE: «Estamos en un debate sobre todo lo que son los vuelos internacionales que va a ser discutido en el ámbito europeo».

«Se hará lo que haga falta donde haga falta y cuando haga falta», ha repetido el ministro Salvador Illa, citando al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Hoy España ha alcanzado los 7.753 casos positivos, 2.000 más que ayer, y 288 fallecidos, 132 más que ayer. A partir de ahora, se homogeneizará el registro desde las comunidades, ha señalado también Illa, y se darán las cifras una vez al día.

https://www.eldiario.es/politica/Comparecencia-Gobierno_0_1006149988.html

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