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La gestión del Gobierno de Ayuso deriva en un caos con los hospitales en plena alerta y la Atención Primaria colapsada

La gestión del Gobierno de Ayuso deriva en un caos con los hospitales en plena alerta y la Atención Primaria colapsada

La Comunidad de Madrid anunció este miércoles a través de sus responsables sanitarios que estaba preparando «confinamientos selectivos» en la región. Y a los pocos minutos se desmintió a sí mismo generando un desconcierto en la población, el Ministerio de Sanidad y las comunidades limítrofes que observan con estupor lo que ocurre en Madrid. El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso volvía a protagonizar un nuevo ejemplo de caos por la gestión de la crisis de la Covid-19. Todo ello mientras la región, que fue el epicentro de la epidemia en primavera, vuelve a estar a la cabeza de casos en el país, con la presión sanitaria disparándose. A falta de refuerzos, la Atención Primaria está colapsada y el siguiente escalón son los hospitales –una de cada cinco camas ya están ocupadas por pacientes con coronavirus– y, sobre todo, las UCI.

En medio de este escenario, el anuncio del viceconsejero de Salud Pública y Plan Covid-19, Antonio Zapatero, de que habrá restricciones a la movilidad a partir del fin de semana en las zonas más afectadas de la región desataba un nuevo terremoto en el Gobierno regional con desmentidos e improvisaciones sucesivas sin que al final del día se sepa qué planes tienen las autoridades sanitarias de Madrid para el corto plazo.

Díaz Ayuso se enteró de las medidas que anunció el hombre al que ha confiado la gestión de la pandemia la misma mañana del miércoles a través de un mensaje de WhatsApp. Zapatero, que llegó al puesto tras la dimisión de la anterior directora de Salud Pública, durante el peor momento de la crisis, comparecía para hacer balance de la situación epidemiológica en la región y se lanzó a anunciar más medidas restrictivas para el fin de semana en un momento en la autonomía acumula 21.131 casos diagnosticados los últimos siete días –3.438 las últimas 24 horas–, según los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad. El endurecimiento de las restricciones, admitía el viceconsejero, atendía a la «repercusión de la pandemia en la Atención Primaria y en los hospitales». 

Cuando los primeros titulares empezaron a asomar en los diarios digitales y las radios, desde el equipo de la presidenta precisaron que «la decisión sobre posibles confinamientos no estaba tomada» y añadieron que hasta el viernes no se conocerán cuáles son realmente las medidas que el Gobierno regional aprobará para frenar una curva de contagios cada vez más empinada.

«Los asuntos de posibles medidas se debaten en el Consejo de Gobierno y hoy no se ha abordado nada al respecto de confinamientos», resumían fuentes del Ejecutivo que censuraban que Zapatero hubiera actuado por su cuenta. La polémica derivó en la cancelación de la rueda de prensa habitual del vicepresidente y portavoz del Ejecutivo madrileño, Ignacio Aguado, tras el Consejo de Gobierno en la que este suele informar de los acuerdos y responde a la pregunta de los periodistas. Fuentes del Gobierno regional se limitaban a decir que se suspendía porque «las medidas a adoptar ante la evolución del Covid-19 en la revisión quincenal no estaban cerradas», pese a que en esa comparecencia se tratan también otros temas.

Los anuncios y desmentidos sobre nuevas restricciones llegan después de que la presidenta madrileña se sometiera este lunes y martes al debate parlamentario más importante del año en la región –junto al de presupuestos– en el que no hubo alusiones a ninguna de estas medidas. Su discurso, con un marcado tono triunfalista, se basó en rescatar viejos anuncios con los que Ayuso recuperaba las banderas de siempre del PP como la rebaja «histórica» de impuestos pese a la pandemia y una ley para blindar la educación concertada. Sobre la situación epidemiológica, la presidenta madrileña se limitó a hablar de los efectos económicos, que cifró en una caída del PIB del 12,7% –aún así prometía la rebaja fiscal–, y anunció un plan para la Atención Primaria con una inversión de 80 millones en tres años.

Desde el Gobierno regional no responden a la pregunta de si Ayuso estaba al tanto de las medidas que este miércoles anunciaba su viceconsejero, pero Zapatero, que se hizo con el puesto tras dirigir el hospital de Ifema que la presidenta convirtió en el escaparate de su gestión (pese a que fue levantado por el Ejército y no atendió a los casos más graves), aseguraba que la presidenta había sido informada por WhatsApp antes de la rueda prensa. Preguntado por si Ayuso las respaldaba, Zapatero respondió que «la presidenta apoya siempre cualquier medida que vaya en el sentido de proteger la salud de los ciudadanos. Esta medida la presidenta la apoya de forma determinante». Lo decía mientras el equipo de Ayuso censuraba sus anuncios.

Ya por la tarde, el consejero de Justicia, Enrique López, salía a pedir «disculpas». “Por el concepto de confinamiento», dijo en la Cadena SER. «Asusta y nos hace a todos volver a pensar en la situación de marzo o abril», añadió. López aseguró que el Gobierno regional no tiene instrumentos «para confinar a los ciudadanos en sus casas» por razones de Salud Pública, aunque el Gobierno central ha puesto a disposición de las Comunidades Autónomas pedir estados de alarma que lo permitiría. «Sí se pueden establecer restricciones a la movilidad en zonas cuando lo justifique la situación», aseguraba, dando nuevas pistas sobre por dónde pueden ir las medidas que en principio se van a anunciar este viernes.

López se limitó a hablar de «restricciones a la movilidad» en contra de lo manifestado por el viceconsejero por la mañana. Zapatero, sin embargo, no fue capaz de concretar en qué se materializaría el confinamiento selectivo, de producirse: a qué zonas o localidades afectaría ni cómo se organizaría. Tampoco aclaró si estos confinamientos supondrán el cierre de los colegios o la hostelería de las zonas más afectadas. El consejero de Justicia se limitó después a pedir «tranquilidad» y a asegurar que las personas podrán seguir yendo a sus trabajos y a los centros educativos como hasta ahora.

Sí defendió López la necesidad de endurecer las medidas en las zonas más afectadas. Nueve de los diez grandes municipios que cuentan con más casos diagnosticados de coronavirus en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes en toda España están en la Comunidad de Madrid. La ciudad más castigada es Parla, con 992 casos por 100.000 habitantes, pero también figuran Alcobendas, Fuenlabrada, Madrid capital, Collado Villalba, Torrejón de Ardoz, San Sebastián de los Reyes, Getafe y Alcorcón. Dentro de la capital, hay tres distritos que rondan los 1.200 casos por cada 100.000 habitantes en dos semanas: Puente de Vallecas (1.280), Villaverde (1.208) y Usera (1.198).

Las costuras del Gobierno regional han vuelto a quedar al descubierto con estos datos como telón de fondo y una huelga indefinida de sanitarios de Atención Primaria a partir del 28 de septiembre que Ayuso trató de despejar (sin éxito) con el anuncio de una inversión de 80 millones en tres años. El Ministerio de Sanidad expresaba el mismo día que se evidenciaba esta descoordinación en la gestión madrileña la «preocupación» por la evolución de la pandemia en Madrid y emplazaba al Ejecutivo autonómico a adoptar «medidas adicionales» frente al virus. 

Entre las medidas que se plantea Ayuso está la de reabrir el hospital de campaña de Ifema, según informa El Mundo, lo que supondría el reconocimiento de que la sanidad madrileña vuelve a no dar abasto más de cuatro meses después de haberlo cerrado con una fiesta en la que la presidenta madrileña presumió de gestión y provocó una aglomeración inexplicable.

En marzo y abril, Ifema se sostuvo a costa de los sanitarios de la Atención Primaria y en el Gobierno regional no explican ahora cómo piensan mantenerlo en el caso de que se reabra, a la vez que aseguran que “no hay más sanitarios para contratar“, dijo la propia Ayuso este martes en el Debate del Estado de la región.

Los centros de salud están desbordados. Las atenciones domiciliarias se han multiplicado entre el 15 de julio y el 15 de septiembre casi por 30: de 495 casos a 14.160, según los últimos datos de la Consejería. Los profesionales doblan turnos para hacer PCR, identifican contactos, les hacen seguimiento telefónico cada día a todos y, si pueden, atienden a algún paciente que llega por cualquier otra dolencia. Esas no han cesado. «No damos más de sí ni física ni mentalmente», dice una médica de un centro de salud de Fuenlabrada que ha colgado un cartel donde cada día actualizan el número de sanitarios que están trabajando. En el barrio de Lavapiés, el ambulatorio ha colgado otro esta semana: «Estamos tres médicos de ocho, disculpen las molestias». 

En los hospitales, que se asomaron al abismo en la primera ola, el temor de los sanitarios va en ascenso. «Los casos crecen despacio pero sin piedad», resume el traumatólogo Carlos Castaño, presidente de AFEM. Una de cada cinco camas ya están ocupadas por un enfermo de coronavirus, una tasa del 22% que dista mucho del 8,5% de media en España. La Covid-19 va ganando terreno, de nuevo, en los centros hospitalarios. Las cirugías programadas ya se han suspendido completamente al menos en tres (Doce de Octubre, Infanta Leonor y Gregorio Marañón) mientras los sanitarios piden más «liderazgo» y «coordinación» por parte de la administración para no repetir lo que pasó en marzo y abril.  

«Este segundo pico de la pandemia se está focalizando en el sur, empezamos a estar llenos y falta una gestión a nivel regional para que aquí no concentremos todo y nos desbordemos», lamenta Ana Jiménez, médica de urgencias en el hospital Infanta Leonor y delegada del sindicato AMYTS. En el centro, cuenta, los sanitarios han organizado una recogida de firmas para enviar una carta a Sanidad que pide una suerte de «corredor Covid-19 para distribuir a los pacientes» por varios hospitales. «No puede ser que los hospitales del sur se queden paralizados otra vez», asegura. Aquí, dice Jiménez, «lograr un traslado cuesta sangre, sudor y lágrimas». La UCI, de siete puestos, está llena desde el 4 de septiembre. Hoy hay nueve personas críticas ingresadas, dos de ellas en la URPA. A fecha 16 de septiembre hay 371 personas en estado crítico en los hospitales madrileños. Hace una semana, eran 294. 

Esta vez, dicen varias profesionales de hospitales del cinturón sur, «no es cuestión de falta de espacio, sino de personal». En el Doce de Octubre, dentro del distrito de Carabanchel, las camas estructurales de UCI están completas, según UGT. Son 38. En una reunión mantenida este jueves con la dirección, se planteó incorporar como zona de críticos también la Reanimación, un área en el que se quedan normalmente los pacientes que salen de una cirugía. «Pero no podemos ampliarla. No por falta de espacio, ni de respiradores sino porque no hay personal”, contesta Araceli Rojo, delegada del sindicato. Una parte de los sanitarios aún no ha regresado de vacaciones y las bolsas de empleo están agotadas, según los sindicatos. Sanidad responde que ha contratado a 10.000 profesionales más y mantiene «prácticamente todos», pero a pie de hospital falta gente. 

Pese a esta situación sanitaria, el responsable de Salud Pública de Madrid, Antonio Zapatero, descartaba un cierre total de la autonomía a primera hora pero avisaba, no sabemos si con el beneplácito de Díaz Ayuso: «Si la situación de Madrid avanza, Madrid tomará las medidas que tenga que tomar». Para ello, la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene a su disposición pedir un estado de alarma específico para Madrid en el Congreso de los Diputados, una opción que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, puso a disposición de las comunidades el pasado 25 de agosto y que Ayuso se limitó a rechazar pese a que la tendencia al alza de casos ya empezaba a ser incontrolable en la capital. 

La presidenta madrileña siempre ha defendido que hablar de un escenario de cierre para Madrid supondría poner en peligro a la «locomotora económica» del país y por eso lo rechaza. Sin embargo, la situación empieza a ser crítica en la región tras una polémica gestión durante el verano caracterizada por la falta de rastreadores y la improvisación para el plan de vuelta a las aulas. Fue Madrid también la última autonomía en imponer como obligatoria el uso de la mascarilla y ha permanecido a rebufo del resto a la hora de aplicar restricciones por territorios, pese a ser la comunidad más afectada.

En el Gobierno de Sánchez descartan por el momento una intervención de la autonomía y se limitan a asegurar que acompañarán a Madrid en las decisiones que tome.

https://www.eldiario.es/madrid/gestion-gobierno-ayuso-deriva-caos-hospitales-plena-alerta-atencion-primaria-colapsada_1_6226337.html

Catalunya identifica cuatro casos de reinfección por COVID-19

Catalunya identifica cuatro casos de reinfección por COVID-19

El presidente de la Fundación de Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas (FLS), Bonaventura Clotet, ha anunciado este lunes que han detectado cuatro casos de reinfección por Covid-19 en Catalunya.

En declaraciones a Rac1 recogidas por Europa Press, Clotet ha concretado que dos de los afectados son profesionales sanitarios, ambos ingresados en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) –conocido como Can Ruti–, uno de ellos en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

El doctor ha avisado de que se debe seguir haciendo protección aunque se haya superado el Covid-19 porque, en función de la cantidad de anticuerpos que tenga una persona, es «posible que no quede protegida».

De los cuatro casos de reinfección identificados, Clotet ha explicado que tres presentan un cuadro de síntomas leve mientras que el paciente ingresado en la UCI muestra «una evolución buena».

Clotet ha pedido no bajar la guardia a la ciudadanía y ha vaticinado que hay «muchos más ejemplos» de reinfección en el Estado que están pasando inadvertidos porque los síntomas son de carácter leve.

La secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, ha explicado durante la rueda de prensa de hoy lunes que ofrece el Ministerio para explicar la evolución de la pandemia que estos casos son «sumamente excepcionales» si se tiene en cuenta el número total de casos que hay en el mundo.

Del mismo modo, ha indicado que los técnicos están «siguiendo y aplicando protocolos para ver si se podría tratar de esta situación, que sería bastante excepcional en el curso natural de la infección», y ha recalcado que la información con la que se cuenta acerca de la COVID-19 se va actualizando de manera constante.

https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-identifica-cuatro-casos-reinfeccion-covid-19_1_6220355.html

¿Podría el uso de mascarillas llevar a infecciones más leves por coronavirus?

¿Podría el uso de mascarillas llevar a infecciones más leves por coronavirus?

A la vista de los últimos datos, el verano no ha supuesto ninguna garantía para que los números de contagios y hospitalizaciones por coronavirus se mantuvieran bajos en nuestro país. Los nuevos casos han ido en alza constante desde mediados del mes de julio y este otoño se presenta crítico para controlar la epidemia. Sin embargo, a pesar de este incremento sostenido de casos de infecciones en España y otros muchos países, la mortalidad (aún) no se ha disparado.

Existen múltiples y variadas razones para ello. La principal causa tras este fenómeno es que estos últimos meses la capacidad de detección de casos de coronavirus es muchísimo mayor que en los meses del confinamiento (marzo-mayo), en los cuales apenas se veía el pico del iceberg de la epidemia. Ahora vemos multitud de casos asintomáticos y leves que antes se escapaban y eso da la aparente sensación de una epidemia más leve. Además, se han tomado más medidas para minimizar el riesgo de contagio entre ancianos y otras personas de riesgo. Otro factor que influye en esta tendencia es que las hospitalizaciones y las muertes siempre aparecen con semanas de retraso con respecto a los nuevos contagios y que los tratamientos médicos han mejorado en estos meses. 

No obstante, múltiples investigadores y médicos plantean una hipótesis adicional que podría estar contribuyendo a que la epidemia actual muestre un lado más amable, con proporcionalmente menos hospitalizaciones y muertes: el uso generalizado de mascarillas en la población general.

El 8 de septiembre apareció publicado en la revista médica The New England Journal of Medicine (The NEJM) un artículo que analiza y plantea la siguiente hipótesis: ¿el uso de mascarillas podría, además de disminuir el riesgo de contagio, atenuar la gravedad de la infección y favorecer que un mayor porcentaje de las infecciones fuera asintomática o leve? Que la respuesta sea afirmativa o negativa depende de un factor clave que sigue siendo una incógnita: si la dosis de coronavirus que recibe una persona influye no solo en las probabilidades de infección, sino también en la gravedad de la enfermedad resultante. Si la dosis fuera importante en este asunto, utilizar mascarillas podría disminuir las dosis víricas a las que se exponen las personas y, en el caso de que se dieran infecciones, estas podrían ser más leves o incluso asintomáticas.

En estos momentos, ni sabemos cuál es la dosis o cantidad de coronavirus necesaria para contagiarse, ni tampoco sabemos si estar expuestos a un elevado número de coronavirus podría desencadenar una infección más grave. Hace meses, la postura que predominaba es que, una vez que se produce la infección, la dosis de coronavirus recibida no influía, en la mayoría de los casos, sobre la gravedad de la COVID-19 ni en su pronóstico. Al fin y al cabo, cualquier dosis recibida de coronavirus por parte de otras personas es ínfima en comparación con la cantidad de coronavirus (millones y millones de ellos) que se producen en el cuerpo humano de la persona infectada días después. Además, en condiciones normales, la población general no debería estar expuesta a dosis enormes de coronavirus como las que pueden encontrarse en las zonas de hospitales con pacientes gravemente afectados de COVID-19.

Estudios previos en los que se inoculaba a voluntarios con virus de la gripe A indicaban que aquellos que se exponían a mayores dosis no mostraban síntomas peores. No obstante, para infecciones por otros tipos de virus sí que se ha observado que administrar dosis pequeñas ayuda a que el sistema inmunitario lo combata más eficazmente y la infección sea mucho más leve. Este es el principio por el que se inoculaba de forma controlada la viruela (una técnica llamada variolización), antes de que llegase la vacuna.

Sin embargo, no sabemos si el mismo resultado puede producirse con el virus SARS-CoV-2 y no resulta tampoco sencillo saberlo. No resultaría ético realizar una investigación en el que se expusiera a propósito a humanos a diferentes dosis de coronavirus para averiguarlo. Ahora bien, existen otros tipos de estudios que sí que pueden aclararnos y ofrecernos indicios sobre esta cuestión: los experimentos con animales y los estudios epidemiológicos. Una investigación realizada con hámsteres observó que aquellos que estaban protegidos en sus jaulas con una pantalla formada por el material de las mascarillas quirúrgicas no solo se contagiaban menos de coronavirus que aquellos sin esta protección, sino que los casos asintomáticos y con síntomas más leves eran más frecuentes.

Con respecto a los estudios epidemiológicos, los autores del artículo de The NEJM señalan que hubo alrededor de un 20% de casos asintomáticos en la epidemia de coronavirus que surgió en el crucero Diamond Princess, lugar en el que no hubo un uso universal de mascarillas. Una cifra muy diferente del 81% de casos asintomáticos que se observó en un crucero argentino en el que los pasajeros contaban con mascarillas quirúrgicas y la tripulación con mascarillas N95. En cualquier caso, estas diferencias podrían deberse a características diferentes de los pasajeros entre ambos cruceros (edad, sexo, factores de riesgo…).

Por otro lado, en dos recientes epidemias en plantas de procesado de alimentos en Estados Unidos también se observó una elevada proporción de asintomáticos (95% de los infectados). En estas plantas todos los trabajadores tenían que llevar mascarillas cada día y los investigadores sostienen que el uso de las mascarillas podría haber contribuido a este resultado.

Aunque estos y otros indicios no son lo suficientemente robustos como para afirmar el papel protector de las mascarillas frente a infecciones graves, las autoridades sanitarias son conscientes de esta posibilidad a la hora de mantener bajo control la pandemia. Quizás sea otra razón que explique por qué, pese al incremento de casos, los países con uso generalizado de mascarillas no observan un incremento tan drástico de hospitalizaciones y muertes. Se trata de un importante factor que debería investigarse aún más, no solo por la actual crisis sanitaria, sino también por las futuras pandemias que aparecerán en el futuro.

https://www.eldiario.es/sociedad/mascarillas-llevar-infecciones-leves-coronavirus_1_6212640.html

Académicos de distintos ámbitos piden más transparencia y cooperación en el desarrollo de la app Radar COVID

Académicos de distintos ámbitos piden más transparencia y cooperación en el desarrollo de la app Radar COVID

Más de 120 académicos de distintos campos han suscrito un manifiesto en el que reclaman al Gobierno de España una mayor transparencia en el desarrollo de la app Radar COVID. Los firmantes piden que se abra la puerta a una mayor colaboración con expertos de distintos ámbitos y la sociedad civil, algo que consideran clave para el éxito de la herramienta.

Algunos de los que apoyan el manifiesto son Ricardo Baeza-Yates, catedrático de Ciencias del Dato y miembro del Consejo Nacional de Inteligencia Artificial; Itziar de Lecuona, catedrática de Bioética de la Unesco y miembro del Grupo de Trabajo Multidisciplinar del Ministerio de Ciencia; Miguel Luengo Oroz, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, jefe científico de datos de la ONU y asesor experto de la OMS; y Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía del Derecho.

Radar COVID es una herramienta de rastreo que la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial ha lanzado en las últimas semanas en colaboración con Indra. Hasta el momento ha sido descargada por más de 3,4 millones de personas y ya está activa en diez comunidades autónomas. Las últimas en sumarse han sido Madrid y Navarra. Este tipo de aplicaciones se han desplegado en otros países como Alemania, Italia o Suiza, con unos resultados que, según los expertos, «llaman al optimismo».

Los firmantes del manifiesto advierten de que este tipo de apps necesitan para ser útiles «la cooperación de toda la sociedad» y que esto solo se consigue, en una población tan heterogénea como la nuestra, con «la ayuda de expertos de diversas disciplinas». Lamentan que a día de hoy «no se ha publicado ninguna documentación sobre el diseño de la aplicación, sobre su implementación, ni sobre el proceso de integración de las comunidades autónomas».

Desde la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial han anunciado que el código de la aplicación, un conjunto de textos con los pasos que sigue un dispositivo para ejecutar un determinado programa, se hará público el próximo 9 de septiembre, algo que en el manifiesto consideran el inicio de la «democratización de las infraestructuras digitales públicas». Sin embargo, los académicos creen que esta decisión debe ir acompañada de otras para que tanto expertos de la comunidad científica como civil puedan contribuir a la mejora de la herramienta, por lo que piden la «documentación e información completas».

En el manifiesto exigen que se hagan públicos determinados elementos como un «repositorio con el código que permita analizar la versión de todos los elementos del sistema el día que se haga público así como futuros cambios», «repositorio de código utilizado durante el desarrollo», un «informe de diseño del sistema», un «informe detallado de los mecanismos de monitorización» asociados y, por último, una «evaluación de impacto en la protección de datos».

Finalmente, recuerdan que a pesar de que Radar Covid sea una herramienta «esencial» para luchar contra el virus, no es la única ni sustituye a los rastreadores manuales. Ponen de manifiesto la importancia del uso de las mascarillas y la distancia social y piden tener en cuenta las «asimetrías sociales» de nuestro país, que hacen que no todo el mundo pueda tener acceso a esta herramienta digital.

https://www.eldiario.es/tecnologia/academicos-distintos-ambitos-piden-transparencia-cooperacion-desarrollo-app-radar-covid_1_6203137.html

Caos en las fronteras europeas, EEUU se descuelga de la plataforma para el acceso global a la vacuna y nuevo récord en India

Caos en las fronteras europeas, EEUU se descuelga de la plataforma para el acceso global a la vacuna y nuevo récord en India

El Gobierno de Estados Unidos ha confirmado este martes que, debido a su ya anunciada ruptura con la Organización Mundial de la Salud, no planea formar parte de la plataforma creada por este organismo para garantizar un acceso global e igualitario a las vacunas que se desarrollen contra la COVID-19. La plataforma COVAX cuenta con la participación de al menos 172 países. «No nos dejaremos constreñir por organizaciones multilaterales influidas por la corrupta OMS y por China», dijo Judd Deere, portavoz de la Casa Blanca.

El anuncio llega dos meses después de que Trump anunciara la retirada de Estados Unidos de la OMS, que se hará efectiva en julio de 2021 a menos que el presidente pierda las elecciones. Mientras tanto, los pagos que EEUU había comprometido a la organización se mantienen, aunque el Gobierno ha confirmado esta semana que pretende desviarlos a otros gastos de la ONU.

La OMS ha anunciado que quiere garantizar, a través de COVAX, un paquete inicial de 220 millones de dosis de cualquier vacuna efectiva para África, lo que representaría un 20% de la población del continente. «COVAX es una innovadora iniciativa global que incluirá a países africanos y asegurará que estos no quedan abandonados al final de la cola de la vacunación contra la COVID-19», dijo el director regional de la OMS en África, Matshidiso Moeti. Aun así, el organismo internacional ha dicho que no espera que haya una vacunación extendida entre buena parte de la población mundial hasta mediados del año que viene.

La semana pasada se confirmó en laboratorio el primer caso de una persona reinfectada por el coronavirus, lo que planteó en muchos dudas sobre la inmunología. Esta semana, un estudio de científicos estadounidenses que ha analizado los anticuerpos de 30.000 personas en Islandia –la investigación más amplia elaborada hasta ahora sobre la respuesta inmunológica– sostiene que los anticuerpos que genera el cuerpo humano para luchar contra el virus duran al menos cuatro meses. «Si una vacuna puede estimular la producción de anticuerpos duraderos como parece hacer la infección natural, esto da esperanzas de que la inmunidad puede no ser fugaz”, han afirmado miembros del equipo.

La nueva ola de la pandemia en buena parte de Europa ha vuelto a generar una situación caótica en las fronteras del bloque comunitario, que no logra alcanzar un criterio común. Hungría ya ha tirado por la calle de en medio, convirtiéndose en el primer país que ha cerrado sus fronteras –excepto para Polonia, Eslovaquia y República Checa, miembros del conocido como Grupo de Visegrado–. El resto de países de la UE tiene diferentes criterios sobre a quién dejar entrar y en qué condiciones. «Es importante que al menos tengamos las mismas reglas… para armonizar cuando una región, una ciudad o un país sea [una zona roja], y luego tomar las mismas decisiones», ha dicho el comisario de Mercado Interior, Thierry Breton.

La Comisión Europea ha adoptado este viernes una propuesta de recomendación a los gobiernos para garantizar que cualquier medida adoptada por los Estados miembros que restrinja la libre circulación se coordine y se comunique claramente a escala comunitaria. Entre ellas se incluye un criterio común sobre cuarentenas, tests y un código de colores unificado.

Francia ha superado esta semana la barrera de los 7.000 nuevos contagios diarios, acercándose peligrosamente al récord registrado el 31 de marzo de 7.578. El número de ingresados también ha aumentado a su ritmo más rápido en casi dos meses. En este contexto, las escuelas de todo el país han reabierto este martes para el inicio del nuevo curso. «Es una mezcla de miedo y de estrés… Y mucha incertidumbre», afirmaba a elDiario.es una madre a las puertas de un colegio parisino

Tan solo cuatro días después de la reapertura, el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer, dijo el viernes que 22 centros educativos han tenido que cerrar tras presentar varios casos. Según el protocolo establecido en el país, se aísla al profesor o alumno que da positivo, pero si se dan más de tres casos en un centro, este se tiene que cerrar –aunque son las autoridades las que toman la decisión estudiando cada caso–.

India ha vuelto a romper el récord mundial de nuevos casos diarios tras detectar este jueves 83.833 infecciones en 24 horas. El anterior récord también lo había registrado el país asiático en los últimos días. India roza los 4 millones de casos, igual que Brasil, y ambos países solo son superados por EEUU, que cuenta con más de 6 millones de infecciones.

El virólogo Shahid Jameel señala además que India no está haciendo suficientes pruebas: «La OMS dice que se están haciendo bastantes pruebas cuando encuentras un positivo por cada 20 test. India está actualmente encontrando un positivo por cada 11 o 12 pruebas».

En Tailandia, las autoridades sanitarias detectaron el jueves el primer caso de contagio local en 101 días. Tailandia, con una población de casi 70 millones de habitantes, fue el primer país en detectar un contagio del nuevo coronavirus fuera de China el pasado mes de enero y cuenta hoy con un total de 3.428 casos y 58 fallecidos. A pesar de su cercanía con el gigante asiático y de ser un gran destino turístico, Tailandia no ha sufrido el elevado número de contagios de otros países como India, España y EEUU, entre otros.

En América Latina, Argentina registró el jueves 12.026 contagios nuevos, lo que representa un nuevo récord diario desde el comienzo de la pandemia. «Sentimos que estamos perdiendo la batalla», ha escrito en una carta al Gobierno la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva. La carta sostiene que «la mayoría de las Unidades de Cuidados Intensivos del país se encuentran con un altísimo nivel de ocupación», que las camas con respiradores «son cada vez más escasas» y, fundamentalmente, que falta personal médico.

Mientras tanto, México superó el jueves los 66.300 muertos, 1.410 de los cuales eran personal sanitario, según los datos de la Secretaría de Salud. Un informe de Amnistía Internacional publicado esta semana señala que México es el país del mundo con más sanitarios muertos por coronavirus.

La ONG aclara en el estudio publicado este jueves que el Gobierno mexicano «mantiene un registro detallado de muertes de personal sanitario», una transparencia «esencial» y que «podría explicar las inquietantes cifras de México en comparación con otros países».

https://www.eldiario.es/internacional/caos-fronteras-europeas-eeuu-descuelga-plataforma-acceso-global-vacuna-nuevo-record-india_1_6201579.html

Por qué los casos de COVID-19 se han disparado en España pero no, de momento, la mortalidad

Por qué los casos de COVID-19 se han disparado en España pero no, de momento, la mortalidad

España va a la cabeza en incidencia de coronavirus en Europa por mucho: la tasa acumulada para los últimos 14 días es de 189,6 casos por 100.000 habitantes y el país que le sigue es Francia con 70,9. En Italia, que durante la primera ola iba casi a la par, está en 18,5. En cuanto a las muertes, y siempre con los datos oficiales del Ministerio de Sanidad, las cosas son algo distintas, ya que no han crecido en la misma proporción.

La letalidad total por COVID-19 está ahora mismo en España en el 6,6%, es más alta en Francia (11,8%); en Italia (13,4%); en Reino Unido (12,6%) y en Bélgica (12,0%), y para los últimos 14 días, según la Universidad Johns Hopkins, está en España en 0,4%; en Francia en 0,3%; en Reino Unido en 0,8%; y en Italia en 0,6%, teniendo en cuenta que cada país ha contado fallecimientos con metodologías diferentes.

En las curvas por comunidades dentro de nuestro país se observa cómo la segunda ola se va asemejando a la primera; pero en cuanto a la letalidad, solo en Aragón –la región más golpeada este verano, incluidas sus residencias de ancianos, y cuya incidencia ahora está en descenso– se ve a simple vista un repunte en julio y agosto. En esa región, tras varias semanas de transmisión descontrolada, las muertes volvieron a crecer. Algo que los especialistas avisan de que puede ocurrir en provincias con la incidencia disparada como Madrid o las de Euskadi en menos de un mes, por los plazos habituales de la enfermedad COVID-19 en el organismo, si no se toman medidas.

Incluso aunque la curva se asemeje, los contagios de julio y agosto no se pueden comparar a los de principios de primavera por múltiples razones. La principal es que entre marzo y abril, epidemiológicamente, solo veíamos «la punta del iceberg». Durante muchas semanas del estado de alarma, solo se diagnosticó a las personas graves que ingresaban en el hospital. Entonces la prioridad era paliar el colapso de la estructura sanitaria y aligerar los laboratorios de PCR, no conocer las cifras al detalle.

Este lunes Fernando Simón, portavoz del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), explicaba que «si tuviéramos la misma capacidad de detección que entonces estaríamos detectando la séptima u octava parte» de los casos que contabilizamos en este momento. El estudio de seroprevalencia de Sanidad reveló que el 5% de la población española se había contagiado entre febrero y mayo, lo que equivalía a 2.300.000 personas. Por las mismas fecha había confirmadas algo más de 200.000.

Desde que en mayo cambió el sistema de notificación y la pandemia estuvo más controlada, lo más importante pasó a ser detectar el virus cuanto antes en asintomáticos y presintomáticos, aislarlos, y romper así las cadenas de transmisión entre personas. Simón se atrevía el jueves a avanzar que ahora detectan «entre el 60 y el 70%» de los infectados. «Ahora es posible que no veamos todo el iceberg completo, pero sí mucho más», resume Pedro Gullón, médico de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE) y coautor del libro Epidemiocracia.

Que la tasa de letalidad vaya bajando es «un buen indicador de que vemos mucha más proporción del iceberg». Aunque la letalidad, como varios datos de esta pandemia, podría no estar consolidada y no dar aún una foto fija de las circunstancias por el retraso de notificaciones. El 20 de agosto, El Confidencial publicaba una suma de elaboración propia según los datos de las comunidades, que daba casi el doble de fallecidos a consecuencia de los rebrotes que los datos del Ministerio (717 en ese momento).

En todo caso, que la letalidad no suba en la misma proporción está directamente relacionado con cómo ha bajado la edad media de las personas contagiadas. Al principio de la pandemia rondaba los 60 años y en agosto ya está cerca de los 35. Hace seis meses, buena parte de los infectados fueron personas mayores en residencias. Actualmente, los contagios asociados al ámbito laboral y al ocio, a lo llamado «movilidad social», han rebajado la media. Y por las características del virus, si se contagian personas jóvenes tienen menos riesgo de acabar en urgencias.

La tasa de hospitalización también ha bajado mucho este tiempo. Ha pasado del 55% al que se llegó en marzo al 6% actual de la media española. Como en todo, mejor en unas comunidades que en otras, porque en Extremadura y Galicia está en el 2%, y en Madrid y Aragón en el 16% y 13%; y en la primera, en ascenso.

A ello se suma un nuevo indicador más complicado de contabilizar: la saturación de la Atención Primaria, un factor que acaba repercutiendo a todo el sistema, incluido hospitalario, porque las patologías se complican por no atajarse a tiempo, porque no se diagnostican casos que contagian a su entorno, y porque los pacientes acaban acudiendo a urgencias por dolencias menores. Para Simón, la ecuación es clara: Si aumentan los casos leves, «acaba llegando de una forma u otra» a las personas de riesgo y al final todos los indicadores crecen.

De hecho, Pedro Gullón recomienda esperar «tres o cuatro semanas al menos desde que empezó el gran crecimiento en Madrid» para hacer un análisis de la situación. «En esa comunidad, tal y como están las cosas, podemos empezar a ver un pequeño repunte en mortalidad. Desde que se detecta a un asintomático y un evento fatal produce su fallecimiento puede pasar un mes. Las cosas tienen que cambiar en menos de un mes para que las muertes no repunten. Ahora todavía no ha llegado a residencias, parece que eso por ahora se está controlando mejor».

Álvaro Hidalgo, director del Grupo de Investigación en Economía de la Salud y Gestión Sanitaria (GIES) de la Universidad de Castilla-La Mancha, tiene el mismo temor: «Ahora mismo el denominador de casos ha aumentado respecto a cuando no se hacían test, así que la tasa de letalidad ha bajado. Pero las UCIs van subiendo y si no cambia la cosa, que esperemos que cambie, el plazo que tenemos para que la mortalidad vuelva a repuntar, al menos un poco, es probablemente un mes».

Pero todos los países están buscando los casos e intentando cortar las cadenas de transmisión. ¿Qué explica que en España se hayan disparado los rebrotes y casi se triplique las tasas de los siguientes países con más incidencia? Todavía no hay una respuesta de consenso.

Alberto García-Basteiro, investigador en el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), insistía en que los casos ahora reproducen a gente más joven que cursa más leve y eso alivia el escenario. Pero este verano en España también ha pasado que «seguimos teniendo una respuesta poco coordinada, el número de rastreadores es insuficiente, y los encuentros familiares y el ocio nocturno no se han reducido todo lo que deberían. Es probable que seamos un país donde nos relacionemos de forma más cercana con nuestras familias y amigos que otros países. Y seguimos teniendo bastante turismo en comparación con otros países».

«También parece que el uso de mascarillas al aire libre puede que tenga un impacto menor de lo esperado. De todas formas, muchos países están teniendo cada vez más casos y las comparativas a estas alturas puede que no sean del todo justas», defendía Basteiro. En Alemania y Francia es ahora cuando se empieza a ver cómo la curva crece.

Gullón cree que se combinan dos factores, uno bueno y otro malo. El bueno: «En algún momento, sobre todo al principio, el rastreo se hizo bien en España. Y en algunos sitios sigue funcionando bien aunque haya una saturación ahora evidente sobre todo en Madrid, Catalunya y Aragón».  La saturación de la que habla se ve, por ejemplo, en cómo en esas comunidades ha crecido la tasa de positividad, o en el retraso en los resultados de pruebas PCR en Madrid, que podría indicar que ahí hay más positivos de los notificados.

El malo es que «el aumento de la transmisión ha sido generalizado. Me resulta muy raro de asumir que en España el rastreo se esté haciendo tan extremadamente mejor que en otros países como para que la diferencia sea tan alta», como ese 189,6 de España y 70,9 de Francia y 18,5 de Italia.

Además, se da la paradoja de que «cuanta más gente detectas, más asintomáticos detectas a su alrededor, si lo haces bien. Igual eso le pasa a otros países ahora. Si todavía no ha habido ese aumento, todavía no se ha hecho ese esfuerzo de rastreo», sigue Gullón. Esto es, un buen rastreo puede provocar muchos confirmados, pero un mal rastreo puede provocar la transmisión descontrolada. Así que, reconoce, «hay algo que todavía se nos escapa».

https://www.eldiario.es/sociedad/casos-covid-19-han-disparado-espana-no-momento-mortalidad_1_6191878.html

La policía de Berlín disuelve una marcha contra las restricciones por la COVID-19

La policía de Berlín disuelve una marcha contra las restricciones por la COVID-19

Las autoridades de Berlín han impedido este sábado la marcha contra las restricciones por la pandemia convocada en la capital alemana por varios colectivos, entre ellos grupos de ultraderecha. Sobre las 11 de la mañana, a dos horas del inicio de la convocatoria y ante la actitud de desobediencia de los asistentes, que se congregaron sin el uso de la mascarilla obligatoria, las autoridades decidieron disolver la manifestación.

Las autoridades habían puesto dos condiciones para autorizar la marcha, que congrego a unas 18.000 personas: mantener la distancia social y utilizar mascarilla. Dos obligaciones que fueron ignoradas deliberadamente por la mayoría de asistentes, cuyo objetivo con esta marcha era negar la necesidad de estas restricciones.

La orden de disolución -que la Policía comunicó desde su cuenta en Twitter- llegó mucho antes que en la anterior movilización de esa índole, el pasado 1 de agosto. Entonces llegaron a reunirse 30.000 personas, que sí lograron completar el recorrido previsto antes de verse forzadas a retirarse entre algún alterado.

La convocatoria de este sábado, como ocurrió entonces, aglutinó tanto a defensores de teorías de la conspiración o antivacunas como a ciudadanos que consideran vulnerada su libertad de movimientos, mezclados con grupos ultraderechistas, líderes de los llamados «Identitarios» y reconocidos negacionistas del Holocausto.

Que la manifestación llegara a ponerse en marcha se debió a una decisión, ya de madrugada, de la Audiencia Territorial Administrativa de Berlín, que rechazó el último recurso presentado por la Policía contra la convocatoria. Fue el último obstáculo administrativo para los convocantes. Otra instancia judicial había levantado dos días antes la prohibición a la marcha del Senado (gobierno regional) berlinés.

El responsable del Interior del gobierno regional de Berlín, Andreas Geisel, había justificado su veto en el argumento de que derecho a la manifestación no significa el «derecho a infringir la legalidad», afirmó. La canciller alemana, Angela Merkel, había expresado su comprensión al veto, pese a reconocer el derecho a la manifestación y también el de los convocantes a recurrirlo.

Permitir o no la marcha colocó a las autoridades ante el dilema de garantizar ese derecho fundamental o hacer prevalecer el interés por la salud pública en la lucha contra la pandemia.

Ya la víspera quedó claro que no se respetarían las medidas de higiene pactadas. Unos 1.500 manifestantes, mayoritariamente sin mascarilla, se concentraron el viernes ante la emblemática Puerta de Brandeburgo, a modo de acción previa.

Las manifestaciones contra las restricciones se han sucedido en Alemania desde julio. Para la movilización de este sábado se habían desplazado a la capital grupos de ciudadanos de todo el país. Pese a la vistosidad de las marchas, la opinión mayoritaria alemana respalda las restricciones, en un país en que ni en los momentos más álgidos se confinó a la población.

Un 60 % de los ciudadanos las defienden, según el último «Politbarometer» de la televisión pública ZDF, mientras que un 28 % cree que deberían reforzarse y un 10 % las considera exageradas.

La única formación parlamentaria que respalda esas convocatorias es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), líder de la oposición en el Bundestag (cámara baja) desde 2017, pero que ha perdido fuelle y tiene ahora una intención de voto del 9 % según los sondeos.

La manifestación de este sábado se produce en un momento en que el Gobierno de Merkel ha endurecido las restricciones para los viajes -especialmente a zonas de riesgo, entre las que hay destinos turísticos preferenciales para los alemanes, como España y Turquía-. La vuelta a la actividad escolar se desarrolla de forma gradual en Alemania, pero sin grandes problemas, y preocupan los repuntes generados principalmente en encuentros familiares o tras las vacaciones.

El cómputo de nuevas infecciones se ha estabilizado en Alemania y desde hace días se sitúa en la franja de los 1.500, según las cifras del Robert Koch Institut (RKI), competente en la materia. Hoy se reportaron 1.479 casos, después de que el sábado anterior se llegara a los 2.034 contagios, la marca máxima desde finales de abril.

Entre marzo y abril, el peor momento de la pandemia en Alemania, las cifras de contagios se habían situado en los 6.000 diarios. El cómputo acumulado de infecciones llegó este sábado a los 240.986, de las cuales 214.200 son pacientes recuperados, mientras la cifra de muertos está en 9.289.

https://www.eldiario.es/internacional/policia-berlin-disuelve-marcha-restricciones-covid-19_1_6189115.html

Mascarillas, controles de temperatura y un protocolo sanitario si hay un positivo: las novedades del plan para la vuelta al colegio

Mascarillas, controles de temperatura y un protocolo sanitario si hay un positivo: las novedades del plan para la vuelta al colegio

Justo seis meses después de que todos los alumnos españoles tuvieran que dejar apresuradamente sus centros educativos para pasar a una improvisada enseñanza online comenzará la vuelta a las aulas. Será un regreso marcado por las incertidumbres de una pandemia que sigue cebándose con muchos territorios y que los discursos políticos del agosto tardío han salpicado de reproches en todas las direcciones. Las comunidades pidiendo más coordinación al Gobierno central, la comunidad educativa exigiendo garantías de seguridad para alumnos y profesores, los ministros instando a los presidentes autonómicos a ejercer sus competencias delegadas. Este jueves, una semana antes de que los primeros niños se reencuentren con su escuela, se debería acordar en el palacio de la Moncloa los detalles de ese regreso.  

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, la de Educación; Isabel Celáa; y la de Política Territorial, Carolina Darias; se reunirán en el palacio presidencial con los consejeros autonómicos para acordar unas medidas comunes. No habrá muchas novedades respecto a las que se pactaron en junio en la Comisión Interterritorial de Educación, explican fuentes ministeriales, pero sí algún «ajuste» ante una situación epidemiológica que ha ido complicándose desde entonces. Tras la reunión, Illa y Celaá comparecerán en rueda de prensa para comentar lo concertado con los responsables territoriales. 

La idea es que salgan dos documentos: uno «base», sobre protocolos de seguridad a seguir en los centros; y otro sobre las instrucciones a seguir si se detecta un caso o un brote en una escuela o instituto, que vendrán a ampliar el documento que ya acordó Educación con las comunidades el pasado 22 de junio. Una de las medidas que se amplía en la propuesta del ministerio de Celaá es el uso de las mascarillas para todos los niños a partir de los seis años, una obligación que en principio solo iba a afectar a los mayores. En medio, la multiplicación de casos obligó a las comunidades a acordar el uso preceptivo de las mascarillas para toda la población. 

Otra medida que se discutirá es la de los controles de temperatura para los alumnos. La propuesta surge de los planes de vuelta al cole de algunas comunidades autónomas y ha tenido buena acogida en el ministerio. Pero hay que definir cómo se haría, porque se intenta evitar cualquier tipo de aglomeración a la entrada de los centros para evitar contagios.

Una tercera novedad sería una ‘declaración responsable’ de los padres de que envían a su hijo a la escuela en perfectas condiciones –sin febrícula ni síntoma de ningún tipo– para proteger a sus compañeros y maestros. Esto también tendrá que definir su procedimiento: si se establecerá por escrito o mediante una comunicación a los progenitores. Y en cualquier caso, independientemente de lo que se acuerde, serán las comunidades las responsables de desarrollar la normativa en sus propios planes de inicio de curso. Estos documentos se han ido presentando –muchos en los últimos días– entre polémicas por la improvisación de las medidas. En Madrid los sindicatos mantienen la huelga convocada para las primeras semanas de clases porque no se fían de que las medidas anunciadas por el Gobierno regional vayan a estar en marcha a tiempo.  

La incidencia en varias comunidades autónomas es más alta de lo que los responsables políticos esperaban para el inicio del curso escolar. No hay órdenes claras de ningún organismo internacional acerca de cuál es la tasa segura: la Organización Mundial de la Salud se limitó a señalar que la vuelta al cole sería segura ahí donde la transmisión comunitaria fuese «baja». Transmisión comunitaria hay «en uno u otro nivel» en toda España, explicaba Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES), pero en algunas es más alarmante que en otras. En Aragón supera los 400 casos por 100.000 habitantes, aunque en descenso; y en Madrid se aproxima a los 400, en ascenso. En esta última región ya se ha retrasado el curso unos días respecto a lo agendado.

La media española, que concretamente Madrid por su gran población sube mucho, es 173,14. La de Italia 16,5 y la de Francia 65,6, según el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades.

A pesar de celebrarse ya a las puertas de septiembre, Simón no cree que la reunión de este jueves llegue tarde, sino que solo apuntalará lo que «se ha venido trabajando» desde hace meses. «El documento de recomendaciones que acordamos tiene fecha de junio, no hay ninguna improvisación. Los planes de las comunidades autónomas salen de ese acuerdo, todo está ahí», insisten en Educación. Desde Sanidad defienden igualmente que es ahora cuando se conoce la incidencia con la que España llega a septiembre.

Aquel era un documento de mínimos, de 26 páginas, con los mismos objetivos con los que Simón marcaba para este septiembre: por un lado «crear entornos seguros»; por otro, «posibilitar la detección precoz de casos y su gestión», basándose en la limitación de contactos –distancias de 1,5 metros entre todos y grupos estables separados–; higiene de manos y desinfección y ventilación del centro.

No se incluía, eso sí, la propuesta lanzada este miércoles por el Partido Popular tras la reunión de sus responsables en la materia: hacer pruebas PCR a todos los profesores. Si bien alguna comunidad autónoma ha anunciado que las realizará, fuentes de Sanidad descartan plantear esa medida en la Interterritorial. Sanidad nunca ha sido partidario de las pruebas generalizadas, porque solo marcan la situación puntual de un día. «No creemos que sea operativo», apuntan desde Educación. 

La otra gran novedad de la reunión será el documento que presentará Salvador Illa sobre los pasos a seguir si se detecta un caso positivo en la escuela. No se ha avanzado mucho sobre el contenido de este documento, pero fuentes de Sanidad aseguran que se pondrá en valor la figura de un ‘coordinador COVID’ en cada centro, que estará al tanto de los procedimientos y que indicará cómo actuar y de qué manera informar a las autoridades sanitarias de la situación. 

Este protocolo se lleva trabajando desde mayo o junio, y se ha acabado de definir en la reunión técnica preparatoria del encuentro en Moncloa, que se realizó este martes en el Ministerio de Sanidad con los viceconsejeros. 

Al inicio de la pandemia, los niños fueron en alguna medida estigmatizados por su supuesta capacidad de expandir el virus: no era tanto que contagiasen el virus más que los adultos, aclaraban los expertos, sino que intercambiaban fluidos con más frecuencia y vivían con más descontrol. 

Seis meses después sabemos algo más de la COVID-19. Este miércoles, el Hospital Sant Joan de Déu presentaba el estudio Corona Kids, sobre campamentos de verano realizados en Barcelona los últimos meses. La tasa de transmisión es 6 veces inferior a la media: 0,3 respecto a las poblaciones del entorno que los mismos días estaban entre 1,7 y 2. Un dato que no se puede extrapolar directamente a los colegios, ya que en las colonias se realizan más actividades al aire libre, pero que anula el factor supercontagiadores y da pautas sobre que los grupos pequeños, como han sido los estudiados y como se pretende que sea en las escuelas, favorecen la reducción de riesgos.

En último caso, serán las comunidades autónomas las que tomen la decisión de, ante un caso positivo, aislar a una clase –el objetivo de los ‘grupos burbuja’ es mejorar la detección y afectar a la menor cantidad de alumnos posible– o tomar medidas más drásticas como el cierre del centro. 

Y aquí surge otra de las grandes incógnitas de cómo se gestionarán estos casos. Si un niño tiene que guardar cuarentena, ya sea por estar infectado o porque en su aula haya habido un positivo,y por tanto requiera que un progenitor o tutor se quede con él. ¿Habrá permisos laborales para ello? Javier Padilla, médico de familia especialista en Salud Pública, reflexionaba sobre eso en elDiario.es: «Mi respuesta y de otros desde consulta será clara: si tengo que dar bajas, las daré. Pero es algo que no puede quedar en manos de las ganas o no del médico de familia».

Este miércoles, la ministra Celaá ha apuntado que el Gobierno está «estudiando» dos opciones: un permiso retribuido para estos casos, para lo que se tendrían que coordinar con el Ministerio de Trabajo; o una baja laboral que permita ausentarse a los padres, que aborda con el Ministerio de Sanidad, aunque también afectaría al de Seguridad Social e incluso al de Función Pública. Sin embargo, este tema no parece estar cerca de concretarse y se queda fuera de la reunión. «Se está empezando a abordar y veremos si es posible», zanjan fuentes del Gobierno.

https://www.eldiario.es/sociedad/mascarillas-controles-temperatura-protocolo-sanitario-si-hay-positivo-novedades-plan-vuelta-colegio_1_6184260.html

Cuenta atrás en las aulas: los expertos piden endurecer las medidas en las zonas con más coronavirus para evitar una explosión de contagios

Cuenta atrás en las aulas: los expertos piden endurecer las medidas en las zonas con más coronavirus para evitar una explosión de contagios

La semana del 9 de marzo de 2020 las administraciones decretaron el cierre de todos los colegios e institutos de España, las clases pasaron a ser online y los niños y niñas dejaron de socializar entre ellos, todo con el objetivo de frenar al coronavirus. La vuelta, por fin, a las aulas está prevista entre el 4 y el 14 de septiembre, seis meses después, pero con un escenario mucho peor de lo que se esperaba en junio, cuando terminó el anterior curso: nuestro país termina el verano con la mayor incidencia de COVID-19 de los países de su entorno. En zonas donde más alta es, por ejemplo, en las que se ha llegado a superar ahora mismo los 150 casos por 100.000 habitantes durante los últimos 14 días (Madrid, Aragón, Catalunya, Euskadi, La Rioja, Navarra, Islas Baleares, Catalunya), varios expertos llaman a endurecer todas las demás medidas de cara a priorizar un inicio de curso seguro. También incluso a retrasarlo en esos lugares, aunque el Ministerio de Educación en principio ha descartado posponer las fechas acordadas en junio.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), a través de su Director de Emergencias, Mike Ryan, afirmó el jueves pasado que la vuelta al colegio solo es segura ahora mismo «si la transmisión es baja en la comunidad». El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) del Ministerio de Sanidad, Fernando Simón, recordaba este lunes que «en toda España hay cierto nivel de transmisión comunitaria», «en algunas muy pequeña y en otras mayor».  Simón admitía que la vuelta a las aulas «implica intrínsecamente riesgo de transmisión», pero que el objetivo es hacerla segura para niños, profesores, familias, y el conjunto de la ciudadanía.

Pere Godoy, presidente de la Sociedad Española de Epidemiología, recuerda «la función importantísima» de la educación con garantías y la «brecha social» que puede generar otro curso a distancia o incluso semipresencial entre los alumnos que cuentan con recursos y los que no, algo que también apuntó Simón con unas palabras que se viralizaron. Pero Godoy es sincero: «La situación epidemiológica en Euskadi, Madrid, Catalunya y especialmente Aragón hace que sea muy inadecuado abrir tal cual los colegios». Godoy pide algo a población e instituciones: «Debemos limitar todos el máximo de horas posibles fuera de casa y al mínimo el contacto durante este tiempo para conseguir algo superdeseable socialmente: abrir las aulas. Ha de ser un objetivo colectivo y prioritario, todo el mundo se tiene que mentalizar de que tenemos entre dos y tres semanas para hacerlo». Y asume que «no se puede descartar, en sitios puntuales, aparte de extremar las medidas, retrasar algo el curso».

Javier Padilla, médico de familia especialista en Salud Pública y coautor del libro Epidemiocracia, opina igual: «En estas zonas hay que tomar medidas muy determinadas para que, si no se pueden reabrir el 7, sea el 14. No sé si confinar, pero pienso en medidas concretas como volver a la obligatoriedad del teletrabajo, en llenar España de inspecciones de trabajo, limitar eventos como las bodas o aclarar el jaleo jurídico que permite que haya afters aún abiertos. No se prioriza así porque ha acabado calando la idea de que lo peligroso es abrir las clases, cuando lo peligroso es llegar a la situación a la que hemos llegado en Madrid». Daniel López Acuña,  exdirector de Acción Sanitaria en Situaciones de Crisis de la OMS, plantea que hay que aceptar que en España hay ahora mismo dos escenarios: «Comunidades autónomas con la incidencia baja y comunidades en las que no se va a alcanzar la incidencia deseable y en las que hay que plantear una entrada diferida, quizá dos semanas más para ganar tiempo. E ir en este tiempo a medidas más drásticas con el objetivo de que los niños puedan volver al cole, no solo de control de brotes. Quizá confinamientos selectivos».

Fuentes del Ministerio de Sanidad concuerdan que restringir más las medidas para garantizar la vuelta al colegio tiene sentido epidemiológico, pero todo ha de hablarse y acordarse con las comunidades, que ahora mismo tienen las competencias finales tanto en educación como en sanidad. Esta semana, ya finales de agosto, hay varias reuniones destinadas a perfilar septiembre entre Ministerio de Educación, de Sanidad, y todas las consejerías autonómicas. Los gobiernos regionales también anunciarán los próximos días algunos de los planes. Simón ha sostenido que no es que la vuelta a las aulas se planee tarde, sino que el trabajo sobre el tema viene de largo y lo que se va a hacer ahora es concluirlo, conociendo la situación real con la que se llega a septiembre. No ha trascendido todavía demasiado de los protocolos que se preparan: Simón avanzaba que previsiblemente se aprobarán dos documentos, uno «base» sobre las normas en cada centro para la reducción de riesgos, y otro, «más propio de Sanidad», sobre el proceso a seguir cuando haya un positivo en un centro o se declare un brote.

Entre los especialistas hay varias ideas, todas compatibilizándose con la mascarilla a partir de ciertas edades, la distancia y la higiene. A las que se suman todos: reducir ratios. «No hay atajos», zanja Javier Padilla sobre eso. También mencionan entradas y salidas escalonadas y grupos burbuja, aunque todo requiere de una gran planificación. Padilla habla de «adaptar los colegios o incluso emplear centros sociales, museos, hasta iglesias» para diseminar a los alumnos. Pere Godoy, que además de presidente de la SEE es jefe de vigilancia epidemiológica en Lleida, donde han estado trabajando todo el verano para reducir una transmisión que explotó principalmente por las malas condiciones de los temporeros, fija ratios de máximo 15 alumnos como lo ideal en Primaria y Secundaria, la mitad de lo habitual otros años en muchas comunidades. Y otra idea: «Que en cada centro haya un profesor referente en COVID-19. A quien hay que formar adecuadamente, y para eso debemos también usar este tiempo, y que sepa cómo actuar ante un caso, una sospecha, orientar sobre cuarentenas y aislamientos… es importante que no sea alguien del equipo directivo, ya sobrecargados, sino personal centrado en eso. Y que sea docente, que conozca al alumnado, no sanitario, los batasblancas no estamos recomendados en los centros». 

Godoy es consciente de que para todo eso se necesitan recursos, sobre todo de contratación de personal: «Hacen falta inversiones pero además de la responsabilidad social, tenemos que meternos en la cabeza que puede ser rentable. Porque si hay brotes mal gestionados en los colegios, va a haber repercusión económica igual. Padres que tengan que pedir bajas para el cuidado de los niños masivamente, por ejemplo. A veces es mejor hacer inversiones a priori, a posteriori las cosas son más complicadas. Ya tenemos la experiencia del turismo: se quiso abrir muy rápido este verano y luego vimos que no era compatible con los brotes». A día de hoy todavía no hay una orden clara sobre si los progenitores podrán tener permisos laborales si en el aula de los menores a su cargo hay positivos y tienen que aislarse.

La OMS se ha limitado a hablar de «transmisión baja», sin especificar cifras para el regreso escolar. Está previsto que estos días haya reuniones y quizá declaraciones más claras, pero Daniel López Acuña, que también es profesor de la Escuela Andaluza de Salud Publica, se moja antes: la incidencia, bajo su criterio, no debería estar por encima de los 25 casos por 100.000 habitantes durante las últimas dos semanas para reabrir colegios. En Aragón está por encima de los 400, en Madrid y Euskadi de los 300. «Es verdad que no puedes dar una cifra absoluta, pero sí es correcto que haya un referente, un umbral orientativo, y es el que proponemos algunos expertos. Pero se ha de combinar con la tasa de positividad, con el número de PCR realizadas… son muchos factores», matiza.

Los especialistas coinciden en que hay que mirar lugar por lugar y decidir. Javier Padilla señala además que «no es lo mismo estar en fase de ascenso que de descenso en la epidemia. En Madrid estamos en ascenso, tiene mala pinta. Lo que veo necesario es que, si se retrasa, no sea como en marzo, de manera indefinida y hasta hoy. Que se diga a la población: lo retrasamos dos semanas porque vamos a intentar esto, esto y esto, y este es nuestro objetivo. Lo contrario es una locura. Tenemos que tener claro que, salvo que la situación se agrave mucho, nadie está por la labor de volver a lo que vivimos estos meses en casa. Y la gente se va a organizar igual, harán grupos de cuidados, etc., que también tendrán mucho impacto en las desigualdades. Las instituciones han de decidir si prefieren esos riesgos lo más controlados posibles dentro de los centros, o descontrolados».

https://www.eldiario.es/sociedad/cuenta-aulas-expertos-piden-endurecer-medidas-zonas-coronavirus-evitar-explosion-contagios_1_6180112.html

El primer reinfectado por COVID-19 comprobado en el mundo es un hongkonés que regresó de un viaje por España

El primer reinfectado por COVID-19 comprobado en el mundo es un hongkonés que regresó de un viaje por España

Un hongkonés de 33 años se ha convertido en el primer caso documentado de reinfección por COVID-19 en el mundo, según investigadores de la Universidad de Hong Kong. Así lo han informado este lunes, los medios locales de la región administrativa especial china. Se trata de un paciente que fue dado de alta tras curarse del virus en abril, pero a principios de este mes volvió a dar positivo en las pruebas después de regresar desde España, señala la televisión pública local RTHK.

Según las autoridades sanitarias de la ciudad, en un primer momento se pensó que el hombre podría ser un «portador persistente» del SARS-CoV-2, coronavirus causante de la pandemia de la COVID-19, y mantener el agente infeccioso en su organismo desde su anterior padecimiento. Sin embargo, los investigadores de la Universidad de Hong Kong aseguran que las secuencias genéticas de las cepas del virus que contrajo el hombre en abril y en agosto son «claramente distintas».

Este descubrimiento podría suponer un revés para quienes basan su estrategia contra la pandemia en la supuesta inmunidad obtenida tras pasar la enfermedad. «Muchos creen que los pacientes recuperados de la COVID-19 tienen inmunidad contra las reinfecciones debido a que la mayoría desarrollaron una respuesta basada en anticuerpos neutralizantes en suero», apunta el estudio de la Universidad de Hong Kong. Los investigadores recuerdan que «hay pruebas de que algunos pacientes tienen niveles decrecientes de anticuerpos pasados unos pocos meses».

El estudio ha sido aceptado por el diario médico Clinical Infectious Diseases, publicado por la universidad británica de Oxford.

Según los expertos de la Universidad de Hong Kong, «el SARS-CoV-2 podría persistir entre la población humana, como es el caso de otros coronavirus humanos comunes asociados a los resfriados, incluso a pesar de que los pacientes hayan conseguido inmunidad a través de una infección natural».

Por lo tanto, recomiendan que los pacientes recuperados de la COVID-19 sigan llevando mascarillas y respetando la distancia social.

Asimismo, la ausencia de una inmunidad natural duradera implicaría que los recuperados de la enfermedad no evitarían someterse a la vacunación toda vez que una vacuna eficaz sea descubierta: «Ya que la inmunidad podría ser poco duradera (…), se debería considerar también la vacunación para aquellos que han pasado por un episodio de infección».

A mediados de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) mostró su esperanza en que los recuperados de la COVID-19 mantuviesen cierto grado de inmunidad durante varios meses.

Según recordó entonces la jefa del Departamento de Enfermedades Emergentes de la institución, Maria van Kerkhove, «en otros coronavirus como el MERS o el SARS, la inmunidad se prolongó unos doce meses o incluso un poco más».

No obstante, a pesar de que los contagiados desarrollan una respuesta inmune, todavía se desconoce cómo de sólida esta es o su duración.

https://www.eldiario.es/sociedad/el-primer-reinfectado-por-covid-19-comprobado-en-el-mundo-es-un-hongkones-que-regreso-de-un-viaje-por-espana_1_6179386.html

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