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Catalunya identifica cuatro casos de reinfección por COVID-19

Catalunya identifica cuatro casos de reinfección por COVID-19

El presidente de la Fundación de Lucha contra el Sida y las Enfermedades Infecciosas (FLS), Bonaventura Clotet, ha anunciado este lunes que han detectado cuatro casos de reinfección por Covid-19 en Catalunya.

En declaraciones a Rac1 recogidas por Europa Press, Clotet ha concretado que dos de los afectados son profesionales sanitarios, ambos ingresados en el Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona (Barcelona) –conocido como Can Ruti–, uno de ellos en la unidad de cuidados intensivos (UCI).

El doctor ha avisado de que se debe seguir haciendo protección aunque se haya superado el Covid-19 porque, en función de la cantidad de anticuerpos que tenga una persona, es «posible que no quede protegida».

De los cuatro casos de reinfección identificados, Clotet ha explicado que tres presentan un cuadro de síntomas leve mientras que el paciente ingresado en la UCI muestra «una evolución buena».

Clotet ha pedido no bajar la guardia a la ciudadanía y ha vaticinado que hay «muchos más ejemplos» de reinfección en el Estado que están pasando inadvertidos porque los síntomas son de carácter leve.

La secretaria de Estado de Sanidad, Silvia Calzón, ha explicado durante la rueda de prensa de hoy lunes que ofrece el Ministerio para explicar la evolución de la pandemia que estos casos son «sumamente excepcionales» si se tiene en cuenta el número total de casos que hay en el mundo.

Del mismo modo, ha indicado que los técnicos están «siguiendo y aplicando protocolos para ver si se podría tratar de esta situación, que sería bastante excepcional en el curso natural de la infección», y ha recalcado que la información con la que se cuenta acerca de la COVID-19 se va actualizando de manera constante.

https://www.eldiario.es/catalunya/catalunya-identifica-cuatro-casos-reinfeccion-covid-19_1_6220355.html

Por qué la suspensión de los ensayos de la vacuna de la Universidad de Oxford no es demasiado preocupante

Por qué la suspensión de los ensayos de la vacuna de la Universidad de Oxford no es demasiado preocupante

El programa de ensayos de la Universidad de Oxford, uno de los más avanzados del mundo para encontrar una vacuna contra el Sars-CoV-2, se ha interrumpido. Mucha gente se pregunta el motivo de la suspensión y las posibles repercusiones que podría tener sobre nuestra lucha contra la pandemia ¿Tenemos que preocuparnos? En mi opinión, y por muy inquietantes que parezcan los titulares, no demasiado.

De todos los productos sanitarios, los controles de las vacunas están entre los más rigurosos. En Reino Unido, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios (MHRA, por sus siglas en inglés) es la responsable de supervisar los ensayos clínicos de vacunas y medicinas. Sus estrictos protocolos definen estos ensayos, diseñados para garantizar la eficacia y seguridad de nuestras vacunas.

El primer ensayo aleatorio y controlado de Oxford tuvo lugar en cinco centros de Reino Unido con un grupo de 543 participantes que recibieron la vacuna contra el coronavirus (y otros 534 que recibieron una vacuna de control que ya se utiliza clínicamente). Los pacientes participantes recibieron un seguimiento estricto en los 28 días posteriores a la administración de la vacuna y, según la publicación revisada por pares de la revista médica The Lancet en julio de 2020, ninguno de ellos sufrió efectos secundarios graves durante el ensayo. 

El éxito de las primeras pruebas condujo al ensayo actual británico, de una escala mucho mayor: 10.560 participantes divididos aleatoriamente para administrarles la vacuna Sars-CoV-2 o la vacuna de control. Según la página web del equipo que lleva a cabo las pruebas, a mediados de julio más de 8.000 personas se habían registrado para los ensayos. Además de en Reino Unido, la vacuna de Oxford se está probando en Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos.

Desarrollar un ensayo clínico es siempre una enorme responsabilidad. Los investigadores tratan de hacer todo lo posible para asegurarse de que no causarán daños evitables a los participantes en el estudio. Diseñar ensayos capaces de detectar un posible problema cuanto antes es algo que conlleva mucho tiempo, esfuerzo y preocupación. Sospecho que esta responsabilidad se sentirá aún más de lo habitual en el equipo de la vacuna de Oxford, que trabaja con la atención del mundo puesta sobre ellos.

Una vez que los investigadores han diseñado un estudio, el protocolo es examinado de forma independiente por la MHRA, que debe dar su conformidad al estudio y a sus controles de seguridad. La autorización de ensayo clínico, imprescindible antes de realizar ninguna prueba, no se emite sin el visto bueno de la MHRA.

Desde el punto de vista de la seguridad, en el actual ensayo de la vacuna de Oxford se están haciendo las cosas como se debe. Se han suspendido los ensayos para permitir una investigación independiente sobre un problema surgido en uno de los más de 8.000 participantes inscritos hasta el momento. Además de poner en pausa el estudio, los investigadores han sido transparentes en relación a lo sucedido, una actitud que debe ser bienvenida.

Es habitual suspender los ensayos clínicos para investigar eventos adversos. Es una demostración del rigor con que se aplican los controles de seguridad y no implica que haya un problema definitivo con la vacuna o con el medicamento que está siendo probado. Una vez que finaliza la investigación independiente del evento, muchos estudios retoman el reclutamiento de voluntarios y terminan con éxito los ensayos y sin más incidentes.

La suspensión temporal de los ensayos en la vacuna de Oxford puede parecer gran cosa, pero dudo de que el resto de ensayos clínicos que a lo largo de los años han sido suspendidos de manera similar hayan recibido tanta atención. 

La pausa es necesaria para que la investigación independiente determine si el evento adverso está relacionado o no con la vacuna. Esa investigación aún no ha terminado, así que disertar sobre lo que puede haber ocurrido o sus posibles consecuencias es pura especulación. Una de las posibilidades es que uno de los miles de participantes haya desarrollado un problema grave de salud del que no sabía nada cuando se presentó como voluntario para el estudio. Hay que dar tiempo a las autoridades reguladoras y al equipo responsable del estudio para que determinen si existe realmente un problema relacionado con la vacuna.

La confianza es una de las variables críticas en el esfuerzo mundial para enfrentarse a la pandemia de coronavirus. Sin ella, no lograremos los avances que necesitamos para controlar esta crisis. Los participantes de los ensayos clínicos deben poder confiar en que no se están exponiendo a riesgos tan innecesarios como inaceptables durante la investigación; y todos debemos poder confiar en que los medicamentos y vacunas que surjan de los diversos programas de desarrollo clínico serán seguros y eficaces. En los dos casos, es clave que se siga una regulación detallada y completa. Hasta el momento, eso parece estar funcionando bien.

Debemos tener paciencia y dejar que el proceso de revisión siga su curso. Mientras tanto, hay algo que sí podemos controlar y es nuestra reacción a las noticias. Existe el riesgo de que la especulación sobre los motivos de la pausa en el ensayo de Oxford hagan que menos personas quieran vacunarse contra el Sars-CoV-2 cuando la vacuna esté disponible y aunque los investigadores concluyan que el evento adverso no tenía ninguna relación con el ensayo. 

Sacar conclusiones precipitadas erosiona una confianza vital para avanzar en la lucha contra esta enfermedad. Eso sí podría tener consecuencias muy reales en el futuro.

Charlotte Summers es profesora en medicina intensiva en la Universidad de Cambridge.

Traducido por Francisco de Zárate

https://www.eldiario.es/internacional/suspension-ensayos-vacuna-universidad-oxford-no-preocupante_129_6213248.html

Académicos de distintos ámbitos piden más transparencia y cooperación en el desarrollo de la app Radar COVID

Académicos de distintos ámbitos piden más transparencia y cooperación en el desarrollo de la app Radar COVID

Más de 120 académicos de distintos campos han suscrito un manifiesto en el que reclaman al Gobierno de España una mayor transparencia en el desarrollo de la app Radar COVID. Los firmantes piden que se abra la puerta a una mayor colaboración con expertos de distintos ámbitos y la sociedad civil, algo que consideran clave para el éxito de la herramienta.

Algunos de los que apoyan el manifiesto son Ricardo Baeza-Yates, catedrático de Ciencias del Dato y miembro del Consejo Nacional de Inteligencia Artificial; Itziar de Lecuona, catedrática de Bioética de la Unesco y miembro del Grupo de Trabajo Multidisciplinar del Ministerio de Ciencia; Miguel Luengo Oroz, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid, jefe científico de datos de la ONU y asesor experto de la OMS; y Daniel Innerarity, catedrático de Filosofía del Derecho.

Radar COVID es una herramienta de rastreo que la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial ha lanzado en las últimas semanas en colaboración con Indra. Hasta el momento ha sido descargada por más de 3,4 millones de personas y ya está activa en diez comunidades autónomas. Las últimas en sumarse han sido Madrid y Navarra. Este tipo de aplicaciones se han desplegado en otros países como Alemania, Italia o Suiza, con unos resultados que, según los expertos, «llaman al optimismo».

Los firmantes del manifiesto advierten de que este tipo de apps necesitan para ser útiles «la cooperación de toda la sociedad» y que esto solo se consigue, en una población tan heterogénea como la nuestra, con «la ayuda de expertos de diversas disciplinas». Lamentan que a día de hoy «no se ha publicado ninguna documentación sobre el diseño de la aplicación, sobre su implementación, ni sobre el proceso de integración de las comunidades autónomas».

Desde la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial han anunciado que el código de la aplicación, un conjunto de textos con los pasos que sigue un dispositivo para ejecutar un determinado programa, se hará público el próximo 9 de septiembre, algo que en el manifiesto consideran el inicio de la «democratización de las infraestructuras digitales públicas». Sin embargo, los académicos creen que esta decisión debe ir acompañada de otras para que tanto expertos de la comunidad científica como civil puedan contribuir a la mejora de la herramienta, por lo que piden la «documentación e información completas».

En el manifiesto exigen que se hagan públicos determinados elementos como un «repositorio con el código que permita analizar la versión de todos los elementos del sistema el día que se haga público así como futuros cambios», «repositorio de código utilizado durante el desarrollo», un «informe de diseño del sistema», un «informe detallado de los mecanismos de monitorización» asociados y, por último, una «evaluación de impacto en la protección de datos».

Finalmente, recuerdan que a pesar de que Radar Covid sea una herramienta «esencial» para luchar contra el virus, no es la única ni sustituye a los rastreadores manuales. Ponen de manifiesto la importancia del uso de las mascarillas y la distancia social y piden tener en cuenta las «asimetrías sociales» de nuestro país, que hacen que no todo el mundo pueda tener acceso a esta herramienta digital.

https://www.eldiario.es/tecnologia/academicos-distintos-ambitos-piden-transparencia-cooperacion-desarrollo-app-radar-covid_1_6203137.html

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